Opinión

Sensaciones y consideraciones postvacuna

Ya no existe ninguna duda que el mundo se encuentra interconectado, lo que sucede en una ciudad de China, llegará a la avenida Jilotepec de Ciudad Juárez

Jorge Breceda
Analista

sábado, 29 mayo 2021 | 06:00

Hace más de 13 meses comenzó en México el periplo perenne llamado coronavirus, la pandemia del siglo que a su paso abandonó dolor, pérdida e incertidumbre en cada una de las personas que habitamos este tiempo. 

Sobre el Covid-19 se le han dedicado -en este espacio- un sin número de reflexiones desde la filosofía de Agamben -nuda vida- hasta Esposito -paradigma inmune-, cruzando por Zižek -comunismo titiritero-, por Byung-Chul Han -control biopsicopolítico- o por Bauman -Homo sacer-.

Sin embargo, esos esquemas conceptuales tienen poca reflexión sobre la nueva etapa llamada “postvacuna”, este evento requiere dos esfuerzos, primero autoexpulsarse de los paradigmas teóricos tradicionales -pensar la pandemia- y el insoportable ejercicio intelectual y emocional de construir nuevas concepciones -repensar la pandemia-.

En esta tesitura, se expondrán tres consideraciones, siendo: 

1. Ya no existe ninguna duda que el mundo se encuentra interconectado, lo que sucede en una ciudad de China, llegará a la avenida Jilotepec de Ciudad Juárez, la idea de soberanía estatal fue destruida, ahora corresponde adaptarnos a la nueva realidad, en la cual somos responsables de las personas con las que compartimos el mundo.    

2. El virus es intrusivo, pero no sobrevive sin nosotros, no significa que las personas sean el virus, pero sí que el virus se ha reproducido por la imperiosa necesidad que tiene el ser humano de compartir su vida, aun sabiendo que entre más se comparta esa vida, ésta se resistirá en menor medida a la muerte.   

3. Para algunos, el Covid-19 colocó en crisis al sistema capitalista, sin embargo, lo único que hizo es visualizar los problemas existentes, uno de ellos, en la ventaja que tienen las personas que ostentan el capital -compraron la vacuna, con el menor esfuerzo- y en el otro extremo, la precariedad de los trabajadores, en dos palabras: desigualdad social. 

4. El problema cultural más significativo del virus es que no es posible comprenderlo, no se relaciona para conocerlo, por ello, el pánico permanente sobre su existencia. 

Por otra parte, las sensaciones serían:

1. La humanidad logró ser humana al permitirse empatizar con el sufrimiento ajeno, cuántas palabras o letras no se construyeron con mensajes de solidaridad y amor hacia la persona atacada por el virus -o por quien sufrió una perdida-, ese recado que toco las fibras sensibles en un cuerpo desgastado por querer vivir y en el alma que se resistió a trascender. 

2. Los integrantes del mundo se reconocieron como semejantes, en las historias de todas las personas que la muerte las derroto, se puede observar la despótica democratización del virus, ya que no tuvo reparo en su selección sobre: clase social, género, clase económica, entre otras. 

3. Se tendrá la obligación perenne de agradecer al sector médico el esfuerzo realizado y no olvidar que éste decidió quién vivía y quién moría, una providencia que debe de ser trabajada por expertos porque el peso moral de la decisión no es fácil de sobrellevar y de no atenderse, les representará un calvario. 

4. Quienes derrotaron a la muerte presentada como Covid-19, debieron cruzar por etapas de catarsis, arrepentimiento y no tengo duda, que aun el menos creyente, le rezó a un Dios, ya sea al católico, musulmán, judío, mormón, al extremo de quedar saturado de Él. 

5. A la humanidad le queda una deuda con los que se fueron, el que aun tiene la posibilidad de respirar, amar y abrazar a sus seres cercanos, debe valorar que puede hacerlo y repetirlo diariamente porque miles, millones de personas lo desean y no podrán, aquí la asignación del mínimo valor que se merecen las personas que murieron.  

6. Se deben de dejar de debatir banalidades y por supuesto, no permitir banalizar el Covid-19 para utilizarlo como herramienta política, económica o social, la responsabilidad recae, por ejemplo, en dejar preguntas filosóficas como: ¿un espejo es el objeto o las efigies que muestra? Y preguntarnos cómo no olvidar los aprendizajes humanitarios que se tuvieron. 

Por último, para aquellas personas que ya fueron vacunadas, les corresponde ser agradecidas porque tienen un 95%, 94% o 90% de no ser invadidas por el Covid-19, el agradecimiento se basa, parafraseando a Kant, a tener certeza que viven la realidad, es decir, un ambiente construido desde la humanidad. 

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