Opinión

Regresar al naranja

Hoy se cumplen justo siete días de que Juárez avanzó en la semaforización de la pandemia, sin embargo, las noticias a una semana de estar en amarillo no son buenas

Francisco Ortiz Bello
Analista

domingo, 06 septiembre 2020 | 06:00

El pasado domingo, justo hace una semana, el gobernador del estado oficializó que la región norte del estado pasaba a la luz amarilla del semáforo epidemiológico con el que se administra la pandemia por Covid-19. En la víspera, el viernes 28 de agosto, el doctor López-Gattel anunció en su conferencia de prensa vespertina que Chihuahua pasaba a color amarillo junto con otros nueve estados del país, Campeche, Tabasco, Chiapas, Oaxaca, Tlaxcala, Guerrero, Veracruz, Tamaulipas y Sonora.

El doctor Ricardo Cortés, director de Promoción de la Salud, fue el encargado de dar a conocer esta información, dejando claro también el hecho de que un estado esté pintado de amarillo o de naranja, no significa que automáticamente todo el estado tenga el mismo nivel de riesgo incluso, puso como ejemplo que un estado tan grande como es el caso de Chihuahua, puede tener diferentes niveles de riesgo de acuerdo a sus áreas geográficas, como efectivamente sucede.

“Entonces, por favor, atiendan a lo que recomiendan y a lo que instruyen las autoridades sanitarias locales y en este caso, sus gobernadoras y gobernadores de los estados”, afirmó el funcionario federal.

Atendiendo esa disposición, y en concordancia con la ponderación que evalúan las autoridades estatales cada semana misma que, a diferencia del análisis federal, se integra de 10 indicadores con un peso específico cada uno, Corral anunció que, en Chihuahua, únicamente los municipios de Ahumada, Ascensión, Buenaventura, Casas Grandes, Nuevo Casas Grandes, Galeana, Guadalupe, Janos y Praxedis G. Guerrero, pasaban al color amarillo del semáforo epidemiológico.

Fuentes al interior de la Secretaría de Salud estatal, me confirmaron que para lograr este cambio de semáforo se requería alcanzar 15 puntos en la valoración de los 10 indicadores mencionados, y que Juárez alcanzó apenas 14, es decir, prácticamente en la línea.

El gobernador precisó que la región sur de Chihuahua, que integra a los 57 municipios restantes de la entidad, deberá prevalecer en el semáforo naranja, de riesgo alto, por los altos índices en el contagio del virus.

Así las cosas, hoy se cumplen justo siete días de que Juárez avanzó en la semaforización de la pandemia, sin embargo, las noticias a una semana de estar en amarillo no son buenas. El riesgo de que Juárez tenga que regresar al semáforo naranja es muy alto.

Avanzar al semáforo amarillo representó la reanudación de varias de las actividades suspendidas hace ya casi cinco meses, lo que significa sin duda un paso importante en la reactivación económica de la ciudad y de las personas, porque es un hecho que miles de juarenses han visto menoscabados sus ingresos debido a la pandemia.

Sin embargo, también significa una mayor movilidad de las personas lo que necesariamente conlleva el riesgo de más contagios y, aunque es un riesgo calculado por las autoridades de salud estatales, la intensidad en el aumento de contagios resulta preocupante.

En la conferencia matutina sobre Covid-19 de ayer, el subdirector de Epidemiología de la Secretaría de Salud, Gumaro Barrios Gallegos: “vemos los números y decimos que el panorama no pinta nada bien para el estado”.

Por su parte, el director de Salud en la Zona Norte, Arturo Valenzuela Zorrilla, hizo un llamado a la población en general a que no olviden que las cifras de contagios acumulados que se manejan diariamente, no son los únicos casos de Covid-19 en Chihuahua, precisando que esos índices hay que multiplicarlos varias veces para darnos una idea más real del impacto que está teniendo en la entidad.

“Las estadísticas que manejamos reflejan solamente los resultados de las pruebas PCR, pero la proyección de contagios y de fallecimientos puede ser mucho más grave”, afirmó ayer Valenzuela Zorrilla.

En el comunicado oficial destacaron que “las autoridades de salud hacen un fuerte llamado a la ciudadanía para que no baje la guardia, porque regresar del amarillo al naranja o del naranja al rojo, sería de verdad una tragedia tanto económica como en materia de salud para el estado en general”.

Pero es que no se trata sólo de visiones pesimistas sobre el tema de los contagios, o la simple opinión de las autoridades médicas del estado, sino que se trata de las cifras que dieron a conocer ayer por la mañana y desde el viernes.

