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Opinión

Responsabilidad social: obligación vecinal

Espero que como ciudadanos responsables y comprometidos con su comunidad puedan resolver sus problemas vecinales de manera cordial sin llegar a los extremos

Olivia Aguirre Bonilla
Académica

jueves, 23 junio 2022 | 06:00

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Los problemas vecinales no son nada nuevos, como bien lo refiere acertadamente el historiador Iván González Ibarra, quien recientemente abordó el tema en una de sus columnas haciendo referencia a que es común ver en el presente un constante desorden y que buscando en el pasado encontramos que la ciudad le pertenece a todas y todos los que la habitamos, pero que era común que en aquellas ciudades fundadas en el período virreinal se dieran abusos de poder y despojos a las comunidades indígenas de forma constante. El historiador González Ibarra señala la importancia del “derecho a la ciudad” citando el texto de Henri Lefebvre, y que define al derecho, como aquel que tenemos todos los habitantes para decidir sobre el espacio urbano en el vivimos. 

Atendiendo a ese derecho es que surgen esas normas sociales o también definidas por Recaséns Siches como reglas de trato social, que son exigencias de la vida colectiva y que pueden admitir la posibilidad de que se les formule e inclusive que se les codifique, un ejemplo de ello son los reglamentos de convivencia internos de los fraccionamientos privados. Las normas insertas en esos reglamentos sin duda tienen un carácter social, exterior, heterónomo y bilateral. 

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Esta última característica de la bilateralidad atiende a la posibilidad de obligar al cumplimiento de la norma y a la facultad que tiene legalmente una persona para exigir la observancia de la regla convencional o social, y por tanto, la norma se convierte en obligación jurídica. 

Menciono lo anterior porque es común observar que muchos fraccionamientos privados tienen reglamentos de convivencia internos, sin embargo, muchos de ellos no tienen sanciones para los residentes que incumplen dichas normas o reglas, lo cual significa que si bien obligan a los residentes, no cuentan con castigo para el infractor  y además no hay nadie facultado para exigir el cumplimento forzado de la norma, por ello es importante que los reglamentos cuenten con sanciones y faculten legalmente a una persona para exigir la observancia de esa regla y pase de una estructura unilateral a una bilateral pues se tendría entonces una obligación jurídica a su cumplimiento por parte del residente.

Ahora bien, he conocido casos de vecinos que no quieren pagar sus cuotas de mantenimiento, y que alegan que el acceso debe ser público y, por tanto, reclaman que se eliminen y levanten las rejas, o barreras de acceso al fraccionamiento, pasando por alto que cuando compraron sus viviendas se les obligó al pago de las dichas cuotas. Por otro lado, hay vecinos que entran a exceso de velocidad, que no recogen los desechos de sus animales, que no respetan los horarios para fiestas, en fin, podría mencionarles muchos de ellos. 

Las reglas de trato social, refiere Gustavo Radbruch, reclaman un propósito bueno, del mismo modo que los principios éticos. Lo ideal sería que dichas normas sean cumplidas en forma espontánea, con independencia de la existencia de sanción, porque las mismas tiene que ver con la realización de valores colectivos de carácter social y no individual, por ello obedecen a una dimensión social.

Ahora bien, recordemos que los comités de vecinos se encuentran realizando su labor de manera honorífica sin retribución económica de ningún tipo, y los integrantes del mismo se encargan de mantener el orden, la paz y la armonía y ello implica exigir el cumplimiento a los reglamentos internos a todos los residentes, mismos que se encuentran obligados de manera voluntaria a cumplirlos desde el momento en el que adquirieron sus viviendas.

Sin embargo, si hay casos de incumplimiento se puede recurrir a los juzgados cívicos municipales los cuales están facultados según Reglamento de justicia cívica, policía y buen gobierno del municipio de Juárez para actuar como facilitadores para la solución pacífica de los conflictos comunitarios o entre particulares, a través de mecanismos alternativos para la solución de controversias, con ello se busca fomentar un ambiente propicio para la sana convivencia, el respeto al entorno, y la solución pacífica de conflictos. 

Espero que como ciudadanos responsables y comprometidos con su comunidad puedan resolver sus problemas vecinales de manera cordial sin llegar a los extremos, que ello implique que intervenga la autoridad, eso sería el deber ser, aunque a veces se vuelve tan complejo con ciudadanos tan irreverentes.

Facebook: Dra. Olivia Aguirre Bonilla

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