Opinión

Se puso bueno

Lo anticipado, aquello de la elección en Estados Unidos era potencialmente uno de esos cierres de antología

Carlos Irigoyen
Analista

viernes, 06 noviembre 2020 | 06:00

Lo anticipado, aquello de la elección en Estados Unidos era potencialmente uno de esos cierres de antología; el que millones hubieran emitido un sufragio previo al día de la elección marcó el interés que había despertado una reelección polémica o izar la bandera del arrepentimiento. Incluso, uno de los debates generó tanta polémica por el actuar del actual presidente, aunque el adversario no desentonó en el modo de responder a la generosidad de los desplantes de Donald Trump.

Lo que no cabe duda es que ha sido un show mediático de alcances descomunales; imagine usted que en la jungla virtual en .61 segundos la búsqueda “elecciones Estados Unidos 2020” genera algo así como 310 mil millones resultados.

Hacía mucho tiempo que no se veía tal efervescencia por la elección presidencial en los Estados Unidos, ha sido un fenómeno que en el concierto mundial no ha dejado de ser un trending topic y que el morbo ha carcomido hasta los renglones derechos de los más torcidos ciudadanos.

Temas de muchísima sensibilidad fueron desplegados, el poder de las redes sociales, el racismo, las minorías, la pandemia, los eventos masivos con resultados trágicos; todos ellos han hecho que se vean temas de una forma más superficial como las guerras, el narcotráfico, la cooperación económica, el cambio climático, etc.

Escoger al presidente norteamericano tiene un alto costo, además de la profunda polarización social, en dinero la estimación de la inversión ronda los tres mil millones de dólares; en aproximadamente 20 años el costo se ha duplicado y visto desde este punto de vista, podemos afirmar que a la par del convencimiento de la intención del votante, es muy relevante el impacto del personaje a la Presidencia entre ciudadanos que aportan a sus campañas; las simpatías que despierta equivalen a una respetable cantidad de dólares.

Desde el martes en la noche ha sido una expectación total; lo mismo muerde el morbo del ciudadano que apuesta que Trump no tenía opciones de reelección hasta el proceso que altera los nervios de los inversionistas en la mayoría de los mercados financieros. 

Como frontera cobra especial interés, la relación con El Paso tiene cicatrices palpables y eso afecta la vida binacional porque lo mismo estamos a merced de sus arranques de furia que se traducen en medidas económicas, amenazantes e intimidantes al ser un resultado de la falta de profundidad en el entendimiento del desarrollo regional; igual somos trastocados por la indiferencia ante graves problemas como la migración y el tejido social. Los últimos cuatro años han sido realmente insólitos, sorprendentes, mustios, tortuosos y es que ante la interrogante llamada Donald Trump, la única certeza ha sido la incertidumbre de la rectitud de sus respuestas.

Y en este escenario, bajo la perspectiva de una elección sumamente cerrada, ¿qué argumentos le están resultando tan eficaces que le dieron la oportunidad de estar en posibilidades reales de reelegirse?

En un mecanismo donde el perdedor puede ganar a pesar de tener más votos reales, el sistema de elección permite una emoción propia de un torneo deportivo al marcar una meta de votos electorales; el que llega primero a un número de votos gana. Y así transcurrieron las horas, los marcadores indicaban una ligera inclinación a la opción Trump, luego Biden tomo la delantera y no la ha soltado; se especuló en un momento que por las tendencias Trump estaba en camino para reelegirse, hubo medios que se aventuraron a sugerir que la reelección era trámite de horas. Luego se volteó la tendencia y el resultado está pendiendo de algunos estados como Nevada, Alaska, Pensilvania, Georgia, Carolina del Norte; entre todos más o menos 60 votos. Trump camina por la cuerda floja y por eso comienza a aplicar medidas que conlleven a la revisión de la votación; algo parecido a la aplicación mexicana del “voto por voto”, “casilla por casilla”; los márgenes de victoria con porcentaje muy bajo de diferencia les dan esa oportunidad. La arenga a la defensa del voto, la utilización de estrategas digitales para juntar fondos y ayudar a esta causa contrasta con el llamado a la paciencia del otro bando, quizá sabedor que está a un “pelo de rana calva” de ganar la elección pero contra Trump no podemos dar por hecho ninguna circunstancia; al final de cuentas habrá que reconocer que sea cual sea el resultado la fuerza del presidente Trump es absoluta y realmente contundente.

Somos una generación testigo de muchos cambios políticos en el arranque de siglo, fomentados por la revolución tecnológica que ha impulsado el esparcimiento de la información como nunca antes, un cambio climático que nos ha arrinconado a entender el mundo desde una óptica distinta, una pandemia que nos ha desafiado al extremo para cuidar la salud y supervivencia del ser humano.

Solo resta una reflexión después de todo el desarrollo alrededor de este mecanismo norteamericano de elección presidencial, el que quede ¿será el liderazgo necesario para afrontar las condiciones tan adversas que le esperan? Y a nuestro México lindo y querido, ¿qué le deparará en el futuro la relación con EU?

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