Se vuelve a fundar el Infonavit

La revisión y reestructuración ordenada por el presidente Andrés Manuel López Obrador a las políticas crediticias

Javier Cuéllar
Abogado
domingo, 10 febrero 2019 | 06:00

La revisión y reestructuración ordenada por el presidente Andrés Manuel López Obrador a las políticas crediticias y operacionales del Infonavit, por su profundidad equivalen a una refundación del Instituto de la Vivienda que con el tiempo había dejado de ser una institución de interés público y beneficio social para actualizar la intencionalidad de proporcionar a todos los trabajadores que califiquen y aporten al fondo un apoyo efectivo en su derecho natural a poseer una vivienda para ellos y sus familias.

Lo cierto es que el Infonavit se había convertido en una especie de banco de segundo piso altamente especulativo y depredador de la economía de los trabajadores de tal manera que sus créditos indexados eran más bravos que el dólar más caro que se cotizaba en los mercados comerciales, tornándose en algo así como los préstamos de los agiotistas privados.

El beneficio social se olvidó completamente y el egotismo era lo suyo. Los créditos hipotecarios otorgados por el mencionado Instituto de la Vivienda se habían tornado patéticamente impagables, de tal manera que los trabajadores que habían obtenido un préstamo de ese instituto y lo pagaban puntualmente durante más de diez años al final de cuentas debían más de lo que originalmente les habían prestado. En nuestra ciudad existen miles de créditos con esta característica de impagables que cada día engordan más de la cuenta de tal manera que tal parece que los deudores, más que deudores hipotecarios parecen arrendatarios a los que cada año se les sube la renta pero nunca son propietarios de la vivienda que supuestamente estaban comprando. Ni los bancos privados más especuladores y agiotistas tienen este tipo de esquemas de crédito crecientes.

En estas circunstancias el Infonavit se convirtió en un instrumento de explotación de los trabajadores que abusó de ellos debido a su necesidad de vivienda. Ahora con la intervención del presidente López Obrador muchos de estos créditos añejos se darán por pagados haciéndoles un descuento considerable de acuerdo con la evolución de los pagos porque ya se liquidaron varias veces y por otra parte las mensualidades de algunos de estos créditos se congelarán para que ya no suban como la espuma y los trabajadores puedan liberarse algún día de estas deudas. De hecho se harán previsibles para que los acreditados tengan la certeza de una fecha aproximada de cuando sus créditos quedarán totalmente pagados.


Un renacimiento institucional

De acuerdo con lo expuesto por el nuevo director del Infonavit los créditos se otorgarán a una tasa de interés fijo del 8.59 por ciento anual, la cual es muy baja y puede ser superada por el nivel del índice inflacionario real por lo que este esquema operará a favor de los trabajadores. De igual manera la comisión por concepto de administración del fondo se reducirá al 0.5 por ciento anual. Cuando en realidad debiera también desaparecer este concepto de cargo porque “Ya encarrilado el ratón, pues le importa poco el gato”.

Infonavit hace muchos años que dejó de ser una empresa constructora de vivienda para concentrarse en la pura administración de los fondos y de los créditos, como quien dice a la pura especulación financiera y en ese campo fue muy perjudicial para los trabajadores pues las casas que vendía o los créditos que administraba se fueron reduciendo de tamaño hasta convertirse en infames palomares, y su labor en puramente especulativa y apoyadora de acciones de corrupción que valoraba grandes extensiones de terreno que son inviables para la construcción de vivienda y solamente redondeaban las transas de los políticos que cada administración municipal se adjudicaban grandes extensiones de terreno a centavos para venderlas a los proyectos de construcción a miles y miles de pesos.

Aquí en Ciudad Juárez esta práctica ha sido muy común y después tenemos fraccionamientos que están construidos en zonas inundables que han dejado en el atascadero los sueños de vivienda de miles. Para muchos presidentes municipales de Ciudad Juárez, sentarse en la silla de la alcaldía fue sencillamente una patente de corsarios que les permitió apoderarse de miles y miles de grandes terrenos que después han estado vendiendo con fabulosas ganancias. Cuentan de uno que al sufrir un ataque cardiaco al inicio de su administración, su cardiólogo le recomendó una dieta consistente en chingarse una manzana diariamente y fue tanto su entusiasmo con esa dieta que en un solo año ya llevada engullidos predios hasta Villa Ahumada. Lo peor de todo es que no era chiste, ahí están los terrenos.

