OPINIÓN

Sin vergüenza quiere sindicato y más millones

El colmillo le arrastra por toda la periferia del planeta tierra al dirigente del sindicato del municipio, Arturo Silvadoray

LA COLUMNA
de El Diario
jueves, 12 septiembre 2019 | 06:00

• Sin vergüenza quiere sindicato y más millones


• Preparan sucesión adelantada en IADA


• Iguala o demanda por millones, tema en Palacio


• El profe Chaparro afina estrategias en el Rigel


El colmillo le arrastra por toda la periferia del planeta Tierra al dirigente del sindicato del Municipio, Arturo Silvadoray. No lo han tumbado del cargo infinitos señalamientos públicos por corrupción ni sendas denuncias por acoso sexual vigentes tanto en la Contraloría Municipal como en la Fiscalía de la Zona Norte. Sus aventuras personales más exóticas han sido expuestas también en redes sociales.

No es todo. Más sorprendente es que siga al frente del Sindicato sin formar parte ya de la plantilla de empleados municipales. Fue separado hace meses de la nómina para que los órganos correspondientes complementen las indagatorias respectivas.

En esas condiciones, confiado en sus antecedentes de imbatible, o mejor dicho de impunidad, Silvadoray encabeza una de las planillas que participarán este jueves en la elección de líder sindical. 

O se reelige o es obligado a abandonar la silla. Completaría casi un cuarto de siglo al frente del sindicato, 25 añotes.

Son millones de pesos los que están en juego. Integran al sindicato más de mil 600 empleados del Municipio. A cada trabajador le quitan en promedio 600 pesos mensuales; unos 300 por quincena. A muchos le rebajan menos de esa cantidad pero también a muchos más de esa cantidad, según el sueldo. 

De ahí sacamos como promedio 600 pesos mensuales, multiplicados por mil 600, nos arrojan 960 mil, más cerca de 100 mil pesos por cobros de estacionamientos y canchas de complejos deportivos municipales cedidos al Sindicato, se convierte en más de un respetable millón por mes. Libres de fiscalización, libres de impuestos... manejo discrecional.

Aunque Silvadoray tiene ese manejo millonario y unos 400 votos seguros porque se trata de familias completas que recibieron canonjías en el Municipio gracias precisamente al poder de su sindicato, ahora intervienen en la elección otras dos planillas.

Se trata de la verde y la naranja, con Eduardo Carrera y Eduardo Corral al frente (respectivamente), con posibilidades de triunfo la primera; la segunda está conformada por resabios del panismo, satélite de un aliado del actual líder sindical, Héctor Raúl Cano Villela.

Hay cerca de 550 votos indefinidos. Son empleados que del Sindicato no han recibido beneficios pero tampoco se han abierto en particular por la verde.

Más allá de las repercusiones que vengan a partir de mañana, es claro que la roja de Silvadoray no ganará ni ganando, puesto que no tiene reconocimiento legal como empleado del Municipio. Ya perdió un amparo sobre el tema.


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El jefe de Departamento de Arquitectura en IADA de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, René Esquivel Saucedo, anda haciendo los movimientos necesarios para ser entronizado director de dicho instituto.

La actual directora del Instituto de Arquitectura, Diseño y Arte (IADA), Guadalupe Gaytán Aguirre, solicitó un permiso extraordinario para separarse del cargo por razones de salud. 

El permiso concluye en noviembre próximo pero algunos creen que se va a prolongar, entre ellos los operadores de Esquivel, que se han dado a la tarea de preparar el terreno para quedarse con esa importante dirección. Tienen el apoyo del director estatal de la Junta Central de Agua, Óscar Ibáñez Hernández.

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El martes aproximadamente a la hora de la comida bajó por las escaleras de Palacio de Gobierno una parejita explosiva (políticamente hablando) integrada por el jefe del Despacho Particular de Palacio de Gobierno, Roberto “Betito” Fuentes, y el exsecretario general de Gobierno, César Jáuregui Robles.

Ambos salieron de la oficina del gobernador Javier Corral, con quien Jáuregui sostuvo una prolongada plática.

No es difícil aventurar el contenido de la plática aunque los policías políticos del corralismo preserven los secretos entre las paredes de cantera como si fueran cajas fuertes de acero inviolable.

Nomás dos motivos pudo haber para ese encuentro: las prometidas igualas de Corral a Jáuregui como su asesor una vez que dejó la Secretaría de Gobierno, o los intereses que protege el ahora litigante como parte del despacho defensor de aquella constructora que demandó al Gobierno del Estado por una deuda cercana a los 200 millones de pesos por la construcción de la Ciudad Judicial en tiempos de César Duarte.

