Se perfila la inocencia de César Duarte

Resulta muy preocupante para todos los chihuahuenses que en tan sólo dos años de gestión el nivel de aceptación o aprobación popular...

Javier Cuéllar
Abogado
domingo, 07 abril 2019 | 06:00

Resulta muy preocupante para todos los chihuahuenses que en tan sólo dos años de gestión el nivel de aceptación o aprobación popular del gobernador Javier Corral Jurado haya descendido hasta el 12 por ciento colocándose en el trigésimo sitial en la perspectiva nacional, sólo por encima de los gobernadores de Baja California y Nuevo León, porque con esos niveles de repudio se compromete la gobernabilidad del estado que de por sí se está viendo muy menguada debido a los altos índices de violencia y criminalidad que se están dando en nuestro estado y al empoderamiento de las mafias del narcotráfico que ya controlan y gobiernan amplios sectores de la entidad, sobre todo en la sierra. Ni modo de ayudarlo, en primera no se deja ni de sus amigos sinceros y en segundo, ese problema es un tópico que nuestro gobernador debe abordar y resolver personalmente.

La persecución del exgobernador licenciado César Duarte Jaquez, como piedra angular del programa “Justicia para Chihuahua” que tiene como principal objetivo reducir a prisión al exprimer mandatario del estado y que, por lo pronto, lo trae huyendo bajo la persecución de casi veinte órdenes de aprehensión por los delitos de fraude agravado, peculado y desvío de dinero por hasta dos millones 420 mil pesos del erario del estado y otras chuladas, en complicidad con el exdiputado Fernando Reyes Ramírez, ha sufrido un golpe contundente pues la juez de distrito María Guadalupe Hernández Lozano le concedió al exmandatario chihuahuense la protección y el amparo de la justicia federal anulando la orden de aprehensión dictada en su contra dentro de un proceso penal que, según el funcionario federal, se encuentra viciado toda vez que la Fiscalía General del Estado fue omisa en acreditar los fundamentos y motivos por los cuales decidió resguardar la identidad de los testigos protegidos los que, en esencia, causan graves perjuicios a los derechos de los acusados pues les ocultan detalles muy importantes del procedimiento que se sigue en su contra, limitándoles injustamente sus medios de defensa. El expediente y la actuación secreta en materia penal están prohibidos, sobre todo para el acusado y sus defensores.


¿Les pasará lo mismo a los procesos restantes?

En esta tesitura se nos dice que en contra del exgobernador Duarte Jaquez y complices, el gobernador Javier Corral y su Fiscalía tienen todavía 18 órdenes de aprehensión más por delitos similares pero también señalan que todos estos procesos penales están confeccionados de manera similar por lo que es previsible que, a la larga, también se desmoronen dejando con un palmo de narices al actual gobernador y a su fiscal general.

Todo el mundo sabe que el programa “Justicia para Chihuahua” es la piedra angular de toda la acción política y gubernamental del gobernador Corral Jurado, y la consecuencia lógica de este amparo federal es el derrumbe de todas sus órdenes de aprehensión cual si fueran un castillo de naipes o una fila de fichas de dominó endeblemente colocadas. Las posibilidades de que el exgobernador sea declarado inocente son, ciertamente, considerables a pesar de la debacle económica en que su administración dejó empantanado al Gobierno del Estado de Chihuahua por las próximas diez administraciones.

Del perdón a la reparación del daño

Luego entonces, muchos dicen que a lo mejor a la larga habrá que pedirle perdón a César Duarte por todas esas indagatorias criminales injustas entabladas en su contra. ¿Perdón? Pues sí, ya que están de moda los perdones. Todo parece indicar que esa veintena de averiguaciones criminales no han sido capaces de destruir la presunción de inocencia que le asiste a todo ciudadano y eso es sencillamente patético dado el escándalo y la polvareda que han levantado.

De esas averiguaciones criminales han emanado una serie de órdenes de cateo y aseguramientos o embargos que se han ejecutado de la manera menos escrupulosa posible de tal forma que los robos contra las propiedades, hasta ahora legítimas de César Duarte, han menudeado pues los ejecutores se han levantado con todos los bienes que encontraron mal puestos en sus casas y ranchos, luego entonces, habrá que devolverle al exmandatario hasta los jabones de tocador que se alzaron en esos aseguramientos. Ganado, casas, ranchos, muebles, automotores el famoso toro semental de registro y mil etcéteras que componen la lista no levantada de esos atracos que se hicieron bajo la premisa popular de que “Ladrón que roba a ladrón, tiene cien años de perdón”. Y eso sin contar los daños que algunas diligencias poco cuidadosas ocasionaron. También tendría derecho a que le reparen los daños y perjuicios que se le ocasionaron, sobre todos los daños morales.

