Opinión

Prueba para el Poder Legislativo

Bajo los mejores auspicios este primero de septiembre se instaló una nueva legislatura en el Estado de Chihuahua. Con ello da comienzo el ciclo de renovación y recambio de los ejes del poder estatal

Arturo García Portillo
Analista

viernes, 03 septiembre 2021 | 06:00

Bajo los mejores auspicios este primero de septiembre se instaló una nueva legislatura en el Estado de Chihuahua. Con ello da comienzo el ciclo de renovación y recambio de los ejes del poder estatal. Sea para bien, y alcance a cobijar a todos, especialmente a quienes más lo necesitan. 

De aquí a un año tendrán nuevo titular los tres poderes del estado, y otros organismos de alta relevancia. Las pasadas elecciones modificaron radicalmente la distribución del poder político estatal, que ahora se concentra en modo mayoritario no solamente en el PAN, que decir algo muy general, sino en un específico grupo dentro del mismo. Sus posiciones alcanzan el Gobierno estatal, la capital, el legislativo desde luego, y por efecto de lo anterior, y en el alcance de su onda expansiva, llegarán hasta otros ámbitos que confluyen en el mapa de vectores en que se sustenta la gobernabilidad estatal. Nuevos rostros, nuevas capacidades, nuevos planes que tendrán el gran reto de justificarse con buenos resultados, mantenerse unidos, solidificar sus alianzas y permanecer en el tiempo. Nada menos. 

Comenzamos por analizar a la naciente legislatura. Esta tiene algunos rasgos novedosos que dan marco a lo que podemos esperar de ella. El primero y para mí más notable es el escaso número de grupos parlamentarios, la mitad de la anterior. Ahora serán solo cuatro estrictamente hablando, en orden de tamaño, PAN con 15 representantes, Morena 11, PRI cinco y Movimiento Ciudadano dos. En teoría esto debería hacer más sencillo tomar acuerdos, y no depender de votos de minorías, a veces solo uno, para inclinar la balanza en procesos de hondo calado. 

Como bien se sabe, lo normal es que las decisiones se tomen por mayoría simple de los presentes, lo que ocurre con un máximo de 17 votos, y lo normal sería hacerlo con el PRI, cuya alianza será prologada, a la vista del éxito electoral. 

Sin embargo, el reto estriba en conformar la mayoría calificada, que consiste en votaciones de dos terceras partes de los presentes, es decir, en condiciones de asistencia plena, hablamos de la necesidad de 22 votos. Este tipo de votaciones se requieren para decisiones de hondo calado, como las reformas constitucionales, contratación de deuda o restructuración de esta, y la aprobación de ciertos nombramientos relevantes de los tres poderes del estado. Aquí es donde comienzan las dificultades porque PAN y PRI solos no alcanzan este umbral. Requerirían el concurso de los votos de Movimiento Ciudadano, y sería suficiente con ellos. Tiene incentivos para sumarse, pues cuenta con un alcalde importante que deben respaldar, aspiran a conseguir la buena voluntad de los ciudadanos y esto no ocurrirá si son partidos que se dedicase a sabotear decisiones cruciales para la buena marcha del estado. 

Cabe también preguntarse si lo haría la bancada morenista. Pienso que, para algunos casos, no sumar el voto para construir las dos terceras partes les tendría un alto costo político, y en tal caso deben de preferir algún acuerdo antes de tener que hacer volar en pedazos la decisión. Otra situación, de riesgo para ellos, es considerar una situación de hecho. Como sucedía antes con el PRD, este grupo parlamentario no es un ente monolítico. Mi abuela diría que hay ahí “de dulce, de chile y de manteca”. De todo como en botica, es decir hay ahí diputadas o diputados provenientes del PT, sin partido, o de uno de sus múltiples subgrupos, unos más radicales que otros. Así que en algún momento específico la posibilidad de no actuar como bloque estará vigente, y sería su peor escenario. 

No se requiere ser alumno avanzado de druidas o chamanes, ni poseer el don de la taumaturgia o la profecía, para afirmar que empezando el nuevo gobierno de Maru Campos debe solicitarse un préstamo, renegociación de deuda o combinación de ambas, que requiere de esta mayoría calificada. Creo en política hay muchas cosas determinadas por el azar. Pero lo normal es hacer trabajo duro de acuerdos y negociaciones para conseguir los resultados. Sanear las finanzas estatales es un imperativo para el desarrollo, conviene a todos sin distingo de colores partidarios y confiamos en que sabrán poner esta visión por delante para tranquilizar a los ciudadanos con una votación unánime. Pienso que la labor del líder parlamentario albiazul, Mario Vázquez, será determinante, y de buenos resultados, conocida su vasta experiencia, vaya pues, que se trata de una mojarra muy anzueleada, o un coyote muy balaceado (el símbolo que le parezca más sugerente amables lectora o lector). 

Otros retos, extensos para ser abordados en el espacio limitado en que se vuelcan estas grafías. Pero uno de ellos debería serles asignado de modo encarecido: que “deslegislen”, si vale el término. Una prestación valiosa a la sociedad seria despojarla de todos los excesos de nuestras leyes, que las hacen engorrosas, equivocas, de difícil aplicación. Tan valioso como una ley nueva, es eliminar una ley innecesaria. 

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