¿Quién quiere un 2021?

¿Y si realmente aplicamos la del “Chicharito” y soñamos cosas ****onas?

Carlos Irigoyen/
Analista
viernes, 20 septiembre 2019 | 06:00

¿Y si realmente aplicamos la del “Chicharito” y soñamos cosas ****onas?

En nuestra ciudad han existido slogans para todos los gustos, desde los que afirman que vamos bien, hasta aquellos que fueron raros como las molestias pasan, pero las obras quedan; no cabe duda que la mercadotecnia política da para todos los gustos y aristas que usted se pueda imaginar.

Han pasado ya los informes de gobierno de dos de los tres niveles; el estatal fue un anuncio de un plan de inversiones con altas dosis de informe.

Que no nos quede la menor duda que fueron el banderazo para la épica e inusual elección que tendremos los juarenses de cara al 2021. Entre las algarabías de los independientes, el sigilo de los tricolores, la tonalidad azul alborotada y el triunfalismo primerizo de Morena, se reducen las opciones ideológicas que tendremos los juarenses, aunque quizá menos signifique más. Seguimos viendo con mucho recelo las acciones que se desarrollan desde los aparatos de gobierno, el plan anunciado por el Estado ha sido golpeado de manera directa por un recorte del presupuesto federal y al plan municipal le faltan alas para consumar la ejecución del ambicioso proyecto que es iluminar toda la ciudad. Del plan federal de inversiones los grillos entonan su mejor himno.

Esta gran grieta en la baraja política coincide con el desarrollo de la generación de los millenials, la reducción por naturaleza del segmento tradicionalista reemplazada por los baby boomers y en plena madurez, la generación Z que habrá de asumir el costo político de las opciones de la elección 2021.

Y la pregunta de los 64 mil, ¿sabremos qué queremos de representación popular de cara al 2021? Es encantador ver como algunos personajes de las campañas anteriores ya andan buscando los reflectores o como se empiezan a apuntar algunos; ni los tiempos ni las formas.

Hay muchos diagnósticos del estado que guarda la ciudad y es necesario que empiecen a visualizar los suspirantes el tipo de ciudad que quieren construir, los recursos con los que quizá contarán y que midan los eventos que sucedan de aquí al término de los mandatos para que luego no salgan con que a “chuchita la bolsearon” o no calculen bien el daño del tejido social, el impacto de la inseguridad en el modo de vida de la población e inclusive, del deterioro sistemático de las condiciones de sustentabilidad y supervivencia de la franja fronteriza. Juárez está en camino al desgaste excesivo de su medio ambiente y a entrar en una fase peligrosa en cuanto al uso correcto de sus recursos naturales en especial el agua.

¿Qué ajustes queremos ver en una sociedad y un sistema de Gobierno que lidera a una comunidad que genera casi la mitad del dinero del Estado? No hablamos de cualquier ciudad, hablamos del sostén económico de un Estado que necesita recuperar argumentos en el tema de la competitividad para generar una mayor posibilidad de bienestar entre la población. La Federación ha entendido de manera rala la dinámica de vivir a un lado de una de las economías más poderosas del mundo y que enfrenta un grave riesgo de incertidumbre económica aderezada en todo momento con el show mediático que hace cada vez que puede su figura presidencial; el suelo está parejo no entiendo aún por qué tanto brinco y mucho menos por qué la intencionalidad de afirmar frecuentemente que vamos “requetebién” o que hay “otros datos” que avalan la no existencia de la angustia a la que vivimos sometidos diariamente los fronterizos en el aspecto social, económico, político; una zozobra que se ha convertido en tendencia nacional sin importar el color de quien tenga el Gobierno. Predomina el negro en la intencionalidad, el rojo en los hechos y el blanco en los valores, en otra forma; no hay claridad en los planes, la ejecución es turbia está manchada y así como el blanco es la ausencia de color, hay una ausencia de práctica de valores pronunciada a lo largo y ancho de nuestro querido México.

Ésta será la segunda votación en la que los centennials accederán a las urnas, un grupo de edad que tradicionalmente ha sido despegado de los quehaceres políticos porque la credencial del INE tiene otros fines con mayor orientación lúdica, pero a estas alturas del partido la concientización y sensibilización de tal mercado de votantes debería ser tomada con toda seriedad en las aulas de preparatoria y universidad como un curso de civismo, la oportunidad de incluir en los diálogos familiares la responsabilidad políticas debería ser un mecanismo de instrucción.

¿Qué estamos esperando que pase para que tengamos una conciencia ciudadana orientada a escoger al mejor candidato a dirigir la ciudad? Al siguiente período no hay posibilidad de reelección, Armando Cabada ya hizo historia tan sólo por ser el primer presidente independiente reelecto, la trascendencia la deberá de construir en lo que le resta de Gobierno.

Para soñar con cosas “****onas” es necesario visualizar, coquetear con un futuro, pero sobre todo actuar con la convicción de lograr las cosas, vamos a construir la ciudad que todos queremos, escoger un liderazgo que pueda inspirar, crear, actuar y concretar es responsabilidad de todos como ciudadanos.