Opinión

Subordinación, no sumisión

El discurso del secretario de la Defensa Nacional, Gral. Luis Cresencio Sandoval, tuvo una reacción pública totalmente inusual y en muchos de los casos sobrevalorada

Miguel Ángel Godínez García
Analista

sábado, 27 noviembre 2021 | 06:00

Ciudad de México.- El discurso del secretario de la Defensa Nacional, Gral. Luis Cresencio Sandoval, tuvo una reacción pública totalmente inusual y en muchos de los casos sobrevalorada. Las palabras del general no han sido ni diferentes ni extrañas comparadas con pasadas administraciones en donde el Ejército de manera tradicional rinde respeto y subordinación al jefe supremo representado en la figura del presidente. La disciplina del Ejército mexicano se alcanza en el cumplimiento de sus principios que lo rigen y que rigen a cualquier ejército que tiene como único objetivo el servicio a la patria. En el discurso, el general hace un llamado a la unidad y nunca hace mención a una ideología específica, partidista o presidencialista, las interpretaciones de sus palabras, siendo eso, interpretaciones, pueden hacerse desde varias ópticas, podría ser que hace un llamado a la cordialidad entre mexicanos o como lo han querido señalar, un llamado a unirse a la 4T. 

No se está ni se estará exento de las interpretaciones que, con fines particulares, para bien o para mal, señalen a cualquier institución, sobre todo, en un momento en que la opinión pública se encuentra desbordada y ávida de cualquier debilidad o error en la narrativa de los funcionarios de la presente administración, para señalar, dividir o descalificar. Si bien el divisionismo que le está haciendo tanto mal a la sociedad ha venido principalmente desde el Gobierno federal, la defensiva opositora, que cada vez alcanza mayor visibilidad, recrudece la separación entre ciudadanos a favor o en contra del proyecto del presidente. El Ejército mexicano ha sido una institución que se distingue por procurar la paz y la estabilidad en todos los rincones de nuestro territorio, que por su condición de soldado se ha visto involucrado en situaciones en donde su actuación ha sido ordenada por el poder civil y abandonado cuando éstas han tenido graves consecuencias.

Es en esos momentos, en donde el Ejército ha demostrado una y otra vez la lealtad, la disciplina y la subordinación al poder civil como lo ordena la Constitución a la que ha jurado defender, la preocupación que embarga a quienes conocemos los principios de esta institución es el grado de vulnerabilidad al escrutinio público al que se le ha expuesto por el sinfín de tareas asignadas para las que la Constitución no los ha facultado, pero que le han sido impuestas por el presidente de la República. La construcción de proyectos de relevante importancia para esta administración y el manejo de recursos ajenos al mandato constitucional de su presupuesto, orilla a la institución a ser cuestionada su honorabilidad que le ha distinguido, cuando ni siquiera se puede saber si el Ejército tiene en realidad la facultad de otorgar contratos o elegir empresas. Lo cierto es que, al final, los miembros del Ejército mexicano vuelven a ser los elegidos para rescatar lo que el poder civil está siendo incapaz de rescatar, como lo es el orden público y la seguridad de ciudadanos que hoy no cuentan ni siquiera con seguridad pública, como es el caso de nueve pueblos en el estado de Zacatecas en donde los elementos de la policía municipal abandonaron sus funciones por miedo a ser ejecutados por los criminales, pueblos que por la misma razón están quedando desolados sin habitantes y sin actividad económica. 

Soldados que bajo las mismas amenazas tendrán que cubrir los espacios de quienes huyeron cobardemente, aunque a decir verdad, a las policías civiles estatales y municipales se les ha debilitado por falta de remuneración económica digna y seguridad para su familia, de capacitación, de equipo de protección y armas con las que puedan defender y defenderse.

De Imaginaria

David Monreal Ávila, gobernador de Zacatecas, responsabiliza por la violencia en su estado al neoliberalismo del pasado, su falta de capacidad para gobernar no le permite recordar que su familia ha gobernado el estado y fue parte de este pasado al que hace referencia.

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