Opinión

Sofisma de carbón

López Obrador afirmó que el gobierno de Carlos Salinas de Gortari utilizó 'esa mentira', que 'nos íbamos a quedar sin luz', y con una reforma 'a una ley secundaria comenzó la privatización de la industria eléctrica'

Sergio Sarmiento
Periodista

lunes, 26 octubre 2020 | 06:00

Acapulco—Este 4 de octubre el presidente López Obrador afirmó en Nava, Coahuila, donde la CFE tiene una carboeléctrica, que el gobierno de Carlos Salinas de Gortari utilizó “ese sofisma”, “esa mentira”, que “nos íbamos a quedar sin luz”, y con una reforma “a una ley secundaria comenzó la privatización de la industria eléctrica”. Añadió: “Utilizaron otro sofisma, lo de las energías limpias, el que estas plantas de la Comisión Federal de Electricidad ya son viejas y contaminan, y que por lo mismo era mejor la producción de energía con gas, las termoeléctricas, las eólicas o energía solar, energías que, en efecto, no contaminan, pero están subsidiadas, produzcan o no produzcan. La Comisión Federal, con presupuesto público, que es dinero de todo el pueblo, les tiene que comprar la energía eléctrica”. 

“Sin violar la ley vamos a procurar que no estén subutilizadas estas plantas, y que así se va a comprar más carbón y ayudar más a los productores y a toda la gente que vive en esta región del país”. 

El presidente no parece consciente de la contaminación que causa el carbón, ni del rumbo que el mundo está tomando en energía. Su política es similar a la de su colega Donald Trump en Estados Unidos, para tratar de conseguir el voto de las comunidades mineras, pero sin éxito ante las realidades de la economía. 

El carbón es la forma más contaminante de generación. No sólo su minería contamina, sino que la quema lanza a la atmósfera dióxido de azufre, óxidos de nitrógeno, partículas y metales pesados. Las carboeléctricas provocan smog, lluvia ácida y difusión de toxinas, que causan enfermedades respiratorias, cardiovasculares y cerebrovasculares. Las emisiones de humo negro de las chimeneas no solo son desagradables a la vista, sino que llevan los contaminantes a comunidades vecinas y, muchas veces, distantes. 

El carbón, afortunadamente, está dejando de ser utilizado en el planeta. No es solo por su contaminación, sino porque hay otras formas de generación más limpias y cada vez más competitivas. 

Un estudio de la Agencia Internacional de Energía Renovable (IRENA, por sus siglas en inglés), de junio de 2020, señala que “más de la mitad de la capacidad renovable añadida en 2019 logró costos menores de electricidad que el carbón nuevo. Los nuevos proyectos solares y de viento tienen costos por debajo de las plantas más baratas de carbón. Los resultados de las subastas muestran que estas tendencias favorables en costos para las renovables se están accelerando”. 

Según el estudio, “los costos de energía solar y eólica han continuado su descenso, complementando a la bioenergía, la geotermia y la hidroeléctrica, más maduras. La solar fotovoltaica muestra la mayor declinación de costos entre 2010 y 2019 con 82%, seguida de la concentración de energía solar con 47%, la eólica en tierra con 40% y la eólica en el mar con 29%”. 

No es ni un sofisma ni una mentira que la apertura a la inversión privada en electricidad en México permitió incrementar la generación sin utilizar recursos escasos del Estado, ni mucho menos que la generación con carbón es altamente contaminante. Es triste que un gobierno conservador esté tratando de remontarnos al pasado, al siglo XIX. No sólo niega su promesa en el Proyecto de Nación 2018-2024 de “impulsar el uso de energías renovables y un sistema energético bajo en carbon”, sino que está construyendo un corrupto sistema de compras no licitadas de carbón. 

Acceso a playas

Este 21 de octubre se publicó en el Diario Oficial de la Federación un decreto presidencial que impone sanciones muy fuertes a quienes impidan o inhiban el acceso a las playas. También obliga a los propietarios de terrenos colindantes a “permitir el libre acceso” a las playas. Estas medidas afectarán la inversión turística.