De ahí el abandono de fraccionamientos enteros que son un verdadero fraude para los derechohabientes que más que propietarios tienen el papel de víctimas. El Infonavit propició y cobijo el redondeo de verdaderos atracos a la economía popular y ahora esos desarrollos se han convertido en un problema para sus habitantes que mejor las abandonan, y para la ciudad que ha visto crecer sus barriadas fantasmas y para las instituciones financieras que costearon esos desarrollos que ahora no pueden recuperar sus créditos porque las viviendas que los respaldan son técnicamente basura y nadie las quiere ni regaladas.


Los 745 mil pesos de la corrupción

Pero las corruptelas sobrepasaron largamente los enjuagues administrativos y de financiamiento, los funcionarios del Infonavit se trocaron cada día más descarados en sus raterías y la prueba de ello la da el anterior director del Infonavit. David Penchyna, que en contubernio con su consejo de administración se auto adjudicó un elevadísimo sueldo de 745 mil pesos mensuales. Que no lo tiene ni Obama. Esta es una práctica perniciosa que se extendió mucho en los pasados sexenios. Ese sueldo no sólo debe equipararse al robo sino que debe ser tomado como un verdadero atraco.

Los primeros en auto asignarse altísimos sueldos fueron los políticos panistas que llegaron al poder en la época de Francisco Barrio, bajo el argumento de que, para no robar se otorgaron a sí mismos sueldos muy elevados. Al final terminaron cobrando sus altos sueldos y también robando y si no lo creen pregúntenle a las gentes relacionadas con la administración de Gustavo Elizondo.

En el pasado los priistas tenían bajos sueldos en general puesto que solamente se conformaban con la robadera. Su frase de combate era: “no me den, sólo pónganme donde haya”, pero después de los primeros panistas, cuando volvieron al poder, la mesa la encontraron ya servida y no se conformaron con los altos sueldos sino que además robaron a dos manos. La debacle fue estrepitosa y el enriquecimiento de un gran número de funcionarios fue sencillamente escandaloso. Por eso los 745 mil pesos mensuales no son sino más de lo mismo. Imagínense, si ese era tan sólo su sueldo, ¿a qué nivel ascendieron los cochupos?  Es para dar vértigo.

Por eso creo que al reformar a las políticas del Infonavit que propone el nuevo Gobierno equivale a una refundación del Instituto de la Vivienda y ojalá que esto no sea flor de un día y que la reforma sea hasta llegar al fondo de todos los entuertos y corruptelas que existen en el instituto.

Pero en lo general nadie, ningún funcionario público, debe ganar más que el presidente. De hecho ese salario debe ser considerado como un tope y de ahí a prorratear los sueldos a la baja porque para como son nuestros políticos todos van a querer ganar lo mismo que el presidente. Nada de eso se debe entender que ese sería el tope salarial y de ahí a la baja. Y que este reordenamiento de sueldos no sirva como permiso para el robo o la corrupción.


El amor, el dinero y el poder

Muy lamentable el divorcio anunciado de nuestro expresidente Enrique Peña Nieto y la exprimera dama de México señora Angélica Rivera Hurtado. Pero no podía esperarse más de una relación armada a modo para un objetivo que se consiguió a plenitud por ambas partes. Él, la imagen; ella el dinero y el poder. El matrimonio les sirvió para lo que querían y el amor nunca fue uno de sus objetivos. Y todo esto sucede en las vísperas del Día del Amor. Nadie pierde lo que no tenía y todos ganan lo que querían Así de simple.


Chihuahua es tierra de nadie

Con el comienzo del año nuevo 2019 dos regiones del país entraron en una grave crisis de criminalidad: Tijuana y san Luis Potosí. Y por esas razones el Gobierno federal se coordinó con los gobiernos estatales y municipales de esas zonas para implementar un plan que le permita abatir el número de homicidios que se les disparó. Los resultados de estos programas están por verse, pero lo cierto es que en todo el estado de Chihuahua la crisis de criminalidad tiene ya algún tiempo evolucionando a la alza y bueno fuera que estos tres niveles de gobierno implementaran en nuestro estado un plan de pacificación similar.

Hasta ahora los esfuerzos que ha realizado el Gobierno del Estado han sido totalmente infructuosos al grado que las bandas de facinerosos han tomado la iniciativa y mantienen reculando a las fuerzas del orden al grado que los patrullajes de tres o más unidades se han vuelto algo común, pero no tienen como objetivo recuperar el orden sino únicamente autoprotegerse de los ataques de las mafias que a últimas fechas mantienen bajo temor e intimidación a nuestras propias policías.

Quienes mandan en las calles no son las fuerzas del Estado mexicano, sino las organizaciones criminales. Esto es una patética demostración del Estado que guarda la seguridad pública en todo Chihuahua. Aquí los ratones persiguen a los gatos y no a la inversa. Urge que Chihuahua sea tomado también como una región donde el estado de emergencia se establezca para recuperar la paz.