OPINIÓN

Todo lo que tuvo para presumir fue quedarse ‘jetón’

El subsecretario de Innovación del Estado, Jesús Mesta Fitzmaurice, posteó una foto en Facebook en la que aparece dormido

LA COLUMNA
de El Diario
lunes, 24 junio 2019 | 06:00

• Todo lo que tuvo para presumir fue quedarse ‘jetón’


• Dos horas tarde porque se colgó el tenis


• Recesión a la vista, pero él tiene otros datos


• Recortes con cuchillo cebollero y no con bisturí


El subsecretario de Innovación del Estado, Jesús Mesta Fitzmaurice, posteó una foto en Facebook en la que aparece dormido. "Jetón", dice él, con la finura de rancio abolengo que lo caracteriza.

Desde Ginebra –abatido por el jet lag o por los efectos del exceso de bebidas espirituosas a cuenta del Gobierno del Estado– mandó saludos y su mínimo “reporte” de actividades.

El funcionario, con derecho a darse vida de magnate con cargo al erario, regresó de Francia, del Paris Air Show 2019.

Tal vez se durmió por el cansancio que debe provocar estar generando ideas brillantes todo el tiempo, por miserables 350 mil pesos de viáticos al año, libres de polvo y paja; sin incluir su austero salario de casi 100 mil al mes.

Eso le paga la panista administración de Javier Corral. Cosa de nada si se toma en cuenta su denodado esfuerzo reflejado en la foto que presentamos en la versión digital de La Columna. Nada, si se compara con el sacrificio por la patria notable en tan nítida imagen de su realidad.

Imposible pasar por alto la analogía de la foto "jetón" y lo que le pasó al Gobierno que fue a representar a la mayor feria aeroespacial del mundo.

Mientras Querétaro ganó mil millones de inversión extranjera en el sector, Chihuahua se durmió en sus laureles; Mesta y la comitiva regresaron con las manos vacías, luego de tres días del VTP en la cumbre mundial de la aeronáutica.

El gobernador queretano Francisco Domínguez presumió 900 empleos directos y el amarre de múltiples negocios en el evento internacional; Chihuahua presumió un funcionario aletargado y sin ganas de ponerse las pilas, fiel reflejo de su Gobierno actual.

Eso es no tener... vergüenza.


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Dos horas tarde de llegada a un evento fue lo se aventó el sábado el ciudadano gobernador Javier Corral. Prefirió alargar su infaltable jugada de tenis en la Ciudad de Deportiva de la ciudad de Chihuahua que cumplir con la rigurosa formalidad a la que obliga su cargo.

La cita en Temósachi para inaugurar el pequeño puente Antillón era a las diez de la mañana. A las once apenas andaba tomando su vuelo y casi a las doce del medio día ocupando su silla en el presídium. Enojada la gente, desde luego.

Panistas batalladores de aquella región se comunicaron a La Columna para mostrar su enojo no sólo por la informalidad del gobernador sino porque el flamante helicóptero que tripuló fue dejado muy cerca del evento y a pesar de eso fue trasladado en suburban hasta el presídium lo que evitó todo roce o comunicación con la gente y periodistas.

Hoy serán enterados esos panistas por este espacio que llegó tan tarde porque simplemente se lo colgó el juego de tenis que no se pierde cada sábado por la mañana, sea en Juárez, sea en Chihuahua. En caridad de Dios ya le bajó al golf.

Después de inaugurar aquel puente al que el muuuy largo del secretario de Obras Públicas del Gobierno estatal, Gustavo Elizondo, le puso 17 millones de pesos de costo (tenemos foto en la versión digital para análisis de los especialistas), Corral partió a inaugurar también las fiestas patronales de Madera, bendecidas por el cura oficialista Camilo Daniel Pérez.

Eso fue todo lo que hizo el sábado el mandatario. Hoy estará en Juárez al medio día para un evento relacionado con el equipo de casa, Bravos, y la inauguración de un colector allá por El Sauzal. Eso será todo lo público, seguramente en lo privado supervisará las obras de pavimentación y ampliación de sus propiedades adquiridas por el rumbo de Ignacio de la Peña, Costa Rica y más.


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Ha comenzado a circular un informe con los “otros datos” que tiene el presidente Andrés Manuel López Obrador, al acercarse el primer aniversario de su triunfo electoral.

Se trata de un balance que habrá de presentar el tabasqueño el 1 de julio o cerca de la fecha en que se conmemora el grito de las urnas a favor de la llamada cuarta transformación.

