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Opinión

Sigamos trabajado a favor de la integración regional

La gran sorpresa al finalizar el año pasado fue la publicación de The Economist en la que evalúa a la economía mexicana como la sexta con mejor desempeño entre los países que conforman la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico

Mayra Chávez
Abogada

sábado, 14 enero 2023 | 06:00

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Ciudad de México.- La gran sorpresa al finalizar el año pasado fue la publicación de The Economist en la que evalúa a la economía mexicana como la sexta con mejor desempeño entre los países que conforman la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico. Lo más sorprendente es que dicha calificación fue otorgada por un medio que no es afín al gobierno del presidente López Obrador, sino por el contrario, es cercana a las posturas neoliberales.

Debemos anotar entre los factores el alto flujo de remesas que nos envían nuestros hermanos migrantes. Gracias al duro trabajo de los migrantes fuera de nuestras fronteras, aquí, sus familias y sus comunidades pueden aspirar a una vida mejor. Correspondiendo a esos esfuerzos, en sus dos últimos, López Obrador tendría que impulsar aún más una reforma migratoria. No es tarea fácil, la política internacional de Biden se ha concentrado en el conflicto bélico de Ucrania. Aun así, a diferencia de sus antecesores, se atrevió a tocar el tema en la Cumbre de Líderes de América del Norte.

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Al haber nacido y crecido en una ciudad fronteriza como Juárez, entendemos perfectamente la importancia de la integración regional. Para los juarenses, nuestra vida se mueve de los dos lados de la frontera. Sabemos que hay problemáticas compartidas que, si no se atienden de forma conjunta, será imposible resolverlas. Esa es la lógica del mundo globalizado.

La buena noticia es que la estabilidad política y económica que hay en el país, nos ha permitido tener una mejor posición para negociar. Quién no recuerda esa bochornosa escena del “comes y te vas”, protagonizada por Vicente Fox. O aquél momento en el que Obama y Trudeau ignoraron a Peña Nieto. Pudieran ser sólo símbolos, pero, en política, el simbolismo es tan importante como los hechos. Si algo quedó en claro durante de la reciente reunión de líderes de Norteamérica es que el presidente mexicano es visto como igual.

En lo personal, aplaudo la propuesta de López Obrador de seguir avanzando en la integración regional. 

Los mexicanos que buscan una mejor vida en Estados Unidos –y, ahora, también en Canadá- merecen tener los mismos derechos laborales que el resto de los trabajadores. La precarización laboral nos incumbe a todos.

Cuando se firmó el Tratado de Libre Comercio, se decía que la gran ventaja competitiva de México era la mano de obra barata. Esa lógica afectó a todos. En México implicó la caída del poder adquisitivo del salario y la desaparición de empleos de calidad. En Estados Unidos y Canadá implicó el desmantelamiento de la planta industrial, afectando el modo de vida de millones de familias.

Sabemos que la reforma laboral aprobada en este sexenio, pensada para favorecer los derechos laborales y mejorar el salario, no sólo fue impulsada por los trabajadores mexicanos, también era del interés de los sindicatos estadounidenses. En el mundo global se generan estas interdependencias.

En otros tiempos, la región de los Grandes Lagos era conocida como el Cinturón de la Manufactura. Con la transferencia de trabajos, la región entró en decadencia y ahora es conocida como el Cinturón del Óxido. No es ninguna casualidad que el discurso nacionalista de Trump haya encontrado muchos simpatizantes en estos lugares, hartos de la política promovida por ciertas élites.

Ante este panorama, contrasta la propuesta de López Obrador de impulsar una integración regional basada en el desarrollo compartido y priorizando el bienestar de la población, de construir las condiciones para que quien decide migrar lo haga por gusto y no por necesidad.

Si se continúa con el crecimiento descontrolado, las contradicciones seguirán agudizándose. Por ello, es tan urgente identificar las potencialidades de la región. Por sí misma, América del Norte es un mercado sumamente atractivo. El volumen comercial de Estados Unidos con Canadá y México es del doble respecto a China. La cooperación puede rendir muy buenos frutos. Además, si sumamos al resto de América Latina, tal como lo propone López Obrador, estaríamos hablando de la región económica con mayor potencial del mundo. Si se llega a concretar esta propuesta, seríamos testigos de gran apuesta para el futuro.

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