Opinión
OPINIÓN

Tomaron a Juárez de relax por la derrota

Todos los miembros del gabinete de Javier Corral, todos, estuvieron ayer en Juárez para hacerle al loquito en supuesta reunión de gabinete

LA COLUMNA
de El Diario

martes, 26 enero 2021 | 06:00

-Tomaron a Juárez de relax por la derrota

-Es obligada la renuncia de Rocío

-¿Por qué te dicen el super Mocken?

-Borruel espera juicio para dejar el PAN

No deja de ser actual la frase antigua: las penas con pan son buenas. Todos los miembros del gabinete de Javier Corral, todos, estuvieron ayer en Juárez para hacerle al loquito en supuesta reunión de gabinete que también desquitaron con cargo al exprimido presupuesto público en el Shangri La.

Categóricamente fueron derrotados en la intención de Javier Corral por hacerse de la candidatura a gobernador. Su hambre y su ambición fue mucha pero no su talento ni la explotación adecuada del aparato gubernamental para el objetivo de lidiar con su opositora Maru Campos, panista igual que la mayoría de ellos.

Bajo tal conducta perdieron la elección dominical, dejaron sus cómodas oficinas en la ciudad de Chihuahua durante el lunes para “relajarse”; se trasladaron a Juárez pero no se supo de ellos más allá de la presencia de Corral en un evento protocolario del gremio maquiladora y la “toma” casi completa del Shangri en la hora de la comida (fotos de sus vehículos en el estacionamiento).

Esa es la razón de la derrota. Fue consecuencia del exceso y la abulia. Vinieron solo a dilapidar más viáticos de los derrochados a lo largo de casi cuatro años y medio. No han trabajado.

Para redondear, fue incluida en el tour hasta la presidenta del DIF, Cinthia Chavira, aunque prefirió una comida solitaria en Bichis de Américas y de la Raza. Solo fue acompañada por uno de sus ayudantes y varios escoltas que incomodaron a los comensales del lugar.

Y así presumen que viene un cuarto informe de “logros”. Al menos debieron darse una vuelta por el desorden vial que han ocasionado sus constructoras en gran parte de la ciudad y consolar a los inconsolables conductores que pierden muchas horas en el tráfico.

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Tras la contienda interna panista, ahora es obligada la renuncia de la dirigente estatal del PAN, Rocío Reza. Así lo ven en el equipo de la hoy candidata a la gubernatura, María Eugenia Campos, quien ganó contra la apuesta oficial de gobierno-partido, a cuyos titulares de plano se les olvidó la sana distancia.

De hecho es uno de los nuevos derroteros, entre muchos, que van a tomar como prioritarios los operadores políticos de la alcaldesa con licencia de la capital, encabezados por Arturo García Portillo, el exdirigente Mario Vázquez y el secretario municipal, César Jáuregui.

Si bien el PAN no es como el PRI, donde el candidato a gobernador toma todos los hilos del proyecto y comienza a mandar a su antojo, sí es una realidad que Reza Gallegos cargó los dados desde mucho antes en contra de Maru. Con ello se volvió insostenible en el cargo.

El papel que hizo en la dirigencia, como una más del gabinete de Javier Corral, se limitó a ejecutar estrategias dictadas en el Palacio de Gobierno que socavaron no nada más un proyecto político personal o grupal, sino las estructuras mismas del partido. Todo en aras de derrotar a una compañera panista.

Por eso ahora se encuentra descalificada para encabezar una batalla hacia el exterior que tiene en una antigua rival -Maru, que le ha ganado a Rocío de todas, todas- a la candidata a la gubernatura.

Mantener el PAN sin cambios, con la misma política de servilismo a un gobernador que no ha hecho más que hundir al partido junto a toda su administración, sería tanto como apostarle a perder en la verdadera contienda, la de junio.

Así, el riesgo de la permanencia de Reza al frente del blanquiazul no esa, de nuevo, únicamente para la abanderada, sino para todos los grupos que la han arropado con la mira puesta en una contienda constitucional que no será fácil.

Campos Galván llevará sobre la espalda, ante los electores comunes, el peso del desprestigio y el fracaso del corralismo; es una losa tan pesada que por sí misma pone en riesgo el proyecto panista, como para agregarle una dirigencia que juegue en contra.

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Aunque ya concluida la contienda del PAN, el exalcalde de la capital, Carlos Borruel Baquera, será esta semana el otro protagonista en discordia. El Tribunal Estatal Electoral se alista para dictar una sentencia sobre la negativa del albiazul a registrarlo como precandidato a la gubernatura.

