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Opinión

Salud: abandono y negligencia

En las últimas semanas ha hecho crisis la situación de abandono en que se encuentra el sistema público de salud

Lourdes Almada Mireles
Analista
jueves, 14 marzo 2019 | 22:23

En las últimas semanas ha hecho crisis la situación de abandono en que se encuentra el sistema público de salud en nuestra ciudad, en particular en los hospitales que dependen del Instituto Chihuahuense de Salud (Ichisal) y que trabajan actualmente sin los insumos necesarios, con graves problemas de desabasto en alimentos, medicinas y material de asistencia hospitalaria. La información publicada en medios locales evidencia la situación del Hospital General, el Hospital de la Mujer, el Hospital Civil Libertad y el Hospital Infantil de Especialidades.

Es innegable que el Gobierno de César Duarte dejó un déficit del que cualquier Gobierno tendría serias dificultades para levantarse. El crédito “quemado” con los proveedores y una deuda que implica pagos exorbitantes de intereses colocaron desde su inicio en una situación delicada al gobierno de Javier Corral. Situación que se ha agravado por la falta de planeación, la negligencia y el centralismo que sigue condenando a Ciudad Juárez al abandono y la discriminación. Por la forma como están configurados los presupuestos es imposible identificar el gasto destinado a Juárez. Un empleado del Sector Salud que pidió anonimato afirma que existe el doble de médicos empleados por Gobierno del Estado en la ciudad de Chihuahua que en Juárez, a pesar de que Juárez cuenta con el 37 por ciento de la población de la entidad, mientras en Chihuahua vive únicamente el 23 por ciento.

A pesar de las dificultades financieras del actual Gobierno, su presupuesto anual se aproxima a los 60 mil millones de pesos, por lo que la situación de los hospitales es reflejo de un Gobierno que organiza el presupuesto y sus prioridades sin atender las necesidades más urgentes de la población. El compromiso de garantizar el derecho a la atención médica de las y los juarenses brilla por su ausencia, igual que la lucha contra la corrupción y la generación de programas dirigidos a “devolver a Juárez lo que en justicia le corresponde”, promesas que han quedado en el olvido.

Es importante llamar la atención sobre la situación del Hospital Infantil, en el que personal médico se queja de haber recibido la instrucción de no atender a población abierta, lo que significa que cualquier niño (a) o adolescente que no esté registrado en el Seguro Popular o que por alguna razón no tiene vigente su póliza, no puede ser atendido o en todo caso, sería atendido mediante una consulta “pagada”.

El Hospital Infantil nació rebasado, pues su capacidad es insuficiente para atender a la población de la ciudad. A ello se suman los miles de niños (as) que cursan la educación básica y media superior (de preescolar a bachillerato) a quienes debe atender a través del seguro escolar, además de la atención de niñas, niños y adolescentes migrantes que han arribado a la ciudad durante los últimos meses y que se han multiplicado con el éxodo centroamericano.

Si la atención de la salud debe ser un eje prioritario de cualquier Gobierno, con mayor fuerza tendría que ser la garantía en la atención de niños (as) y la certeza sobre los medicamentos necesarios. Son indignantes e intolerables casos como los que hemos presenciado en semanas pasadas, en las que se dilata el traslado de un niño con quemaduras de segundo y tercer grado o se niega la quimioterapia a niños que se encuentran luchando contra el cáncer o no se atiende a un niño porque no hay cupo o porque su póliza del seguro popular está vencida o porque no está afiliado.

Es necesario aclarar que la responsabilidad no es del personal médico o de enfermería. Antes al contrario, sirva este espacio para extender mi reconocimiento al personal de los hospitales que está haciendo un esfuerzo extraordinario por ofrecer los servicios a pesar de las adversidades que enfrentan para realizar su trabajo; a quienes les toca dar la cara a la población y lidiar cotidianamente con la enfermedad y los riesgos, sintiendo la impotencia de no contar con los insumos necesarios para su labor. Ojalá esa impotencia se convierta en exigencia de la inversión necesaria para brindar el servicio y no exigencia hacia la población o negación del servicio a quienes lo necesitan.

La actual situación en los servicios de salud no puede tolerarse y debe ser una oportunidad para que las y los juarenses nos organicemos para exigir el trato que merecemos, devolviendo a Juárez lo que en justicia le corresponde.