Opinión
OPINIÓN

Razones de más para la desconfianza

Nació en El Paso y vivió por una corta temporada en esta frontera, sólo hasta que tomó con desesperación y frenetismo la nómina pública y decidió convertirla en su modo de vida

LA COLUMNA
de El Diario

domingo, 11 octubre 2020 | 06:00

Apenas de 21 años uno de los muchachos acribillados y muertos a media tarde del miércoles en Colinas de Juárez, al sur de esta ciudad. Los otros dos todavía no alcanzaban la mayoría de edad, 16 y 17 años.

La abuela del primero de ellos naturalmente quedó en shock. Su nieto pasaba por la calle Durango donde los sicarios tenían como supuesto objetivo a los otros dos adolescentes. Los tiros le pegaron por la espalda.

Una tragedia de las comunes ocurridas en la ciudad y en el estado. Luto, dolor... impotencia y pavor frente a los asesinos; coraje ante a la inacción de las autoridades.

Las 24 horas anteriores a esos hechos otras siete personas fueron privadas de la vida a balazos, en historias que se repiten cada día por todos los rincones de la ciudad y por todos los puntos del estado. El desenfreno como Apocalipsis cíclica.

El gobernador del estado, Javier Corral, no conoce Colinas de Juárez. Muy apenas ubica ahora las calles por donde transita para llegar del aeropuerto a las oficinas de gobierno en Pueblito Mexicano.

Nació en El Paso y vivió por una corta temporada en esta frontera, sólo hasta que tomó con desesperación y frenetismo la nómina pública y decidió convertirla en su modo de vida. 30 años ya radicando entre Chihuahua capital y la Ciudad de México.

Es la primera autoridad del estado pero desconoce los nervios de las poblaciones bajo su gobierno; ignora sus apuros, sus limitaciones. Desconoce las vidas de sus habitantes y por lo tanto no le apura si estudian o no, si se alimentan o tienen hambre... si viven o muere.

Así como los adolescentes asesinados el miércoles, la lista en el estado se alarga casi por cinco dígitos durante los cuatro años que lleva Corral Jurado al frente de la gubernatura.

Son cerca de 10 mil tumbas sólo de personas privadas de la vida mediante la violencia en los 67 municipios del estado. Inimaginable la cifra de quienes han perdido la vida en hospitales igualmente fuera del radar, ajenos a las prioridades del gobernador.

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Se ha lamentado Javier Corral por el rechazo ciudadano que sufre. Ni él ni sus más cercanos beneficiados en la nómina gubernamental admiten la más leve crítica o autocrítica sobre las consecuencias de un desempeño que rebasa lo pésimo para traducirse en catastrófico.

No es equívoca ni burlable la “percepción ciudadana”. En su encuesta de septiembre, la empresa Arias Consultores encontró que sólo el 21.5 de los chihuahuenses aprueba el desempeño de Corral. Sufre una contundente desaprobación que supera el 70 por ciento y casi un siete que es indiferente.

Mientras hubo cuarentena obligada por la pandemia del Covid-19, Corral se refugió en un sin fin de programas electrónicos virtuales, incluidas las “conferencias de prensa” a modo en las que exterminó de plano la escasa credibilidad en su manejo comunicacional y el escaso respeto a la libertad de expresión y al ejercicio periodístico que restaba. Discriminación en la lectura de las preguntas, arbitrariedad completa en las respuestas. Enojo generalizado entre los periodistas.

Antes de ese 21.5 por ciento había alcanzado hasta el 31 en Arias. En Mitofsky ha superado el 40 por ciento con parámetros un poco distintos que han ayudado a la imagen de Palacio de Gobierno.

Pero el tres y hasta el cuatro por ciento han constituido únicamente excepciones que confirman la regla. Ese es el enojo del gobernador descargado inclusive en duros señalamientos verbales y litigios jurídicos contra periodistas y empresas periodísticas.

No concibe aparecer horizontalmente a lo largo de los cuatro años hasta los últimos lugares de los gobernadores peor calificados del país. Del 22 hacia arriba... Algún mes en el 27 y extremos de 29 en calificaciones generales. Hoy por hoy, nada menos la seguridad lo mantiene en el lugar 31 de las 32 entidades del país.

Habla Corral muy poco del tema de seguridad y actúa menos ya no digamos en el terreno policiaco, ni siquiera en el repetido concepto de recomposición del tejido social.

Hemos sido testigos, como lo ha sido el pueblo de Juárez, o los chihuahuenses en general, de varios incidentes delictivos graves protagonizados por mandos policiacos estatales ajenos a sondeos, percepción social o imagen de su jefe máximo el gobernador pero liderados sin duda por subordinados de él mismo.

