Opinión
Cultura de la paz para el buen vivir

Resiliencia y Paz

La Resiliencia Comunitaria en México, al igual que en el resto del mundo, tiene su arraigo principal en la cultura ancestral e idiosincrasia que nos caracteriza

Jorge Montoya Avecias

lunes, 11 enero 2021 | 06:00

La Resiliencia Comunitaria en México, al igual que en el resto del mundo, tiene su arraigo principal en la cultura ancestral e idiosincrasia que nos caracteriza. Somos un país que ha resistido los más duros golpes en todos sus sentidos: políticos, de discriminación, educativos, religiosos, culturales, por  desastres  y hasta simbólicos. Somos un pueblo, que ha librado miles de batallas y obstáculos imaginarios y verdaderos y hemos salido adelante con solidaridad, autoestima colectiva, identidad cultural y fortaleza espiritual.

La Resiliencia -el arte de vencer las adversidades con los pies en la madre tierra- ha tomado auge en estos días, su aplicación como su origen es transdiciplinaria y se aplica a diferentes áreas del saber (ecología, psicología, filosofía, neurología, educación etc.), así como aplicaciones en la vida diaria. La importancia de retomarla en los procesos de enseñanza-aprendizaje de la comunidades radica en la virtud de usar el concepto de promoción en lugar  del de prevención. 

El concepto promoción se usa para alentar el alfabetismo resiliente en tiempos de crisis, que incluye el promover las fortalezas humanas y los factores de protección como la autoestima, el sentido de vida, las redes de apoyo, las habilidades y competencias, la creatividad, la espiritualidad, entre otras. 

El vínculo entre la resiliencia y la paz, radica en el cambio de visión, mientras que los demás ven el conflicto, nosotros vemos la oportunidad de la solución, quien ve el conflicto sabe que tiene que luchar, mantenerse firme, dar batalla y pelear para hacer la paz. Mientras que usamos la resiliencia pensamos en resistir, que implica ser flexible, reconciliarse y concordar para construir la paz.

Ser flexible

Para no cansarnos, necesitamos dejar de luchar infructuosamente, dejar de dedicar la energía a los conflictos y los problemas; debemos ser flexible ante el conflicto, lo implica ser tolerante y parsimonioso, ser inteligente para aprovechar los momentos clave y ver las soluciones. “Dar batalla” cansa de manera desmedida, debemos aprender a hacer la paz, como lo dice la madre teresa de Calcuta: “La revolución del amor comienza con una sonrisa. Sonríe cinco veces al día a quien en realidad no quisieras sonreír”.

A nivel educativo se propone enseñar tolerancia, humildad, inteligencia social y mente abierta ante los conflictos o problemas cotidianos. Este aprendizaje debe fortalecernos para hacer frente a las adversidades que impiden la paz.

Reconciliarse

Hay quienes piensan que hacer la paz es combatir a lo que impide la paz, por ejemplo la violencia, y se enfocan  en enseñar todas las directrices de la misma, son detallistas en mostrar las diversas maneras de ser violentos y de causar daño a los demás. Desde la resiliencia nos enfocamos en los buenos tratos, promover lo mejor que tenemos como sociedad, una f+órmula sencilla, enfocarnos en la precurrentes de la conciliación, ser buenos ciudadanos, tener integridad y mostrar amor en todo sentido.

Reconciliarse es regresar al corazón las mejores cosas que la vida nos da. Reconciliarse es usar la prudencia y el perdón como estrategia para sanar y hacer la paz.

En cuanto a lo educativo corresponde en aprovechar la enseñanza basada en valores y en actos positivos. Tenemos la experiencia de enseñar desde lo mejor de las personas, enseñar a reconciliarse, primero con uno mismo y después con los demás.

Concordar

Como el nombre lo indica es ponerse de acuerdo con el corazón, eso nos hace sentirnos iguales con los otros, nos hacer ser prosociales. Concordar es estar en armonía con la comunidad, ser amables, gentiles, ser agradecidos. Para ponerse de acuerdo primero hay que escuchar a los demás y después proponer alternativas creativas y de armonía comunitaria a favor de la paz. 

Un ejemplo de lo anterior, es la anécdota de una niña de nivel secundaria que fue electa como Presidenta Escolar en Guanajuato, ella se dio cuenta que había una costumbre en su escuela que cuando eras de segundo año, tendrías que vivir la experiencia de que ni los de primero o tercero te dirigirían la palabra. Ante tal situación ella organizo, juegos cooperativos donde involucraba equipos de diferentes grados, logró no solo romper ese mito de maltrato, sino concordar que el trabajo en equipo rinde más frutos y construye paz.

La aplicación  de la promoción de la resiliencia en los procesos de construcción de la paz implica tres componentes a nivel educativo: uno, las semillitas de paz -alumnos, dos, los contructores de paz -los pares de familia- y tres, los tutores por la paz -docentes y escuela-. La descripción de estos tres pilares de la construcción de la paz, los describiremos en otra reflexión escrita. 

Conclusión 

Somos una comunidad viviente y como tal podemos ser células de aprendizaje que sumadas para afrontar situaciones de adversidad colectiva como la NO paz;  podemos funcionar óptimamente en comunión con la naturaleza, tenemos los vínculos, la capacidad y la necesidad de enriquecer nuestra comunidad.

. Una persona resiliente aprende que hay daños que enseñan a crecer y que los seres humanos somos finalmente como una escultura: con cada golpe de la vida, mejoramos nuestra forma y visión del mundo.

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