Opinión

Se agotó la paciencia

Como laboratorio político Chihuahua es demasiada pieza para tan mediocres gobernadores

Manuel Narváez
Analista

lunes, 26 octubre 2020 | 06:00

Como laboratorio político Chihuahua es demasiada pieza para tan mediocres gobernadores. De los presidentes de la República, ninguno de los últimos 60 años llega a los talones a la raza de esta tierra.

No voy a perder el tiempo en transcribir los lemas de campaña y la sarta de promesas que han dispersado como incontinencia rectal todos y cada uno de los que protestaron la Constitución, la federal y la local, desde el represor Gustavo Díaz Ordaz y el espurio Fernando Baeza Meléndez. 

Es vano hacer un recuento de las ventajas de la alternancia en el poder federal y estatal, digo, si es que las ha habido. Créanme, he sido testigo de las mentiras de cuanto gobernante me ha tocado en vida, y ninguno de ellos ha sido capaz de conectar su palabra con lo realizado. 

En los últimos días he hecho un balance frío de las circunstancias vividas desde los años 70s hasta la fecha y no encuentro una diferencia objetiva que ilustre una mejoría demostrable que beneficie a los ciudadanos de este país y de Chihuahua.

Pongo en la balanza lo que la mayoría que se informa conoce, es decir, cómo es posible que, teniendo las riquezas naturales y los extensos litorales de México, nuestro país ocupe el lugar 15 de las economías más desarrolladas del planeta. 

En la odiosa comparación con países con menos territorio o restricciones naturales como España, Corea del Sur y Australia, estamos a la zaga de ellos.

Las naciones antes mencionadas han pasado por una dictadura, por una guerra o se ubican en el confín del mundo, pero han sabido sortear las vicisitudes. En cambio, nuestra tierra, pese a haber superado la Conquista, una revolución, guerrillas, terribles desastres naturales y la alternancia en el poder de cualquier corte ideológico, cada año resbala en la tabla de competitividad y desarrollo humano.

Las bendiciones del petróleo, gas, agricultura, ganadería, minería, textil, manufactura y todo lo que deseen agregarle, no ha sido suficiente regalo de la vida, ni el talento de millones de compatriotas y coterráneos han sido apreciados por esos varones, porque hasta en eso el machismo y la misoginia han prevalecido, para que servir a la patria y a Chihuahua, sea una cuestión de honor.

Escarbar en la historia cultural para entender al pueblo mexicano o por regiones, como la chihuahuense, es ocioso, y no porque falten argumentos, sino porque no resuelve de fondo el presente.

A propósito de la peste de gobernantes letales que padecemos desde hace medio siglo, las odiosas circunstancias que estamos viviendo confirman la mediocridad y la incompetencia del presidente y del gobernador. 

Este par no ha hecho quedar mal a sus antecesores. Son tan ineptos que siguen arrastrando al país y a Chihuahua a senderos cada vez más inciertos, en los que el presente está devaluado y el futuro mediato extremadamente comprometido.

El pleito personal entre ambos está más que discutido. A los dos les importa una chingada si el pueblo cuenta con un ingreso que le garantice poner los sagrados alimentos sobre la mesa, un empleo con paga decorosa, si tiene manera de estudiar o posibilidades de construir una forma de vida digna en caso de llegar a la adultez.

Miren que regresar al manoseado semáforo rojo habla muy mal de todos nosotros. Ser la primera entidad en retroceder al máximo confinamiento es vergonzoso, pero más lo son las posturas enfermizas y radicales de estos dos que siguen atizándole al fuego.

En vez de apostarle a encontrar soluciones para resolver el pleito personal, el gobernador convoca a un ‘posicionamiento resuelto y definitivo para defender a Chihuahua’, mientras que el presidente presume orgulloso en Tamaulipas las diferencias con el gobernador; claro, como los de su partido sucumben ante la abyección y asumen el papel de higiénicos.

Es en serio, de qué carajos nos va a defender el gobernador si el primer responsable de las calamidades que estamos padeciendo es él. A estas alturas de su terrible gestión lo mejor que nos puede suceder es que se termine ya.

Del presidente no esperemos nada. No contamos con él, si al caso, deberíamos actuar ya para que deje de saquearnos. 

Estimados lectores, esta colaboración sale de lo más profundo de mi decepción con la clase gobernante. Que nadie se sienta ofendido; mejor unamos energías para encontrar alternativas de solución a la brutal crisis económica que se nos viene encima.

Tomemos muy en serio este retroceso para encarar la crisis sanitaria, las segundas oportunidades son garbanzos de a libra.

Por lo que respecta a este par de inútiles, no vale la pena continuar defendiendo sus hipócritas posturas ideológicas; entendamos de una buena vez que ellos son el problema, no la solución. 

Hagamos acopio de vergüenza y demos respuestas alentadoras a nuestros hijos y a la generación presente que mucho van a necesitar. 

Sólo nos tenemos a nosotros.

Es cuanto.