Opinión

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Recibió el golpe tras cruzar el pantano

Cruzó el pantano del corralato sin mancharse el ahora exfiscal de la zona norte, Jorge Nava López, pero de manera inesperada ha quedado atrapado en un imponente lío protagonizado por auténticos tiburones nacionales tanto policiacos como políticos

LA COLUMNA
de El Diario

miércoles, 29 septiembre 2021 | 06:00

-Recibió el golpe tras cruzar el pantano

-Riesgo de subejercicio por 100 millones

-Tiene ‘Gabo’ la mira en las intermedias

-No hubo para el PRI ni las JMAS

Cruzó el pantano del corralato sin mancharse el ahora exfiscal de la zona norte, Jorge Nava López, pero de manera inesperada ha quedado atrapado en un imponente lío protagonizado por auténticos tiburones nacionales tanto policiacos como políticos.

Ayer fue presentado Jorge Arnaldo en medios nacionales inclusive como prófugo de la justicia junto a otros exfuncionarios, un abogado y una expresentadora de televisión, por una supuesta participación en delincuencia organizada y lavado de dinero por casi tres mil millones de pesos.

Amaneció ayer todavía como fiscal, pero antes del mediodía su jefe, el fiscal general, Roberto Fierro Duarte, anunció su separación.

La primera información sobre el caso explotó hace días al ser considerados prófugos el abogado y empresario, Víctor Manuel Álvarez Puga; y su esposa, la conductora televisiva Inés Gómez Mont.

Serían ellos los principales responsables de triangular dos mil 950 millones de pesos a empresas factureras relacionadas con Álvarez, mediante un par de contratos por la adquisición e instalación de sistemas tecnológicos en varios penales del país entre 2010 y 2011.

Nava habría sido por corto tiempo director general del Centro de Coordinación, Control, Comando, Cómputo, Alertamiento e Inteligencia del llamado Órgano Administrativo Desconcentrado de Prevención y Readaptación Social que maneja todas las cárceles federales en el país.

Él mismo desconoce los pormenores de la acusación aunque, en efecto, de inmediato buscó el amparo de la justicia federal.

Se ha dicho en análisis nacionales que gran parte del caso está relacionado con el adelanto de las campañas del 2024 y que, a quien realmente le ha puesto el ojo la Cuarta Transformación, es al actual senador priista y obvio aspirante presidencial, Miguel Ángel Osorio Chong, con alguna intervención en todo ese entramado de los penales como secretario de Gobernación.

La corrupción en las cárceles habría cruzado sin problemas de un sexenio a otro, de Felipe Calderón hacia Enrique Peña Nieto; sin embargo, la complicación es saber dónde terminan los casos estrictamente jurisdiccionales y dónde inicia el jugueteo, la explotación política de esos temas.

Ahí es donde parece que ha quedado atrapado Jorge Nava, en la disputa política; además, en muy mal momento; en instantes cuando la gobernadora, Maru Campos, está por concluir la integración de su gobierno y aparecía su nombre en varias opciones. Trabajó en la administración de Corral, cierto, pero ni fue convocado ni se metió al batidero de los famosos expedientes X, o a la persecución contra Campos.

Para rematar, es de los pocos funcionarios públicos (o ex) que difícilmente niegan una entrevista periodística.

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Antes del 15 de octubre, la Secretaría de Salud debe gastarse casi 100 millones de pesos federales que le corresponden a Chihuahua y que forman parte de la bolsa entregada mediante convenio por parte del Instituto de Salud para el Bienestar (Insabi).

El monto debe ejercerse o se pierde. Y de ese tamaño sería el recorte para el año próximo, pues dinero que no se gasta se considera que no se necesita y debe reintegrarse a la tesorería federal para un nuevo reparto.

Esto fue parte del paquete de sorpresas con el que se encontró el nuevo secretario de Salud, Fernando Sandoval, al tomar posesión del cargo.

Dicho convenio debió ejecutarse a tiempo, antes de mediados del año, pero igual que toda la administración corralista, por mera ineficiencia se dejó casi vencer.

Increíble que haya sido dejado al garete cuando hay un desabasto de medicamento de casi el 40 por ciento. Increíble pero cierto.

Si bien los recursos son pocos para los más de seis mil millones de pesos que demanda el sector salud estatal al año, hubieran sido un alivio aplicados a tiempo, al menos para abatir rezagos menores que jamás fueron atacados durante el corralismo.

Su no ejercicio, aparte de reflejar la apatía, desinterés y desorganización del gobierno anterior en el ramo, representa un golpe bajo para la administración actual, a la que se dejó sin dinero, pero además con muy poco margen de operación para este tipo de casos.

