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Opinión

Cultura de la paz para el buen vivir

Soltar, empezar, ternurar y seguir siguiendo

Poco a poco se va decantando el movimiento exhaustivo de los días pasados, se va aquietando el inesquivable ruido de los encuentros y desencuentros familiares

Andrés Serrano
Psic. clínico

lunes, 09 enero 2023 | 06:00

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Poco a poco se va decantando el movimiento exhaustivo de los días pasados, se va aquietando el inesquivable ruido de los encuentros y desencuentros familiares, del tráfico, de los festejos, de las explosiones y derroches, de las despedidas. Acaso para algunas personas, también se aquieta ese ruido particular que acompaña a la soledad cuando se anhela compañía o el calor de un hogar. Se decanta ese final, anunciado y festejado como ningún otro desenlace a nivel mundial: el fin de año. 

Atrás quedaron las metas alcanzadas y las que no dejaron de estar en el horizonte y la imaginación. Atrás quedaron esfuerzos, fracasos, aciertos, amores que se transmutaron y amores que permanecen siendo amor. Quedan atrás alegrías y tristezas del 2022. Recordemos que al remembrar sólo se puede traer al recuerdo de la felicidad o al recuerdo del dolor, no a la felicidad o al dolor experimentados. Aquello sentido se ha fundido ya en las mareas del tiempo. Dejemos, pues, lo pasado en el pasado.

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Amanece este nuevo tiempo y el momento suele invitarnos a soñar, desear y creer que es posible una mejor versión de nosotrxs mismos y del espacio en donde habitamos. Quizá podamos regalarnos como “presente” el mantener esta semilla de esperanza todo lo posible, recordando que cada día es una nueva oportunidad de perseguir nuestra plenitud y la de nuestro entorno. Recordar que no se alcanzarán ni la paz ni la felicidad sino que habrán de ser creadas, habitadas, resignificadas y sostenidas a manera de acciones cotidianas. Habrán de ser semillas de conciencia que funcionarán con la esperanza de que incluso en el cemento de las calles y en las rendijas más insignificantes la vida germina.

En este camino, habremos de encontrarnos con la frustración a menudo. Para algunas personas, el encuentro con las balanzas y los balances suele traer las primeras decepciones. No huyamos a la frustración. No castiguemos a nuestras niñas y niños interiores cuando irrumpen en un berrinche. Quizá podamos sentarnos junto a ellxs y acompañar estos sentimientos. Finalmente, las emociones duran unos breves instantes y al aclararse la tormenta, con amor, ternura y atrevimiento, podremos continuar acercándonos a nuestros objetivos. 

En este nuevo segmento de la espiral de nuestras vidas (quizá parecida a la espiral de Fibonacci, incluyendo el crecimiento también en una tercera dimensión), quizá permitiéndonos abrir las manos para soltar lo pasado, soñar y apuntar hacia nuestra plenitud y la de nuestro entorno, y vivir nuestras frustraciones en el camino con un poco más de naturalidad, nos vayamos encontrando cada día con un poco más de sabiduría y de entendimiento. Nadie puede afirmar a ciencia cierta que en este año algo pueda impedirnos sembrar más paz y plenitud. 

Que el año 2023 nos traiga nuevos matices, experiencias y oportunidades de elegir, por lo menos, la forma en la que decidimos enfrentarnos (ponernos frente) a lo que nos sucede. 

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Cultura por la paz es un proyecto de El Diario de Juárez en alianza con el Tecnológico Nacional de México, campus Juárez, el Comité de Pacificación y Bienestar Social (Copabis) y el Centro Familiar para la integración y Crecimiento A. C. (CFIC).

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