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Opinión

Cultura de la paz para el buen vivir

¿Qué perdonamos?

¿Puede haber paz sin perdón? No todas las faltas merecen el perdón

Hernán Ortiz

lunes, 05 septiembre 2022 | 06:00

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¿Puede haber paz sin perdón? No todas las faltas merecen el perdón. Evidente es la diferencia cuando un niño rompe una ventana a cuando un asesino quita una vida. ¿Quién será responsable de perdonar a la persona que ve una película pirata? No es el mismo nivel de robo quien roba una pieza de pan a quien roba el dinero de medicamento para inyectar agua destilada.

No todas las faltas merecen perdón. No puedo evitar recordar la película de Pedro Infante, “Un Rincón Cerca del Cielo”. En algún momento de la trama, Pedro, el protagonista, desesperado por conseguir medicamento para su hijo enfermo roba a un transeúnte, quien llama a la Policía, que llega rápidamente e inicia una carrera contra el tiempo. Pedro debe comprar, con el dinero robado, el medicamento y llevarlo a casa antes de que lo alcance la policía con la víctima del robo. En la farmacia Pedro es alcanzado y la víctima descubre entonces que el robo sólo fue por el monto de la medicina, el resto del dinero estaba intacto. Conmovido, la víctima levanta los cargos y hasta le ofrece trabajo a Pedro, lo perdonó porque entendía la razón de su crimen. Pedro, al final de ese día, perdió la carrera, pues cuando llegó con el medicamento ya era bastante tarde.

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En nuestra legislación hay muchas formas en que se encuentra el perdón, ¿es lo mismo que una disculpa? El Gobierno se ha disculpado públicamente con víctimas de sus omisiones, hay víctimas que perdonan a su agresor, hay condiciones que evitan que alguien llegue a la cárcel, no sé si eso podría entenderse como que se le perdona parte del castigo o de la consecuencia de su acto. Dos casos que recuerdo es el de Aristeo Vaca que, encontrado culpable de abusar sexualmente de una niña, por su edad y condición de salud está en arresto domiciliario. El otro, el del médico Rafael Franco Almaraz, que también fue encontrado culpable de violación a una paciente; nunca entendí por qué no pisó la cárcel y es más, hasta la fecha sigue dando consulta. Casos juzgados, no sólo acusados.

En el andamiaje legal de nuestro país se definen condiciones o lagunas donde se puede perdonar la consecuencia de la acción que se cometió. De hecho, actualmente está el debate referente a la cárcel preventiva.

¿Se puede encontrar el perdón de la sociedad? ¿Es igual el de las personas? El espacio no es suficiente para esta reflexión. Pero vale la pena preguntar algo: ¿qué se perdona? Pensando en delitos que ameritan cárcel, la consecuencia que se elimina es la de pasar tiempo en un lugar donde… y aquí otra duda interesante, ¿se castiga o se trabaja en mecanismos de reinserción social?

Si hablamos con la verdad, en el Cereso estatal número 3, desde que Héctor Murguía lo entregó al Gobierno estatal después de que se registraron algunos motines, sin que afirme que ésa haya sido la causa, el centro penitenciario en más de una ocasión ha estado en noticias nacionales por la evidente corrupción. Desde videos donde reos armados de una pandilla atacan a la pandilla enemiga, hasta albercadas y lujos de los presos con dinero y poder.

La última noticia de esta naturaleza fue la del motín del 11 de agosto, que tuvo como resultado el asesinato de personas inocentes… fuera del Cereso. Es decir, la corrupción en el Cereso es tal que pueden orquestar actos terroristas fuera de las instalaciones.

Una cosa queda clara: en un espacio así es imposible que haya una reinserción social. ¿Cómo un hervidero de evidente corrupción puede ayudar a alguien a convivir de manera sana y pacífica en la sociedad?

¿Qué se le perdona a alguien cuando no va a la cárcel por sus delitos? En Chihuahua, es difícil saberlo. Recuerdo el libro de Sandra Rodríguez, ‘Fábrica del Crimen’. Cuenta la historia real de un joven que comete un delito terrible, y al ser encarcelado se relaciona con una pandilla del crimen organizado, al salir de la cárcel es asesinado en un tiroteo. 

¿Castigo o reinserción? El debate es interesante para saber qué debería ser el Cereso, pero en realidad es un infierno de corrupción conocido y hasta abrazado por las autoridades que no se puede saber si lo toleran o es un acto de sometimiento a algún grupo criminal.

Lo cierto es que, a más de 20 días del suceso, sólo han renunciado un par de funcionarios del Cereso, pero la corrupción interna, que ha cobrado vidas juarenses y terror en la ciudad, no está siendo ni clarificada ni mucho menos sancionada por la autoridad y eso, eso es algo que no debemos perdonar a la autoridad si en verdad queremos alcanzar la paz.

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Cultura por la Paz es un proyecto de El Diario de Juárez en alianza con el Tecnológico Nacional de México, campus Juárez;  el Comité de Pacificación  y Bienestar Social (Copabis), y el Centro Familiar para  la Integración y Crecimiento A. C. (CFIC).

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