Opinión

Ridículo y desaire

Con el afán de desmarcarse de todo protocolo, acción o formalismo anterior, el presidente de la República invitó al tradicional desfile de la Independencia al mandatario cubano Miguel Díaz Canel

César Jáuregui Robles
Abogado

lunes, 20 septiembre 2021 | 06:00

Con el afán de desmarcarse de todo protocolo, acción o formalismo anterior, el presidente de la República invitó al tradicional desfile de la Independencia al mandatario cubano Miguel Díaz Canel, quien se caracteriza por ser la continuidad de la dictadura castrista y ser un consumado represor de su pueblo con la soberbia que caracteriza a los tiranos. Le otorgó un espacio privilegiado incluso para que se pronunciara después de las melosas palabras que le dirigió, donde incluso señaló a la República de Cuba como un ejemplo de la resistencia. Y sí, efectivamente es resistente, pero el pueblo que sufre de malos dirigentes que han encontrado en el embargo, que no bloqueo, llevado a cabo por los Estados Unidos de América, el pretexto fundamental para el mal gobierno, que no cuida los fines universales de dotar de servicios y protección a la ciudadanía, y donde no son capaces de proporcionar los satisfactores mínimos a su población.

Fue muy comentada en redes sociales la carta que la escritora cubana Wendy Guerra dirigió al presidente López Obrador para invitarlo a que conozca la isla en un período de 15 días y que conozca lo que son las carencias, las filas, la frustración por no poder expresarse, manifestarse ni hacer nada sin la aprobación del Estado y estar condenados a la permanente pobreza.

El ridículo vino cuando al mismo tiempo la Unión Europea estableció una condena a la isla por el trato que su gobernante le ha proferido a su pueblo, golpeando, encarcelando y llevando a cabo prácticas represivas cuando de manifestarse y protestar civilizadamente se trata.

A tal contradicción se sumó el desaire que más de la mitad de las naciones integradas en la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (CELAC), sobre todo los países llamados grandes como Brasil, Argentina Colombia y Chile, no acudieron a la cita pese a los llamados y las invitaciones recurrentes del canciller Marcelo Ebrard que hoy ve con frustración cómo sus esperanzas de ser elegido por el presidente para su sucesión, se ven esfumadas por lo bochornoso que resultó la reunión. Ausencias, reclamos y sobre todo franca confrontación con las posturas autoritarias de los gobernantes de Venezuela, Nicaragua y Bolivia, pero que en buena medida se le aplican a la forma de gobernar del presidente de México, hablan de que no todo mundo está dispuesto a quedarse callado y estar solapando las políticas autoritarias que hoy exhiben estos pseudomandatarios.

No podía ser de otra manera, una reunión insulsa, carente de sentido y fuera de toda aceptación de la realidad como son la inseguridad, la insalubridad, la migración, la falta de vacunas, etc. Aunque se dude ninguno de los anteriores graves problemas fue tratado, pues la convocatoria estableció como objetivo discutir la creación de una agencia espacial latinoamericana, así como establecer el fondo para la atención de los desastres que se produzcan en la zona por el cambio climático. Por supuesto que sólo uno o dos acompañantes hicieron eco de la postura torcida que ha externado el presidente López Obrador para desaparecer la Organización de Estados Americanos. Las ocurrencias mañaneras deben quedar ahí, es el mensaje internacionalista.

Para concluir, el sonado fiasco de esta cumbre no sólo exhibe al país y a su presidente, pues no se puede pretender ser candil de la calle cuando hay oscuridad y sombras en la casa; deja también claro que las aspiraciones presidenciales de Marcelo Ebrard se desmoronan en el ánimo del elector que vive en Palacio Nacional. 

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