Arturo Valenzuela indicó que las cifras son alarmantes porque durante la semana, se registraron 905 casos confirmados, que es la número 34 desde que empezó la pandemia, cifra que es casi similar a la de la semana 29, misma en la que se presentó el pico más alto de casos confirmados, que fueron 913, desde el inicio de los contagios, por lo que reforzó su exhorto a los juarenses para extremar todas las prevenciones sanitarias y de sana distancia.

En entrevista con el director médico de la Zona Norte en mi programa “Pido la Palabra”, que se transmite hoy, el funcionario confirmó que el aumento en la movilidad de las personas, derivado de la reanudación de actividades suspendidas, necesariamente lleva a un incremento en los contagios, sobre todo cuando las personas no respetan las medidas necesarias, el uso de cubrebocas (bien utilizado), la sana distancia, evitar reuniones de muchas personas en ambientes cerrados, el constante lavado de manos y permanecer en casa lo más posible.

Valenzuela explica que cuando el estado pasó del semáforo rojo al naranja, el 12 de junio de 2020 (aunque Juárez permaneció en rojo por dos semanas todavía), también se presentó un repunte de contagios, un segundo pico, mismo que fue controlado rápidamente, sin embargo el temor fundado de la autoridad es que ahora las personas confundan el nuevo estatus de amarillo, y piensen que el riesgo de contagio a desaparecido, lo que los llevaría a relajar completamente, en algunos de los casos incluso olvidar, las medidas de prevención aun indispensables.

Esto es lo que hace fácilmente previsible que, al pasar de naranja a amarillo, el número de contagios aumente dentro de un margen aceptable, porque se supone que la mayoría de los juarenses estamos siguiendo al pie de la letra las indicaciones para evitar el contagio de Covid-19, sin embargo las cifras que se presentaron la semana que terminó no son nada favorables ni halagüeñas.

Aunque se incrementen los contactos entre personas, derivado del aumento de actividades o reinicio de otras, cumpliendo estrictamente todas las medidas de prevención no debería de significar un problema mayor, sin embargo vemos que no es así. Los contagios por Covid-19 van en franco aumento y eso es una muy mala noticia.

El color amarillo del semáforo epidemiológico representa un estatus de bajo riesgo, pero bajo riesgo no significa que no exista el riesgo. Solo en semáforo verde se asume que las posibilidades de contagiarse han cesado casi por completo, pero en el amarillo no. La pandemia sigue, aquí está entre nosotros y ha costado ya muchas vidas de mexicanos, de chihuahuenses y de juarenses.

Si seguimos con esa tendencia, el escenario en el cual Juárez regrese a semáforo naranja, o incluso rojo, no está muy alejado de la realidad en el futuro. Se ha repetido hasta el cansancio pero, dadas las circunstancias, no está por demás insistir una y otra vez: estamos en medio de una pandemia que ha resultado extremadamente contagiosa y agresiva con determinados sectores de la población, al punto de la muerte incluso, y mientras persista presente el virus SARS-Cov-2 causante del Covid-19, y mientras no existan medicamentos ni vacunas para combatirlo tenemos que evitar de cualquier manera su contagio.

El uso de cubrebocas es obligatorio (bien utilizado, que tape nariz y boca), respetar la sana distancia, no acudir a lugares cerrados con grandes aglomeraciones de personas, no exponer a población más vulnerable (niños, adultos mayores, embarazadas, quienes padecen enfermedades crónicodegenerativas), la etiqueta en el estornudo y la tos, el lavado frecuente de manos con agua y jabón, o bien desinfectarlas con gel de alcohol, así como permanecer preferentemente en casa todo el mayor tiempo posible, son cosas que no debemos dejar de hacer porque en ello nos va la vida.

Hay un gran número de infectados que son asintomáticos es decir, que no presentan síntoma alguno, principalmente jóvenes, lo que puede llevarlos a pensar que están sanos y así, en esa falsa creencia, pueden contagiar a quienes sí enfermarán gravemente, fundamentalmente en su círculo más cercano.

El Covid-19 no ha terminado, las mejores previsiones, las más optimistas, señalan que aun faltan algunos meses para que eso ocurra, por lo tanto, si no queremos regresar al semáforo naranja -o rojo inclusive-, con todo lo negativo que eso implica, no relajemos ninguna de las medidas de protección y prevención. En ello nos va la vida, pero también la economía de la ciudad y la de los hogares fronterizos.