Opinión
Cultura de la paz para el buen vivir

Resiliencia comunitaria

Nuestra experiencia ha permitido observar que algunas personas e instituciones ven el mundo de manera distinta a partir de los conceptos de resiliencia

Jorge Montoya Avecias

lunes, 25 enero 2021 | 06:00

Nuestra experiencia ha permitido observar que algunas personas e instituciones ven el mundo de manera distinta a partir de los conceptos de resiliencia, sabedores de que, como lo dicen los principales autores de la resiliencia, a veces no es necesario saber del concepto, siempre y cuando lo apliquen en su quehacer; porque el ver al mundo desde la resiliencia implica, entre otras cosas, reconocer que las adversidades son duras y nos causan dolor y pena, pero que asumidas en su justa dimensión nos permiten reconocer de dónde venimos y hacía a dónde vamos.

La resiliencia comunitaria en situaciones de crisis social, emergencias o desastre comprende al menos las siguientes etapas: a) prevenir situaciones de riego o amenaza, b) resistir la adversidad, c) mitigar el impacto y d) aprender del proceso de crecimiento, todo bajo un esquema de fraternidad, lucha y empoderamiento paulatino.

Suárez Ojeda (2007) señala que la resiliencia comunitaria es la condición colectiva para sobreponerse a desastres y situaciones masivas de adversidad y construir sobre ellas. La resiliencia comunitaria implica que son los miembros de la misma los que generan las estrategias de prevención ante un riesgo, actividades de aprendizaje previos a la ocurrencia de una calamidad. Las primeras horas son vitales para apoyar a la población, no sólo desde el punto de vista material y social, sino psicológico.

La resiliencia comunitaria está centrada en fomentar la autoestima colectiva, la honestidad gubernamental y la identidad cultural (Suárez, 1997) como la punta de lanza de los sistemas sociales y comunitarios, como se ve a continuación. 

1. La honestidad gubernamental. Se refiere, por un lado, a la legitimidad de los gobernantes locales, comunitarios o estatales, al convencimiento de que el gobierno es el apropiado y al sentimiento de que es propio, es percibido como mío, con lo cual su liderazgo y sus mensajes serán más creíbles. Además, debe ser un gobierno de manos limpias, transparente, que gestiona la cosa pública con honestidad, que actúa con sentido de la justicia y aplica las leyes con imparcialidad. 

En oposición a ella está la corrupción del latín corruptîo, corruptiônis; a su vez del prefijo de intensidad con- y emperre, romper: Romper un lazo social abusando del poder para beneficio individual

2. La identidad cultural. Es el conjunto de comportamientos, usos, valores, creencias, idioma, costumbres, ritos, música, etc. propios de una determinada colectividad, que los reconoce como propios y distintivos y da sentido de pertenencia a sus miembros. La identidad cultural refuerza los lazos de solidaridad en casos de emergencia más allá que al núcleo familiar cercano.

En oposición está el malinchismo, que prefiere lo extranjero con menosprecio de lo propio, son aquellas conductas que resaltan lo que hacen otras personas o países, minimizando lo nuestro.

3. La autoestima colectiva. Es la actitud y el sentimiento de orgullo por el lugar en el que se vive y del que uno se siente originario. Es la conciencia de las bellezas naturales del lugar, el amor por su tierra, la identificación con determinadas costumbres y con producciones humanas significativas de su territorio: edificios, ciudades, pueblo, etc.

En oposición se encuentra el autoritarismo, ya sea gubernamental, comunitario o personal; es ese acto de supuesta superioridad que pasa por encima de los derechos de los demás. El autoritarismo genera desconfianza e inseguridad, como el caso del toque de queda.

4. Solidaridad. Es el fruto de un lazo social sólido gestionado por el espíritu de comunión y respaldo mutuo, que busca construir lazos en la adversidad. Nuestro país ha resignificado el concepto de solidaridad y promueve la conducta prosocial, aquella que es pensada para ayudar a otros.

En oposición se presenta la impunidad, es decir, la excepción de castigo o escape de la multa que implica una falta o delito, por debilidad del Poder Judicial: en nuestro país el caso de los estudiantes desaparecidos o la Guardería ABC son ejemplo claros.

5. El humor social. Se trata de la capacidad de algunos pueblos de “encontrar la comedia en la propia tragedia”, que ayuda a hacer más ligeras o a quitar amargura a ciertas situaciones difíciles, a tomar distancia emocional y a poder analizar más objetivamente las situaciones.

En oposición está el fatalismo, es decir, el pensamiento catastrofista de un hecho que puede manejarse; es el comportamiento que obliga a pensar que la situación es demasiado complicada y sin salida.

En conclusión, una comunidad pasa de la resistencia al cambio por un fenómeno destructivo o una crisis social como la violencia estructural, sólo si se trabaja desde el contexto político, social e idiosincrático –macrosistema–, pasando por el conocimiento preciso de las características particulares de cada comunidad –exosistema–, consolidado las habilidades bientratantes al interior de las familias –microsistema– y fortaleciendo la palabra, el sentir y la esperanza en un futuro mejor del individuo –microsistema– que vive una situación de adversidad.

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