Opinión

Trazar ruta

Opresiones existen muchas. Y todo ser humano, me atrevo a decir, es presa de alguna

Yuriria Sierra
Analista

sábado, 05 junio 2021 | 06:00

Ciudad de México.- Opresiones existen muchas. Y todo ser humano, me atrevo a decir, es presa de alguna. Sin embargo, cuando no nos toca, sí es deber nuestro hacernos a un lado y callarnos. No estorbar en la lucha de quienes buscan terminar con ella. La discriminación por el tono de piel es una de ellas. A mí en lo particular no me toca. Pero en este país, la tez tiene un papel tan importante y tan invisible que es uno de los más peligrosos factores que alimentan la desigualdad.

Los últimos años, este asunto ha comenzado a ocupar un lugar importante en la conversación; porque ya nos atrevemos a aceptar, poco a poco, eso sí, que está prácticamente en todos los sectores de la sociedad. Por algo instituciones y la misma academia han comenzado a analizarlo y a justificar con hechos, con datos comprobables, cómo la movilidad social en este país se alimenta también, y en gran parte, del color de piel.

Hace cuatro años, el investigador mexicano Adrián Santuario analizó los tonos de la tez de los 500 diputados que en ese entonces integraban San Lázaro. Lo hizo a través de fotografías de los legisladores disponibles en internet, más de 55 imágenes de cada uno, de esta manera calculó el tono aproximado de su tono de piel. El resultado, desde luego clarísimo, la representación de la piel oscura era mínima en todos los grupos políticos. El PRD era el único partido en el que la tez blanca aparecía en menor medida. Lo mismo ocurre con el gabinete presidencial de los últimos cuatro sexenios, incluido éste que apenas va a la mitad. Y el de López Obrador, con todo y el discurso de “primero los pobres”, con todo y la característica de hacer un gabinete paritario, por tono de piel, su equipo luce exactamente igual a los tres previos.

Este jueves, tuve en Imagen Noticias una mesa con tres actores: Maya Zapata, Rosa Vázquez y Tenoch Huerta. Los tres rostros conocidos en el mundo del cine, teatro y televisión, los pocos que han logrado un lugar en un ambiente que por muchos años los condenó a papeles secundarios. Ellos, junto a otras figuras como Yalitza Aparicio y Mabel Cadena, son parte de #PoderPrieto, un movimiento que busca visibilizar esta enorme brecha de desigualdad, no sólo en el mundo del espectáculo, sino en cada pieza con la que se construye esta sociedad.

“Con sistema, hablamos de chistes, hasta instituciones, leyes y oportunidades de crecimiento, oportunidades económicas. No nos referimos solamente a decir ‘yo tengo mi hermano moreno y nos llevamos chido y ya’. Es la práctica social, prácticas sociales que abarcan desde las instituciones educativas, que la mayoría son en español. Por ejemplo, no proveen educación en las lenguas de los pueblos que viven en determinadas regiones. Mucha gente indígena está en la cárcel porque no habla español y le hicieron juicios en español y van a la cárcel…”, precisa Huerta. Incluso él mismo acota que, siendo uno de los actores con más presencia en México y el mundo, entiende que el suyo es un caso excepcional y que su privilegio no está al alcance del resto de quienes comparten su tono de piel. Y cerrar esta brecha es justo para que, por ejemplo, en la revisión de un currículum, sean las habilidades y aptitudes lo que importe cuando se aplique para una vacante, y no que una gran parte de la decisión esté basada sólo en una imagen, sólo en el tono de piel. El nuestro es un país sumamente clasista y racista y como sucede con cada problemática, atrevernos a hablar de ella, aceptarla y entender cuál es nuestro papel en su combate, es la única vía para trazar ruta y dejarla atrás.