Por pura amistad el encuentro no fue.


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En un restaurant de la López Mateos donde acostumbran ir maestros de la Autónoma de Ciudad Juárez y algo de Ciencias Políticas (UACH) se reunieron ayer en una mesa el dirigente estatal de Morena, Martín Chaparro; Armado Huerta, Hilario de la Rocha, Iván González y Arturo Herrera. 

Nuestras fuentes ahí (no los regidores del PAN, Amparo Beltrán y “Quique” Torres, que también ahí desayunaron) alcanzaron a escuchar que los morenos llevaron a cabo evaluación y planeación de la próximas asambleas electorales internas que se llevarán a cabo el 12 de octubre y que tanta roncha han sacado entre los seguidores de Andrés Manuel López Obrador.

Pusieron en la mesa múltiples medidas para seguir blindando el proceso interno contra activistas de unos y otros grupos... Particularmente no quieren ahí a funcionarios públicos ni de la cuarta transformación ni de ningún otro origen.

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No fue don Rubén Aguilar, dueño de la franquicia del PT en el estado, ni los desorientados diputados de Morena los que llevaron al primero a presidir la Junta de Coordinación Política del Congreso.

No hay explicación política suficiente de la operación entre el viejo petista, el líder priista Omar Bazán y los coordinadores de Morena y Verde, Miguel Ángel Colunga y Alejandro Gloria, para darle al Partido del Trabajo la conducción del año legislativo.

Aunque algunos quieran colgarse la medalla del revés propinado al PAN y se diga que en política no hay casualidades, la explicación más coherente de lo ocurrido es que fue el karma el que operó contra el coordinador panista Fernando Álvarez Monje, convertido en el hazmerreír de los legisladores.

El coordinador azul debía muchas. La última fue no respetar el acuerdo de que Morena encabezara la Mesa Directiva en este período ordinario que recién comenzó, pero prácticamente no hay legislador, incluidos los panistas, que no guarde un agravio del también exdirigente estatal del PAN. 

El panista le dio el timón a René Frías, de Nueva Alianza –a quien ya no puede quitar porque legalmente es el presidente del Congreso– con la idea de que controlaría el Legislativo desde la Jucopo. Pero el karma le quitó también la Junta y con ella cualquier control que pudiera tener.

Por no querer entregar la Presidencia de la Mesa Directiva a la segunda fuerza política terminó por ceder todo a la oposición, empoderada además por el rápido declive de un Gobierno azul fracasado desde que comenzó.


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A unos días de que un Tribunal Federal de Juicio Oral llame a la audiencia del único acusado por el asesinato de la periodista Miroslava Breach, ya se habla de un negociado carpetazo al crimen por parte de la Fiscalía General de la República.

Aunque hubo cambio de régimen federal, en la FGR siguieron con el caso más básico que sólo inculpa a Juan Carlos Moreno Ochoa, alias “El Larry”; a nadie más.

El juicio oral se había programado para noviembre, días antes de que venciera el plazo de la prisión preventiva contra el acusado, pero un juez de amparo ordenó adelantarlo para septiembre.

El argumento del Ministerio Público Federal será que todos los recursos se dedicaron a fortalecer la causa contra el único detenido, pero que la carpeta de investigación seguirá abierta para lograr nuevos elementos de prueba.

Eso en cristiano quiere decir que se conformarán con una sola sentencia –si es que la defensa del acusado no logra derribar el caso por supuestas violaciones al debido proceso– y con ello darle carpetazo.

Pero a la par de la maquinaria de la FGR que se alista para el comienzo del juicio oral, que se estima durará unas dos semanas y será en los juzgados federales de la capital del estado, también alistan lo suyo las organizaciones sociales, la familia de la periodista y agrupaciones en las que ella participaba.

De forma paralela al juicio oral e incluso antes de que comience se pretende evidenciar las fallas en la investigación, desde sus comienzos en la Fiscalía Estatal de Javier Corral, hasta después de su atracción por la entonces Procuraduría General de la República.

Y no son sólo los elementos de la narcopolítica que quedaron en el aire por las omisiones convenientes de la Fiscalía del Estado, sino crímenes vinculados al asesinato de la periodista dejados en completa impunidad.

Será la forma en que la FGR sea presionada para no limitarse ni enarbolar como un triunfo jurídico una sentencia que ya se da por descontada y que en realidad no representa un acto de justicia, al contrario.

El ingrediente adicional es que habrán de sumarse observadores de las embajadas de Estados Unidos, Canadá e Inglaterra, que ya están apuntados para viajar a Chihuahua antes y durante el juicio a “El Larry”.

Corral con todos los reflectores... en contra.