Opinión

República bananera y rifas de kermés

El escritor estadounidense O. Henry fue, según algunas fuentes, el primero en referir el concepto 'república bananera' a países en vías de desarrollo...

Sixto Duarte
Analista

martes, 11 febrero 2020 | 06:00

El escritor estadounidense O. Henry fue, según algunas fuentes, el primero en referir el concepto “república bananera” a países en vías de desarrollo (por no decir subdesarrollados), sometidos al populismo y a la dádiva oficial. Este concepto se traduce principalmente en aquellos países cuya economía se basaba en la extracción y explotación de recursos naturales, aunque el concepto englobe en términos generales lo que hoy conocemos como república bananera.

Desde que dicho escritor acuñó ese término, el mismo ha sido usado para referir a países cuyas instituciones son débiles. Este término, principalmente, se usa para señalar a países en América Latina, aunque bien pudiera aplicarse para cualquier país que comparta los mismos problemas, independientemente de su ubicación.

Uno de los temas que más ha sido explotado por el Gobierno federal en días recientes, es la rifa del avión presidencial. No tengo la menor duda que lanzar una ocurrencia como esa fue un distractor usado por el presidente y su equipo, para que el debate público se centre en un tema tan frívolo como ese, y no en la grave crisis en el Sector Salud, junto con la inseguridad que parece ir creciendo cada vez más, y la economía hoy estancada.

En lo personal, he dicho que es importante no caer en el juego de perpetuar el debate sobre este tema; sin embargo, en este espacio, decidí publicar una serie de breves reflexiones de por qué el tema de la rifa, es una tontería desde cualquier óptica.

Siempre he sostenido que el hecho de querer posar de “pueblo” por parte de los gobernantes, los lleva a actuar de formas ridículas. Es evidente que el presidente de la República tiene que tener un mayor margen de maniobra que el ciudadano promedio que va a trabajar al mismo lugar de nueve a seis todos los días; de ahí la importancia de contar con una aeronave que le permita cumplir compromisos en México y en el mundo.

Se demostró que financieramente,costó lo mismo tener el avión estacionado en California que haberle dado uso. Y es que a falta de planeación y de resultados, el Gobierno de López Obrador lo único que puede ofrecer es “solidaridad” con el “pueblo bueno” que no viaja en avión privado, pero que siente empatía con el Ejecutivo porque, al igual que ellos, viaja en avión comercial. Para hacerlo más empático con los que menos tienen, habría que sugerir al presidente recorrer el territorio nacional a lomo de mula. Mientras el pueblo siga aplaudiendo esos destellos de falsa solidaridad, lejos de exigir solución a los problemas reales de la República, seguiremos viendo este circo de varias pistas en que la “res publicae” se ha convertido, mientras opinólogos pagados reflexionan filosóficamente sobre un avión.

Por otro lado, según datos publicados por el exdiputado Mario Di Costanzo, el Gobierno ha tomado 130 mil millones de pesos del fondo petrolero; se ha endeudado con más de 180 mil millones de pesos, tuvo subejercicios de 105 mil millones de pesos en infraestructura y hoy el debate público se centra en el método de obtener 3 mil millones de pesos. Con esto, se advierte que el Gobierno se ha dedicado a descuidar los pesos, para cuidar los centavos.

La rifa del avión viene a demostrar que el gobierno no tiene altura de miras, ni mucho menos es serio en sus planteamientos oficiales. La actuación oficial corresponde más a la administración de una kermés, que a la del gobierno de un país miembro de la OCDE.

Centrar el debate en un avión (un instrumento de trabajo, como dijo Evo Morales) y no en políticas públicas es la más clara evidencia que el gobierno no tiene idea de qué está haciendo. Según la feligresía, el problema de que nadie haya comprado el avión es de Calderón por haberlo comprado, en primer lugar.

Justo como refirieron varios periodistas y analistas en las redes sociales, el tema de la rifa del avión presidencial se puede resumir como sigue: Se rifará el avión presidencial (mismo que está arrendado, y por ende, no es propiedad de la Nación), pero en vez de entregar el avión presidencial, de los boletos vendidos, se entregarán a varias personas algunos premios en efectivo; la ‘ganancia’ servirá para satisfacer necesidades en el sector salud. Y nos quedamos con el avión.

La pregunta sería entonces, ¿se rifó dinero (como lo hace tradicionalmente la Lotería Nacional) o se rifó un avión que no se entregará y que además, no es propiedad del gobierno? Si no se va a entregar el avión, ¿entonces se trata de un sorteo común y corriente, o cómo podemos distinguirlo? Como refirió la exembajadora de Polonia en México Beata Wojna, la “rifa” de un avión de gobierno hace ver a México como una república bananera.