Públicamente ha dicho el exfuncionario estatal que espera una resolución favorable a su impugnación y al juicio de protección de sus derechos políticos, pero la realidad es que tiene un pie afuera de Acción Nacional, con todo lo que ello implica.

En el equipo del todavía panista dicen que Borruel Baquera está muy conforme con las respuestas que el PAN ha dado para negarle el registro y prácticamente ha dejado el litigio en lo superficial.

Ha agotado las instancias, pues, como forma de tener un pretexto perfecto para dejar las filas azules en medio de la carnicería interna que se ha convertido debido a las tiránicas obsesiones del que era su jefe hasta hace unas semanas.

Impulsado por el dirigente estatal de Morena y el virtual candidato a gobernador, Martín Chaparro y Juan Carlos Loera de la Rosa, Borruel podría decidir hacia el fin de semana el anuncio público con el que se sumaría a la denominada 4T.

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No fue nada secreto el encuentro el domingo entre el dirigente nacional del PAN, Marko Cortés Mendoza; su representante en Chihuahua, Luis Serrato Castell, y el ahora precandidato a la alcaldía por el propio blanquiazul, Javier González Mocken.

Fueron vistos los tres, y varios más, en torno a una mesa del Hotel Sheraton (Soberano) el domingo.

Testigos cercanos al hecho aseguran que apenas hacían las presentaciones de rigor y Marko sorprendió al aspirante a alcalde: ¿por qué te dicen super Mocken? Risas hasta de la mesa de enseguida como respuesta.

Mencionamos ayer en este espacio que el exalcalde priista y excandidato a la alcaldía por Morena se reunió con la jerarquía nacional blanquiazul para platicar sobre la inclusión de su nombre en la encuesta que es desarrollada entre varios aspirantes a candidatos por la Presidencia Municipal.

Fue el único de los anotados en ese sondeo, en marcha ya, que tuvo posibilidades de encontrarse con la dirigencia nacional partidaria, lo cual no garantiza que recibirá la postulación, pero sí que es visto con mayor atención que los demás: el pastor protestante Poncho Murguía; el fiscal, César Peniche; y el único panista-panista, Rogelio Loya.

González Mocken no únicamente trae clavada la espina del 2018, sino también un respetable capital político-electoral que fue desestimado por el yo-yo delegado de Morena en el estado, Ramón Enríquez Herrera, y que sigue disponible para cualquier proyecto 2021. A Serrato, el del PAN, le brillaron los ojos cuando supo que andaba de agente libre.

“Muy distinta la seriedad del delegado del PAN a la soberbia y la frivolidad del delegado de Morena”, comentó un operador de Mocken inmerso en las negociaciones.

Alberga esperanzas el exalcalde justo de formalidad para la elaboración de la encuesta y el manejo de los resultados. Deberán ser convincentes o de lo contrario será bienvenida y adiós.

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Tras el regreso del dictamen del nuevo crédito pretendido por Javier Corral, los legisladores de Morena y los propios panistas que se opusieron hicieron llegar a la Comisión de Presupuesto sus observaciones, por si acaso se le ocurre a Palacio tratar de revivir ese muerto.

El gobernador acusó a los 12 opositores a la deuda de actuar con criterios políticos estrictamente, en vez de ver por el bienestar de las finanzas estatales. Ese fue su discurso para justificar la derrota que le propinaron en el Congreso del Estado.

Los morenistas, en la maniquea visión de Corral, acataron sin chistar la línea de Mario Delgado, dirigente nacional de su partido. Los panistas opositores, Jorge Soto y Carmen González, lo hicieron por ser parte de otro grupo del PAN.

Sin embargo, tanto unos como otros de los señalados por el gobernador justificaron con argumentos técnicos su negativa, que va más allá de la cantaleta, real, de que las finanzas estatales son un desastre.

Coinciden en tres puntos los argumentos de morenistas y panistas rebeldes: jamás hubo austeridad verdadera ni un plan de contención del gasto público innecesario, la calificación crediticia degradada hace inaccesible la contratación y no hubo seriedad en el planteamiento.

Tanto unos como otros reclaman que el corralismo siguió los excesos como si fuera tiempo prosperidad económica, es lo cierto; también lo es que la baja calificación crediticia llevaría a contratar deuda a tasas de interés muy alta.

Y para rematar la parte técnica está el hecho de que primero se planteó una nueva deuda de mil 200 millones por Corral, luego la cifra subió a mil 600 millones en la propuesta formal y al final el dictamen quedó en mil 898 millones. Seriedad nula.

Así que está fundamentada técnicamente la propuesta en contra de más deuda, no se reduce a meras pasiones políticas del momento.