Opinión
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Saca ronchas el ‘muro de Pejín’

Las generalizaciones, particularmente las dirigidas en sentido crítico aparte de injustas suelen revertirse contra quienes las expresan, contra quienes las lanzan

LA COLUMNA
de El Diario

miércoles, 09 junio 2021 | 06:00

-Saca ronchas el ‘muro de Pejín’

-Video: Festejan en La Feria como si hubieran ganado

-Casi nada impactó la pandemia en el voto

-Dejaron ir millones de la Operación Justicia

Las generalizaciones, particularmente las dirigidas en sentido crítico aparte de injustas suelen revertirse contra quienes las expresan, contra quienes las lanzan.

Algo incomodó al presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador (AMLO) y/o a su equipo que en su mañanera de ayer consideró “público y notorio que la mayoría de los medios de comunicación convencionales distorsionan la información” porque “están inclinados al partido conservador”.

Ese “algo” tiene que ver con el manejo informativo sobre los resultados electorales. Se interpreta que discrepa López Obrador con aquellos que han visto en los resultados el vaso medio lleno de la oposición.

El lunes se dijo feliz, feliz, feliz por la jornada dominical. No le puso colores a su alegría, pero entendemos su referencia a una mayoría relativa bastante holgada en la Cámara de Diputados y cuando menos 10 de las 15 gubernaturas en disputa.

En contra parte apareció el dato sin duda relevante: Morena y sus aliados bajaron de 332 a 281 diputaciones, los opositores subieron de 168 a 219. Alcanza el partido guinda una mayoría simple del 50 por ciento más uno, pero no la mayoría calificada de las dos terceras partes como ahora la tiene.

Y la cereza del pastel para la oposición quedó en el corazón moreno del país, la Ciudad de México. Los panistas y sus aliados solo tenían una alcaldía; ahora tendrán seis. La mitad de la metrópoli. De inmediato el buen humor nacional consideró que la nueva distribución geográfica amerita la construcción del “muro de Pejín”.

Frente a esa información y esos análisis es que AMLO metió de un día para otro, de lunes para martes, a los “medios de comunicación convencionales” en la cajita de aliados del “partido conservador” y decidió que ahora la vocería sobre los resultados electorales será en sus mañaneras y a través del programa oficial de resultados preliminares.

La decisión del presidente es respetable, pero cuestionable la certeza de un dividendo positivo para sus propósitos. En todo caso, si los “medios convencionales” no publican las versiones de Palacio Nacional no es por afinidad partidaria con la oposición, sino por falta del flujo informativo correspondiente desde las propias instancias de gobierno.

Ahora se discute sobre el aspecto electoral, pero a lo largo de los casi tres años de régimen moreno es muy escasa, casi nula, la comunicación surgida de ahí hacia las entidades federativas. A hurtadillas deben ser conseguidos los datos “extraoficiales” en todas las delegaciones.

Viene la segunda mitad del régimen obradorista y el apretón de todos los actores políticos hacia la sucesión presidencial del 2024. Los medios “convencionales” seguirán haciendo su chamba con auxilio o sin él de esas importantes fuentes federales.

Puede ser que AMLO no muestre interés particular hacia aquella fecha; va de salida, pero sus colaboradores y la propia institución partidaria, Morena, están obligados a reflexionar si el alejamiento con los medios beneficia o perjudica sus proyectos. No querrán a su partido como golondrina de un solo verano.

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El Partido Acción Nacional (PAN) no ha había pasado las últimas elecciones de 70 mil votos en el municipio de Juárez.

Obtuvo poco menos de esa cantidad el actual secretario de Desarrollo Social del Gobierno estatal, Ramón “El Cholo” Galindo, en aquel histórico 2018; y algunos sufragios más de los 70 mil Victoria “Vicky” Caraveo.

Hoy los panistas avanzaron considerablemente, pero de ninguna manera para festejar. Ganaron lo de siempre en tiempos grises tirando a negros, alguna diputación local y otra federal. Alcanzaron ahora casi 95 mil votos con superMocken.

Maru Campos obtuvo en tierra juarense ligeramente arriba de 100 mil sufragios.

Morena se llevó entonces prácticamente todo el paquete. Casi todas las diputaciones locales, casi todas las federales, la presidencia municipal con cerca de 160 mil votos y la gubernatura con 165 mil.

No hay por dónde pueda el blanquiazul recibir aplausos y menos los directivos locales partidarios ser levantados en hombros aunque el pastel llamado gubernatura aguarde con pedazos para todos.