Así, es todo un reto licitar adquisiciones en menos de tres semanas, pero si no se logra un fallo antes de la primer quincena de octubre, el Insabi podría pedir de vuelta el recurso y descontarlo de lo que tenga asignado para el 2022. Esto agravaría el desabasto que de por sí es crítico en el sector.

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Casi en funciones formales como dirigente estatal del PAN, Gabriel “Gabo” Díaz, comenzó un proyecto de reestructuración del partido que habrá de ponerse en marcha a partir del comienzo formal de su período.

La intención es tener estructura completa en los 67 municipios del estado, que actualmente no existe, así como, cuando menos, 30 militantes en cada uno de los territorios. El reto no es menor, dado que hay poblaciones en las que no hay panistas registrados y otras donde apenas llegan a ser una docena.

La tarea no es a capricho de Díaz Negrete, sino que detrás de él está el grupo de la gobernadora Maru Campos, muy consciente de una realidad ineludible: no pueden darse el lujo de retroceder ni de estancarse en las elecciones intermedias.

Aunque parezca lejano, el proceso electoral 2024 debe trabajarse desde ahora si el PAN pretende conservar e incluso incrementar su mayoría legislativa.

Y es que los dos gobernadores que ha tenido Acción Nacional en Chihuahua -Francisco Barrio y Javier Corral- han perdido las elecciones intermedias, lo que sumado a sus carismáticas y empáticas personalidades, los han llevado a hundirse ante la opinión pública al final de sus administraciones.

Si el proyecto de Campos Galván (que incluye a grupos locales y nacionales que confluyen en ella) no acaba en la gubernatura del estado, entonces es imprescindible hacer un buen papel para mantener la mayoría con la que ahora cuenta.

Tal es el razonamiento de la cúpula panista para ponerle a Díaz un verdadero reto de altura para su dirigencia. De ahí que el electo presidente del PAN Estatal tenga desde ahora la vista fija en las intermedias.

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El corralato se resiste a morir en esta frontera. No lo decimos por los regidores huérfanos, Amparo Beltrán ni por “Quique Torres”, sino por Juan Francisco Limón Camacho, hijo de Eduardo Limón Alonso, excoordinador del Colegio de Bachilleres en Juárez.

Busca el junior ser el dirigente del panismo juvenil en Juárez, pero es mal visto por el equipo cerrado de la hoy gobernadora, Maru Campos, pues durante meses la atacaron él y su propia familia, colocándole múltiples adjetivos denigrantes por los expedientes penales que abrió en su contra Corral Jurado.

Este personaje, conocido entre los jóvenes panistas como “La Pilingüija”, es visto prepotente, altanero y dictadorzuelo, tal y como fue su padre al frente del Bachilleres fronterizo.

Su patrocinio lo obtiene de Luis Sigala, quien todavía le rinde pleitesía a la exvicegobernadora Lety Corral.

Sigala pregona que con esto mantendrían una cuota de poder para negociar al interior del partido, ya que prácticamente perdieron todo.

Luis vino a reagrupar lo último que queda del corralismo en la frontera. Aparecen en el equipo la regidora Alma Arredondo; Eduardo Gutiérrez, quien labora en Recaudación de Rentas; y Darío Cárdenas, anti-Maru Campos.

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Con la llegada de Sergio Nevárez al filón de oro que representa la Junta Municipal de Agua y Saneamiento en Juárez; y del chapulín chihuahuita, Alan Falomir, al mismo cargo pero en la capital del estado, quedó eliminada la posibilidad de que “las juntas” hubiesen quedado como última hebra sobre la que serían colgados acuerdos institucionales del nuevo régimen estatal encabezado por Maru Campos y el PRI chihuahuense.

Nevárez es panista, corralista arrepentido, y por supuesto, ahora Marucampista. Falomir, conocido en la ciudad de Chihuahua como “El Cabrito”, fue panista, luego se fue a Convergencia-Movimiento Ciudadano; salió de ahí en la pasada campaña y se mudó al bando de Maru.

La principal alianza tejida durante la campaña electoral por los nuevos jefes de Palacio fue con el PRI; con el PRI institucional, pero hasta el momento no ha caído para sus miembros una sola posición de gobierno, ni siquiera las redituables Juntas de Agua.

A menos, claro, que de alguna u otra forma la cuenta haya sido ya saldada pues los diputados tricolores en el Congreso del Estado no han tenido empacho alguno en votar los primeros asuntos al alimón con sus ahora hermanos azules. No hay paz gratis.

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