Opinión

Solo falta que el Gobierno estatal quiera

Con una visión propositiva y de largo plazo, e impulsando proyectos que trascienden el período de la actual administración municipal, el ayuntamiento realizó hace un año un convenio con el Gobierno federal a través de Sedatu

Elvira Maycotte
Escritora

miércoles, 14 julio 2021 | 06:00

Con una visión propositiva y de largo plazo, e impulsando proyectos que trascienden el período de la actual administración municipal, el ayuntamiento realizó hace un año un convenio con el Gobierno federal a través de Sedatu para elaborar el Plan Municipal de Desarrollo Urbano Sostenible, PMDUS, instrumento normativo y de política pública con un horizonte a 10 años que dicta la directriz de asuntos sociales, ambientales y económicos que inciden en el territorio municipal, incluyendo las localidades del Valle de Juárez y Samalayuca, entre otros. Es de destacar que un instrumento de esta naturaleza es una palanca óptima para acceder a recursos indispensables para llevar a cabo proyectos de desarrollo para esta ciudad y la región, más aún cuando el anterior data de 1984.

De acuerdo a la visión de Sedatu, el PMDUS debe tener como centro a la persona, en otras palabras, se considera imprescindible contar con la participación de la ciudadanía en su elaboración. Para llevar a cabo la tarea, el municipio a su vez estableció un convenio de colaboración con la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, cuyos especialistas entraron en contacto directo con los funcionarios federales que avalaron los avances y el producto final al emitir su autorización para proceder a las sesiones de Consulta Pública y posterior publicación en el Diario Oficial por parte del Gobierno estatal.

El camino no fue fácil: realizar el trabajo técnico que se precisa y lograr la participación ciudadana en plena pandemia para culminar el plan en solo cuatro meses no fue un reto menor. Para garantizar el proceso participativo que daría respaldo al instrumento, quienes participamos nos dimos a la tarea de diseñar estrategias que recogieran la voz de ciudadanos procedentes de todos los sectores y grupos sociales, especialmente aquellos cuya vulnerabilidad debe ser atendida: pobreza, adultos mayores, madres jefas de familia, mujeres en situación de violencia, personas discapacitadas, LGBTTTIQA, indígenas y migrantes. 

Es así que dispusimos de varios instrumentos, avalados por Sedatu, que fueron aplicados por plataformas digitales: un cuestionario que alcanzó a los 23 barrios -o grupos de ciudadanos de perfil sociodemográfico similar- grupos focales, talleres con especialistas y entrevistas. Cuando no fue posible utilizar medios digitales, a pesar del riesgo se acudió directamente al sitio para recabar la información de viva voz de los ciudadanos, como en el caso de los encuentros con habitantes del Valle de Juárez. La propia página de Facebook fue un medio muy importante para recabar colaboraciones e invitar a la participación y lograr la cobertura de los instrumentos: al detectar la falta de participación de habitantes de ciertas colonias se llamaba específicamente a colaborar.

Para los talleres y grupos focales se realizaron 12 sesiones; además de la invitación a la comunidad en general, se convocó a grupos sociales como el Instituto de la Juventud, organizaciones que atienden a la niñez, a adultos mayores, al Instituto de la Mujer, Fechac, Plan Estratégico, Fundación Integra, Ficosec, Casa del Migrante; a las Cámaras y asociaciones de profesionistas; a funcionarios de las diferentes dependencias gubernamentales a nivel local y estatal; a instituciones académicas y a especialistas en diversas disciplinas; todas las visiones enriquecieron al instrumento y coadyuvaron a que, finalmente, se establecieran cinco objetivos que ponen en la mesa los temas de la inseguridad; la consolidación de los subcentros urbanos para garantizar la cobertura y suficiencia de equipamiento urbano y servicios públicos, particularmente en los polígonos de atención prioritaria y donde se concentren grupos en condiciones de vulnerabilidad; diseño e implementación de políticas de suelo y vivienda; el fortalecimiento y diversificación económica que incluye a la región bajo una visión binacional y competitividad internacional; la movilidad de personas y productos; estrategias de conservación del patrimonio natural y edificado, así como la atención al medio ambiente, todos los anteriores a manera enunciativa, mas no limitativa.

Después de celebrar las sesiones de consulta e incorporar las observaciones que se hicieron llegar, podemos decir que la tarea por parte del municipio y de la sociedad juarense ya está hecha. Es encomiable el esfuerzo que el municipio realizó aún a sabiendas de que los recursos y proyectos que se deriven de este instrumento, elaborado a base de la participación de los ciudadanos juarenses, lo van a usufructuar futuros gobernantes. Para no quedarnos en el limbo, resta ahora que el Gobierno del Estado haga su parte y proceda a dar el último paso a favor de los juarenses: publicar en el Diario Oficial, como la ley dispone, el PMDUS. 

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