Total que el caso de César Duarte y la mentada campaña de Justicia para Chihuahua va a dar mucho que hablar en los próximos meses aunque es necesario señalar que todavía es riesgoso que el exgobernador César Duarte regrese de su autoexilio en El Paso Texas, porque mientras Javier Corral se encuentre aposentado en la gubernatura puede ser reducido a prisión, aun arbitrariamente.

También es necesario analizar que este amparo tiene que ocasionar consecuencias hacia el interior del equipo de Javier Corral Jurado, sobre todo en el área de la Fiscalía General del Estado pues si con este fracaso el fiscal César Augusto Peniche Espejel y algunos miembros de su equipo no se caen, ya no se cayeron con nada. Ni con un terremoto de 17 grados. Lo más interesante sería que si el licenciado César Duarte Jaquez, a la postre es declarado inocente de todos los cargos, como es evidente que todos sus derechos políticos en el PRI ya le han sido restituidos por virtud de una demanda que también ganó ante los tribunales electorales. Sin Javier Corral en la gubernatura o con su poder en pleno declive bien pudiera ser considerado para postularlo como candidato presidencial en el exilio por el partido tricolor lo cual sería un soberano acto de congruencia política.


Corrupción en la actuaria de los civiles

Este columnista ha estado recibiendo de muchos abogados postulantes adheridos a las barras y colegios de abogados, quejas muy insistentes contra la conducta de algunos actuarios judiciales adscritos a la oficina de la actuaria de los Juzgados Civiles y Familiares de Ciudad Juárez en virtud de que a algunos despachos de abogados se les está dando preferencia supersónica para practicar sus diligencias muy por encima del resto de los litigantes y además, lo que es más grave, están realizando notificaciones ficticias con detrimento de la garantía de audiencia de algunas de las partes en diversos juicios.

Los actuarios más señalados por los litigantes son los licenciados Edgar Iván Villalobos Scudiero, Jaime Daniel Martínez Díaz y Daniel Quintero Robles; incluso alguno de ellos tiene ya en su expediente varias denuncias penales por esas deficiencias en sus actuaciones. Desde luego se dice que tales irregularidades no son de a gratis pues los actuarios enrolados en esta red de corrupción cobran estipendios especiales por prestarse a estas marrullerías que les dan a sus protegidos la ventaja del silencio de sus contrapartes al no estar enterados de sus actuaciones.

Sin embargo, todas estas chuecuras van en detrimento del establecimiento del valor de lo justo en nuestros procesos civiles y familiares por lo que el presidente del Tribunal Superior de Justicia debe intervenir para parar en seco a estos emisarios del pasado más corrupto que tienen en su historia nuestros tribunales. El licenciado Gabriel Rivera Barreno, actual jefe de la actuaría, es un hombre honesto, pero definitivamente estos señores y otros dos que tres más, le están pasando muchas bolas de humo.


El fenómeno social del futbol

Una profunda algarabía ha causado en nuestra ciudad el fenómeno social que es el futbol, debido a que en breve se realizará en nuestra frontera un partido de final entre el equipo de los Bravos de Ciudad Juárez y el América, uno de los más tradicionales y taquilleros conjuntos del futbol mexicano de todos los tiempos. La alegría y la emisión se les desborda a los juarenses por todos los poros y entre los más grandes segmentos de la población no se habla de otra cosa que no sea esa justa deportiva.

Los boletos para ese partido se agotaron rápidamente y la reventa se encuentra a todo lo que da y aparte de la despiadada especulación se han cometido numerosos fraudes en contra de aficionados que quieren conseguir boletos para el evento a costa de lo que sea. Ya han robado a mucha gente aprovechándose de su fanatismo. Los boletos están agotados y creo que la autoridad debiera emitir una alerta para evitar que se siga burlando a la gente y esquilmándole su dinero.

Por cierto, bueno fuera que las autoridades de la Secretaría de Seguridad Pública Municipal mandaran una buena cantidad de policías para que guardaran el orden en el evento deportivo porque las bandas de hooligans, que en buena cantidad existen en nuestra ciudad, llegarán borrachos al evento y ahí se acabarán de poner hasta el gorro causando reyertas y disturbios muy peligrosos para el resto de la población que acudirá al evento, sobre todo los niños.

El fenómeno social se les puede salir de control. La gente va a abarrotar todo el estadio y hasta los estacionamientos y la seguridad del público va a estar pendiente de un hilo, así es que más vale prevenir que lamentar descalabrados, heridos y hasta muertos. Mucha gente ya hace a los Bravos con el campeonato en la bolsa y si por casualidad gana el América se va a armar la de Dios es Cristo. Así es que las autoridades encargadas de preservar el orden en el evento deben tener mucho cuidadito porque las cosas se les pueden escapar de las manos.