Opinión

Queremos gobiernos justos

El pasado lunes el Inegi nos dio una agradable sorpresa con la publicación de los resultados del censo levantado el año pasado

Elvira Maycotte
Escritora

miércoles, 27 enero 2021 | 06:00

El pasado lunes el Inegi nos dio una agradable sorpresa con la publicación de los resultados del censo levantado el año pasado; para quienes gustan de leer detrás de los números es la ocasión para aventurar explicaciones, confirmar hipótesis y más aún, para tomar posición y hasta decisiones de manera informada.

Nos dice el censo que para marzo de 2020 éramos 126,014,024 mexicanos; especialistas con el tema demográfico comparan esta cifra con la registrada diez años atrás, 112,336,538 para 2010, ya que los datos del 2015 se construyeron a través de proyecciones lo cual, de hecho, les da una validez muy relativa, tan es así que en la página del Inegi hoy día no los incluyen. Cabe mencionar que aún los datos para aquel 2010 fueron cuestionados en su momento porque se recabaron en un entorno de inseguridad que pudo ser un obstáculo para que los encuestadores se acercaran a colonias o comunidades con cierto nivel de violencia, sin embargo, su importancia estriba en que los datos obtenidos surgieron de fuentes primarias, es decir, de la población misma.

Retomando el tema, tenemos entonces que la población total de México aumentó 13,677,486 personas, es decir, 12 por ciento. Si hablamos del Estado de Chihuahua, que en 2010 tenía una población de 3,406,465 habitantes y para el 2020 registró 3,741,869, el aumento de 335 mil 404 personas representa un crecimiento de 10 por ciento, lo cual indica que, en términos de población, Chihuahua creció menos que el promedio del país. Ahora bien, para Juárez tenemos una situación que, como ya es costumbre, se pinta diferente al resto del país y más aún en nuestro propio Estado: en 2010 aquí vivíamos 1,332,131 y para 2020 ya se contaban 1,512,450 personas, un crecimiento de 180,319 habitantes que equivale al 14 por ciento, mayor al promedio nacional y mucho mayor al del Estado de Chihuahua. 

Estos son solo números, sin embargo, detrás hay realidades. En estos momentos, si consideramos lo reciente que son las cifras que el Inegi nos proporciona, la población de Juárez representa el 40 por ciento respecto a la total del Estado de Chihuahua, situación que se mantuvo igual que hace 10 años. En particular, al considerar lo que creció Juárez en relación con la entidad en general, veamos: si el bono poblacional para la entidad fue de 335 mil 404 personas, y de estas 180 mil 319, el 53 por ciento, se debe al aumento de la población de Juárez, no hay mucho más qué decir: la importancia de Juárez se refrenda y si bien hubo una pausa allá entre 2005 a 2020 cuando increíblemente crecimos poco más de 19 mil personas, no hay duda de que es aquí, nuestro municipio, el principal atractivo para que la población se asiente, porque no lo hace en otros municipios, ni aún en la misma ciudad de Chihuahua; lo hace aquí, porque es aquí, en nuestra tierra, en donde encuentra las oportunidades para su desarrollo, como muchos de nosotros las hemos encontrado.

Mas los perfumes de las flores que se cosechan en esta tierra, no se reparten como se debiera; de hecho nos arrebatan no pocas y las más de las veces nos quedamos con sus espinas. De pronto, gente revestida con auras ajenas llega a decirnos que nuestra ciudad es fea, que hay un enorme rezago, una gran desigualdad y señalan el evidente el abandono del que ha sido objeto por parte de los gobernantes. Que han faltado contrapesos ¿cuáles?, me pregunto yo. Que hay un enorme rezago, abandono y desigualdad ¿quién las ha provocado? ¿Quiénes las han dejado ser? Que la realidad es patética, como la han calificado, muchos hay dispuestos a continuar su vida aquí y trabajar para mejorarla.

En estos momentos todas esas cifras y realidades que van más allá de números fríos encienden focos rojos para quienes pretenden gobernar nuestro estado y municipio: no queremos tener gobiernos “que nos ayuden”, ¡No!, queremos gobiernos justos. No queremos que su bondad se limite a un tratamiento cosmético como arreglar las entradas y salidas de la ciudad, de hacer bonitas zonas turísticas cuando el resto de la ciudad se cae en pedazos y que entiendan por mejorar la infraestructura solo pintar las calles y rellenar los baches: Se requiere de un real reconocimiento de esa realidad patética que ofende: de ir a fondo con la seguridad, salud y educación, todo ello, ciertamente, facultad del gobierno estatal, y verán, todos aquellos que ahora nos ven feo, que con el tiempo, y desde lo profundo, brotará aún más la belleza de Juárez.