Tratamos de entender la inseguridad desbordada, en la muerte de niños y adolescentes... de mujeres, como la ausencia de autoridad en la materia, en este caso debemos hablar por necesidad de la Secretaría de Seguridad Pública y la Fiscalía General del Estado.

En ambas instancias han sido creados muy convenientes desórdenes entre los grupos policiacos que las componen para abrir paso a la corrupción e ignorar por completo la seguridad de la población.

De esa manera han sido conformados grupos que se denominan de “inteligencia” y “estado mayor” en Seguridad Pública; y el de “operaciones especiales” en la Fiscalía, cuyos elementos sin preparación profesional alguna, se desplazan por todo el estado y sin avisar a los propios mandos de los destacamentos locales sobre su presencia.

Dos ejemplos ocurridos en Juárez: los jefes locales de la Fiscalía norte y de la Comisión Estatal de Seguridad supieron sobre la existencia de tales unidades hasta que descubrieron a sus elementos cometiendo delitos: robos en domicilios particulares, asesinato y desaparición de personas.

Esos hechos son recientes pero se han repetido a lo largo de los cuatro años por todo el estado. En Cuauhtémoc hay varios expolicías de la CES sentenciados por desaparición forzada; en la zona de Madera ocurrieron asesinatos de jóvenes... Por Delicias, Camargo, Jiménez, Parral, la región de la sierra, han sido constantemente acusados de nexos con el crimen organizado... Ayer acribillaron en Parral a un agente “que iba de Chihuahua”.

El gobernador ha tenido en sus manos toda esa y más información. Mucha más y más delicada porque ha involucrado a funcionarios con los que trata temas de “alta confidencialidad” en materia de seguridad.

Si no ha tenido voluntad política o valor para llevar a cabo los cambios indispensables entre sus colaboradores que operan esa materia en bien de los chihuahuenses, es impensable que estos le concedan calificación distinta a la reprobable. No hay acción, entonces al menos que no haya lamentos.

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La misma casa encuestadora Arias obtuvo en su resultado de septiembre que sólo al 20.5 de los chihuahuenses le inspira confianza el gobernador. Tras cuatro años de régimen y a sólo ocho meses y medio que sea electo el sucesor o sucesora al relevo ese es el empobrecido saldo con el que concluye Corral.

La inseguridad es un punto específico que agravia, enluta y empobrece económicamente a la sociedad. La delincuencia cercena familias que jamás vuelven a ser igual.

Pero la desconfianza hacia Javier Corral va más allá de la inseguridad. No hay credulidad ni creencia hacia su administración en general.

Sus funcionarios encargados de las distintas ramas en el gabinete reaccionaron con la posición más cómoda al anuncio de un recorte presupuestal federal para el 2021. De inmediato advirtieron que ajustarán, entre otros rubros, la nómina gubernamental en un 20 por ciento.

Nos podemos extender por muchas páginas sobre temas hartos conocidos como parte del sonado fracaso corralista, la falta y el engaño monumental sobre la obra pública, la fatal reestructuración de la deuda general y la solicitud de créditos de corto plazo con intereses al estilo de casas de empeño, el manejo criminal dentro del sector salud (golpeado por si algo le faltara por el Covid-19), pero la confianza de los chihuahuenses ha sido quebrada por la conducta del propio gobernador y sus funcionarios.

Mientras miles de servidores públicos dentro del Gobierno del Estado desarrollan un trabajo comprometido y solidario, su jefe los amenaza con recortes y descuentos; mientras enfrentan dificultades serias para acceder  a un servicio médico decoroso, sus superiores son atendidos en caros hospitales privados; mientras los trabajadores de gobierno y los policías son fiscalizados con lupa y hasta sospecha de robo en sus viáticos, los altos funcionarios, con Corral a la cabeza, derrochan sin facturas, sin comprobantes y se adjudican sueldos de fábula.

Una de las contradicciones mayores y que más coraje social ha provocado, no ha sido ni siquiera el exótico gusto por el golf abrazado infantilmente por el gobernador poco antes de iniciar su administración, sino el incumplimiento pleno de un decreto de austeridad que incluía la venta de aeronaves y una casa de gobierno usado todo por el antecesor, César Duarte. Los costos por esa flotilla han sido monumentales.

Ahí descansa la explicación sobre la desconfianza. La valoración del desempeño general empieza por la evaluación a la conducta individual. Aquí es donde aparece la desconfianza próxima a lo total.