Lo repiten como pericos aquellos patriotas no fifís, ya contratados o con esperanzas de ingresar al presupuesto.

La economía se expande, el peso está sólido frente al dólar y el consumo se ha elevado gracias al incremento de los salarios mínimos –de 102.68 pesos diarios en general y de 176.72 en la frontera– y a los apoyos directos a la población del aún nuevo régimen. Así podría resumirse.

Contrario a eso el Producto Interno Bruto registró una contracción de 0.2 por ciento en el primer trimestre, lo que llevó a los expertos a recortar sus estimaciones de crecimiento. La expansión, de darse, será de entre el 0.8 y el 1.8 por ciento, según el Banco de México. Ni de chiste el 4%.

La inflación está lejos, en apariencia, de ser de dos dígitos, como hace 30 años, pero también luce lejano del objetivo del 3 por ciento anual fijado por el cochino neoliberalismo. Cerró mayo con 4.28%.

El peso –sacudido por el mismo Andrés Manuel con las impredecibles decisiones políticas desde su primer día; no se diga por Donald Trump y sus amenazas– más que firme es rehén de la volatidad y la incertidumbre de los mercados. Dígase lo que se diga, eso no es solidez de la moneda.

El incremento al salario mínimo, es innegable, fue un acierto, pero pírrico, pues es poca la población impactada. Queda pendiente elevar el salario promedio, pero eso no es por decreto, sino por productividad, la misma que genera crecimiento económico y empleos.

El consumo, por otra parte, es de las variables que muestran mayor rezago. Se contrajo 1.5 por ciento. Y así se puede hacer toda una antología de los indicadores que contradicen las cuentas alegres que presentará López Obrador y deberán replicar sus embajadores en los estados.

En serio parecen señales de recesión, porque el estancamiento ya es un hecho. Pero él tiene otros datos.


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La incertidumbre política y laboral está en su punto más alto en las más de 40 delegaciones federales que existen en el estado.

El cierre de la segunda quincena de este mes es definitivo. Se alcanzan los 6 meses de plazo de este año, que tenía el superdelegado Juan Carlos Loera, y en general los representantes federales de todo el país, para hacer la limpia burocrática, uno de los objetivos de la actual administración.

En las dependencias, desde las que tienen la nómina más abultada hasta las más pequeñas y poco conocidas, el temor del recorte les tiene los pelos de punta.

Todo se agrava porque no hay titulares oficiales en la mayoría de las oficinas, sólo interinos, provisionales, encargados de despacho o similares.

Además en las que ya existen jefes designados formalmente, subordinados a la Coordinación Estatal de Programas Federales que encabeza Loera de la Rosa, no hay comunicación interna que les avise de qué tamaño o cuándo se determinará quiénes se irán y quiénes se quedarán.


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En algunos puntos del estado se ha disparado el ofrecimiento de engomados para autos “chuecos” por parte de la asociación de charlatanes que encabeza el exreo deliciense José Guadalupe Barrios Núñez.

Miguel Campos en la frontera y Humberto Meza en la capital fungen como sus lugartenientes.

La Organización Nacional para la Protección del Patrimonio Familiar (Onappafa) ha intensificado su propaganda de venta de pegotes, con la promesa de una nueva regularización definitiva en este gobierno de Andrés Manuel López Obrador.

Por otra parte, la Asociación Mexicana de Distribuidores de Automotores ha radicalizado sus posturas, sobre todo en las plazas donde tienen mayor presencia los vehículos ingresados ilegalmente al país.

Pide la AMDA detenciones de las unidades y las personas, así nomás. Aplicación de la ley a rajatabla, como debe ser en un Estado de Derecho, del que México y la frontera están muy lejos.

El Gobierno Federal ha optado por cruzarse de brazos y el estatal por atacar indiscriminadamente el delito o amenazar con cárcel y embargo a los propietarios.

Dentro de ambos hay tentaciones de una eventual regularización, porque eso les representaría ingresos, así se lleven de corbata a los armadores y vendedores de autos nacionales.

Pero ninguno de los involucrados ha reparado en que el asunto de los “chuecos” es un problema de mercado.

No es un asunto de transas y negocios de “pafos”, ni de intereses políticos o fiscales de los gobiernos.

Mientras no se vea con el criterio básico de la oferta y la demanda, no habrá leyes, muros, aduanas ni regularizaciones que alcancen a controlar y gestionar el ingreso de autos.

Pero la visión de las partes se agota en sus intereses grupales o de gobiernos, por ello apunta a desbordarse el problema y a generar ganancias en efectivo y políticas para unos cuantos.