Según otros datos tenemos en el país paz y tranquilidad

¿A qué país se refiere el señor presidente? ¿A México? ¿En donde miles de pacientes no reciben sus medicamentos?

Alejandro Núñez
Catedrático
sábado, 07 septiembre 2019 | 06:00

Aun cuando la administración federal encabezada por Andrés Manuel López Obrador nos dice que la “gente está feliz”, que ya no hay mal humor en el país y que lo sustenta con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), dichos datos corresponden a la encuesta de satisfacción realizada en enero de 2018 y con los datos actualizados a julio del presente año, se puede ver que el nivel de satisfacción de la población ya bajó. A los datos que se refería el presidente de la República, y que dio una lectura inexacta, fue a los indicadores de bienestar que reporta el Inegi.

Según la encuesta aplicada a nivel nacional la seguridad ciudadana y la satisfacción con el país son las categorías que menor calificación alcanzan en dicha encuesta. De hecho, tomando de referencia los resultados de julio de 2018 en comparación con julio 2019, la satisfacción con la seguridad ciudadana bajó. 

¿A qué país se refiere el señor presidente? ¿A México? ¿En donde miles de pacientes no reciben sus medicamentos, no son intervenidos quirúrgicamente y ven avanzar su enfermedad, ante la miseria del sector salud? O quizás, ¿en donde las fuerzas del orden soldados, marinos, policías son agredidos por el narcotráfico y no pueden hacer nada?

¿Será a México a quien se refiere el presidente, en donde a los investigadores y académicos se vieron afectados con recortes presupuestales para incentivar el desarrollo científico y tecnológico? 

Agosto, es el segundo mes más violento de 2019, en donde se registraron 2 mil 469 víctimas de homicidio doloso en todo el país, con un promedio de 79 víctimas al día.

Junio, es el mes en el que se había registrado la cifra más alta de este tipo de delitos en lo que va de esta administración federal, con un total de 2 mil 543 víctimas con un promedio al día de 84.4 por ciento.

La respuesta frecuente del presidente ante la situación de violencia, incluso contra las fuerzas del orden, es “abrazos, no balazos”.

De acuerdo con los datos presentados por el equipo interdisciplinario sobre Seguridad del Gobierno de México, durante el fin de semana comprendido del viernes 30 de agosto al domingo 1 de septiembre de 2019, se registraron 292 homicidios a nivel nacional, por lo cual se convirtió en el más violento.

Aunado a lo anterior, la economía mexicana tiende a desacelerarse; el crecimiento del Producto Interno Bruto fue de sólo 0.2 por ciento en el primer semestre de 2019, muy por debajo del 1.9 por ciento del año anterior. El Banco Central de México incluso, redujo recientemente su pronóstico de crecimiento anual al rango 0.2 al 0.7 por ciento. El Gobierno federal debe afrontar el problema de inseguridad que se presenta nivel nacional, recuperando territorios que parecen ser de nadie.

Jóvenes Construyendo el Futuro es uno de los principales programas de Gobierno federal, en donde se les deposita 3 mil 600 pesos al mes a cada joven, durante un año, para que se capacite en alguna empresa, institución pública u organización social; pero ¿qué pasa con los jóvenes estudiantes universitarios? ¿Será posible que a ellos se les destine menor apoyo? Jóvenes Universitarios que pueden impactar en el desarrollo tecnológico, social, político y económico se les destina como apoyo un máximo de 2 mil 400 pesos al mes. A caso ¿no será más factible apoyar este tipo de jóvenes?

El Centro de Investigación “México ¿Cómo vamos?, a través de su directora la Lic. Valeria Moy, percibe al país que va marcha en reversa mientras el presidente desmantela programas e instituciones. 

Es necesario que la administración federal analice y genere una nueva estrategia para hacer frente a la inseguridad y delincuencia que se está presentando de manera generalizada.

“Abrazos, no balazos”, ¿de esa manera es como reaccionan los delincuentes para con los ciudadanos? La ciudadanía necesita sentirse respaldada y protegida por sus autoridades, no sólo requiere de discursos y promesas sin sentido.

Se necesitan hechos reales para que se pueda decir que el pueblo de México está “feliz, feliz” brindándole seguridad, estabilidad y desarrollo económico.