Sí se puede… ¡y podemos más!

Hace un par de días* se publicaron dos noticias que llamaron mi atención, así que, aprovechando que aún no se enfrían...

Elvira Maycotte
Escritora
miércoles, 04 diciembre 2019 | 06:00

Hace un par de días* se publicaron dos noticias que llamaron mi atención, así que, aprovechando que aún no se enfrían, las retomaré por su actualidad y vigencia.

La primera, “Vence en un mes plazo para renovación de unidades de transporte”, nos recuerda una amarga realidad: la grave condición no sólo física o estética, sino también mecánica, de un muy buen número de unidades de transporte público. No hace mucho tiempo circuló por las redes sociales un video en el que increíblemente se veía el momento en que la llanta de un camión con pasajeros a bordo se desprendía de su eje, para seguir rodando por la calle como si tuviera vida propia.

Pero la buena noticia es que ¡en menos de un mes nos libraremos de esa calamidad! El pasado abril se publicó en el Diario Oficial del Estado el decreto que obliga la renovación de todas aquellas unidades que tengan más de diez años de antigüedad e indica que a aquel concesionario que llegase a incumplir le será retirada la concesión. Es así que las unidades que veremos circulando por las calles a partir de enero tendrán un uso máximo de 10 años: eso es bueno porque garantiza una plataforma mínima de funcionalidad, aunque no asegura condiciones físicas y de operación óptimas.

Aun cuando esto sucediera, es decir, que no haya ampliación al plazo o laxitud en su cumplimiento, esto no quiere decir que se solucionaría el grave problema de movilidad que tenemos, particularmente en cuanto a la red de transporte público se refiere. Pongo a consideración dos puntos: que es necesaria una profunda reingeniería en los recorridos actuales de forma tal que se conforme un verdadero sistema, y que se establezcan políticas públicas en cuanto al servicio que ofrecen, incluyendo horarios y regulación de paraderos. A razón de lo anterior anteriormente mostré, entre otros muchos aspectos positivos, los beneficios que traería consigo la implementación de la Ruta 2 del BRT.

No está por demás considerar, como me lo comentó un amable lector, resaltar la importancia de algunos “detallitos” que muestran poco control por parte del gobierno y desacato de la norma por parte de los concesionarios de transporte, aún los de trasporte de personal: circulan ocupando más de un carril y con luces color rojo y azul destinadas a vehículos oficiales, además, las “adornan” con luces altas y hasta estroboscópicas que, de hecho, están prohibidas. En cuanto a la problemática que acarrean los camiones materialistas y también los de carga, ciertamente las autoridades municipales deberían tomar acciones pues el efecto directo de que circulen por las calles con cargas mayores a las permitidas es el daño que ocasionan en el pavimento. De pasadita, es un clamor general, también sería por demás deseable una pintadita a las líneas de los carriles en las calles.

En cuanto a la segunda noticia: “Cerrarán dos carriles del Pronaf por obras”, yo sé que muchos estarán en desacuerdo conmigo, pero, créanme que tratándose de la razón por la cual sucederá, espero recibir su comprensión: la introducción de infraestructura verde y, con ella, también la renovación de banquetas y guarniciones, y la siembra de vegetación, que si bien mitigará las inundaciones que se dan en la zona, también la embellecerá. ¡Bien por la puesta en marcha de esta propuesta! y por la multiplicación de proyectos similares por toda la ciudad tan castigada por la insensatez de las acciones que nosotros mismos adoptamos, desde “encementar” todos nuestros jardines, tirar basura indiscriminadamente, urbanizar grandes predios sin previsión en el manejo de aguas pluviales o, en el mejor de los casos, sustituyendo las áreas verdes y de esparcimiento que tanta falta nos hacen, por vasos de captación que se convierten en “centros de acopio” de escombro; otra mala costumbre es disponer grandes planchas de estacionamiento pavimentadas en los centros comerciales, entre otras prácticas individuales que sólo nos traen malestar a todos. Por cierto: aplausos a la franquicia de venta de materiales de construcción que retiró parte de la plancha de pavimento destinada a cajones de estacionamiento y la sustituyó por adopasto de concreto para ayudar a la absorción del agua de lluvia. Con toda la inversión que ello implica, actitudes como ésta dan ejemplo y hacen evidente que se tienen verdaderas ganas de que nuestra ciudad avance hacia un modelo de sustentabilidad.


*El Diario, 1 de diciembre de 2019