Sin duda pensando justamente más en el pastel que en la autocrítica, los líderes azules juarenses festejaron largo y tendido en la célebre cantina de la Juárez, La Feria. Hubo mariachis y muchos viva viva.

En la fracción de video que presentamos en versión digital de La Columna puede observarse Luis Ocaña, secretario particular del presidente del comité municipal panista, Joob Quintín Flores. Ahí estuvieron varios integrantes del equipo.

Quienes hicieron llegar a La Columna el material consideran que, revisados los números arriba dichos, no había nada qué celebrar, menos cuando hubo varias amonestaciones de la candidata a la gubernatura justo por falta de mayor enjundia para respaldar tanto la campaña estatal como la municipal.

Habrá sin duda cambios en la estructura blanquiazul no únicamente porque su presidente Joob brincará al Cabildo como regidor, su silla está asegurada, sino porque el talante de la nueva primera panista del estado es completamente distinto a la pereza y pésima operación del actual “primer panista”, Javier Corral.

Maru ha dejado claro entre sus colaboradores que Juárez debe regresar a convertirse en el bastión azul que fue durante mucho tiempo.

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Con cerca de un millón 132 mil votos el pasado domingo, la jornada electoral apunta a cerrar con un 47 por ciento de participación de los chihuahuenses debidamente empadronados.

El dato, que todavía no puede considerarse definitivo, es relevante si se hace un comparativo con la elección local anterior, la de 2016; en esa ocasión acudieron a las urnas cerca de un millón 300 mil ciudadanos, o sea que tuvo un 48.8 por ciento de intervención.

Menos de dos puntos porcentuales, pues, podría decirse que fue el impacto de la pandemia en las elecciones. Una cifra muy baja sobre todo para quienes tenían cálculos catastróficos con motivo de la emergencia sanitaria.

El nivel alcanzado el domingo, si bien es bajo es relación a la elección general anterior, también es alto si se compara con los procesos de 2004 y 2010, que registraron, respectivamente, 44 y 41 por ciento de afluencia.

Pese a eso, el nivel de participación-abstencionismo actual tampoco es como para echar las campanas al vuelo. La entidad no ha rebasado elecciones como la de 1998, cuando el porcentaje de participación fue del 57 por ciento, indicador que ha ido en picada desde entonces.

Ya sabrán los expertos si la causa de esa caída fue el Covid, como se supone, o la falta de atractivo de los candidatos a gobernador, alcaldes, diputados, etc. O bien, si fueron ambas cosas y demás factores inherentes a todo proceso electoral.

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Pasada la elección, la suerte de la secretaria de la Función Pública, Mónica Vargas Ruiz, no será la mejor. Su falta de capacidad en la parte administrativa de la Operación Justicia le hará perder millones de pesos al Gobierno del Estado.

Luego de que se conoció, hace unos días, una resolución de la Suprema Corte de Justicia de la Nación que tira todos los procesos administrativos de tan presumida estrategia, a la funcionaria le fue como en feria en Palacio de Gobierno.

No ha sabido explicar qué pasó ni qué tiene enfrente. Muy probablemente ni lo entiende, pero enfrenta el riesgo que, junto con la parte jurídica, se vayan de las manos dos mil millones de pesos que supuestamente el régimen corralista recuperaría de los supuestos desvíos del sexenio pasado.

Fue una contradicción de tesis fechada desde octubre de 2020 la que, resuelta por el máximo tribunal del país, dejó a la Operación Justicia sin dientes, pero no por una determinación judicial, sino por fallas burocráticas en el proceso.

La ineptitud del personal de la Función Pública al mando de Vargas llegó a tal grado de fincar procedimientos de responsabilidad administrativa con base en una ley sin vigencia; ello derivó en que se considerara irregular su aplicación y obviamente todo lo instaurado mediante esa norma.

En números gruesos eso le representa a beneficios a unos 50 exfuncionarios de la pasada administración, unos acusados sin sustento y otros con algo más de evidencia, pero todos sometidos a un proceso reventado por la Corte ante violaciones flagrantes a sus derechos.

Así, esa parte de la Operación Justicia habrá de resultar en un costoso fraude para todos los chihuahuenses. Un derroche fantástico de recursos públicos en aras del fallido combate a la corrupción, limitado al sexenio pasado, porque a la corrupción del actual no se tocó.

Según la narrativa oficial se recuperarían esos miles de millones de pesos que irían directo a la caja estatal. Esto habrá de resultar en una nueva farsa, ideal para cerrar un quinquenio perdido entre frivolidades y obsesiones de Javier Corral.

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