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Opinión

Regularizar o seguir en la ilegalidad

Lamentable es la situación que se vive en nuestro estado por la gran cantidad de percances viales que se presentan y que, lejos de ir a la baja, se encuentran a la orden del día

Óscar David Hidalgo Ávalos
Analista

martes, 13 septiembre 2022 | 06:00

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Lamentable es la situación que se vive en nuestro estado por la gran cantidad de percances viales que se presentan y que, lejos de ir a la baja, se encuentran a la orden del día. 

En editoriales anteriores, hemos señalado como en Ciudad Juárez, son muchos los factores que, en conjunto, están generando conflictos de carácter vial, siendo uno de ellos, el constante incremento de vehículos que circulan libremente en nuestras calles, muchos de ellos sin identificación alguna –inclusive camiones de transporte de personal, cuya identificación se hace más que necesaria-, a pesar de la campaña emprendida por el Gobierno federal para la regularización de automotores y que, como consecuencia, traerá beneficios en materia de seguridad para la población juarense.

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Ciertamente, uno de los mecanismos de control que el estado impone a la población –así es, mecanismo de control, no de recaudación como pareciera que lo ven nuestros gobernantes-, es el identificar plenamente, a través de placas y tarjeta de circulación, los vehículos que existen en nuestra comunidad, a efecto de que los mismos puedan circular de manera legal y Juárez, por su cercanía con Estados Unidos, según refirieron autoridades federales, contaba con 105 mil vehículos que ingresaron al país, de manera ilegal.

Con el decreto federal, se ha logrado, según la Secretaría de Seguridad, el registro de 73 mil vehículos, sin embargo, al país siguen ingresando carros sin placas y somos testigos del descontrol y el caos vial, que los mismos generan, sobre todo en las horas de mayor tráfico, en las que, incluso en avenidas como Las Torres, donde el tráfico debería fluir libremente, circular como antes exprese “libremente”, se vuelve prácticamente imposible.

Nuestra ciudad, entre muchas otras carencias, no cuenta con la infraestructura necesaria para la circulación de los vehículos que actualmente existen en ella, y el próximo 30 de septiembre del año en curso, vence el período otorgado por el Ejecutivo federal para que, todo aquel ciudadano que cuente con un vehículo ilegal, proceda a su registro, de lo contrario, a partir de esa fecha, según se anunció por la autoridad federal –aunque se siguen pidiendo prórrogas-, se procederá al decomiso de todos aquellos automotores que circulen ilegalmente.

Suena dura, pero necesaria la medida del decomiso, ciertamente la autoridad históricamente ha sido permisiva, pues las condiciones políticas así lo ameritan –muestra de que, la seguridad pública, se encuentra politizada en nuestro país-, motivo por el que vivimos en condiciones no aptas para la movilidad de más de 1 millón 500 mil habitantes, pero, en una ciudad en la que impera la industria maquiladora, la migración, y que además es frontera con Estados Unidos de América, la movilidad debería ser diferente, no obsta referir que el actual Gobierno municipal, está haciendo un esfuerzo por, al menos, delimitar los carriles de circulación, lo que no termina con el problema, pero auxilia en la disminución de los percances viales, que insisto, siguen en aumento.

El control con base en las restricciones de uso de vehículos “chocolate”, si es que llega a aplicarse, traerá múltiples beneficios a la ciudad, el primero de ellos, la debida identificación vehicular, lo que, a la postre, disminuye el índice delictivo, la contaminación, incluso los accidentes viales, entre muchos otros. Para lograr lo anterior se insiste en que, si se trata de apoyar a la población que no tiene el recurso suficiente para la regularización de un automotor, es necesario que, quienes se encuentren en el gobierno, exijan que se proporcione a la ciudadanía, un medio de transporte público digno, acorde a las necesidades de los juarenses, dejando de lado las cuestiones políticas -que impiden el avance-, pero soy reticente en que esto solo se logrará en el momento en todo lo relativo al transporte público pase a formar parte de las obligaciones del Gobierno municipal, pues ya la historia nos ha enseñado que a las dependencias estatales poco, o nada, les importa la movilidad de los juarenses.

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