Opinión

Sin abrazos, pero más balazos

Alma Barragán era la abanderada de Movimiento Ciudadano a la presidencia municipal de Moroleón, Guanajuato. Prácticamente, la acribillaron frente a su militancia

Yuriria Sierra
Analista

viernes, 28 mayo 2021 | 06:00

Ciudad de México.- “Estuvieron ahí, pero la verdad es que no lo tomamos en cuenta porque traían playera anaranjada. Mi hermano se separa de mi mamá para atender a las personas (...) Mi mamá va al frente para poder dar la bienvenida. En el momento que ella tomó el micrófono y empieza a hacer su presentación, fue cosa de segundos y, cuando yo volteo a verla, empiezan a sonar balazos, pero, les comento, que yo, hasta que vi, pensamos que eran cebollitas. Sonrió, pero cuando levanto la vista, veo a las personas, mi hermano las vio también, claramente, las vimos muy bien, empezaron a detonar. Entonces, mi mamá corre, pero al ver que si ella corría hacia la multitud iba a poner en riesgo a la gente, se regresa y entonces la agarran solita...”, así fue como Denise Sánchez narró los últimos momentos de su mamá, la candidata número 88 en ser asesinada en este proceso electoral. Alma Barragán era la abanderada de Movimiento Ciudadano a la presidencia municipal de Moroleón, Guanajuato. Prácticamente, la acribillaron frente a su militancia. Los criminales ya ni siquiera se detienen ante la presencia de los ciudadanos. Lo hicieron así en Sonora, hace un par de semanas, con el asesinato de Abel Murrieta, en Cajeme.

El miércoles, al tiempo en que daba esta noticia en televisión, supimos también que Omar Plancarte, candidato del Partido Verde Ecologista de México a la presidencia municipal de Uruapan, Michoacán, había sido secuestrado a pesar de tener 11 escoltas asignados para su seguridad. También nos enteramos que afuera de la oficina principal de Octavio Pedroza, candidato a gobernador de San Luis Potosí por el PRI, PAN Y PRD, se halló una cabeza de cerdo en una hielera perfectamente sellada, lo que autoridades consideraron como un claro acto de intimidación. Momentos antes, Jesús Galván, candidato del PRI a la alcaldía de San Fernando, Tamaulipas (sí, ese municipio donde hace 10 años mataron a 72 migrantes), sufrió un ataque armado junto a su comitiva minutos después de realizar un acto proselitista en el ejido Francisco Villa. Y tan sólo 15 horas después del asesinato de Alma Barragán, José Alberto Alonso, candidato de Fuerza por México a la alcaldía de Acapulco, fue atacado a balazos. 

Así las últimas 48 horas de la campaña electoral en nuestro país. 88 aspirantes asesinados. Y los datos los hemos escuchado por todos lados en las últimas horas, importa volverlos a tener presentes: 476 agresiones contra políticos en total. Desglosamos: 174 amenazas, 79 homicidios dolosos, 34 infracciones contra la dignidad, 31 robos con o sin violencia, 30 atentados contra familiares, 27 denuncias por daños a la propiedad, 25 por privación ilegal de la libertad, 16 ataques contra colaboradores, 15 intimidaciones por servidores públicos, 14 homicidios en grado de tentativa, 10 despojos de oficinas, 6 lecciones, cuatro denuncias por privación ilegal de la libertad en grado de tentativa, tres por daño moral, dos por violaciones a la intimidad, dos extorsiones, un robo de identidad, otro por violencia familiar, uno más por delito sexual  y un bloqueo de instalaciones. Son reportes de la agencia Etellekt entre el 7 de septiembre y el 30 de abril pasado.

Y entre cada uno de estos delitos es como ha avanzado el proceso electoral que está a unos días de culminar en nuestro país, la que llamamos la elección más importante de la historia. No hay duda que, también, la más violenta. En dos años de gobierno, más que claro está que los abrazos sólo generaron más balazos.