Proyectos responsables: sin deuda

Los servidores públicos, aun en sus funciones, creo, sin faltar a la razón, que tienen derecho a cumplir sus anhelos

Cruz Pérez Cuéllar
Político
domingo, 12 mayo 2019 | 06:00

Los servidores públicos, aun en sus funciones, creo, sin faltar a la razón, que tienen derecho a cumplir sus anhelos, por sublimes y ambiciosos que estos sean, en el ámbito familiar por supuesto; la función pública nunca debe ser obstáculo para que avancemos en este aspecto, tan necesario para el desarrollo de nuestra sociedad. En el ramo profesional tampoco debiera existir impedimento, pero hay un rubro en particular que si bien no está prohibido, sí tiene limitantes bien marcadas, y quien no las sigue da pasos en falso porque contravienen a la propia ley, y después se hacen merecedores de que el pueblo se los reclame.

Me refiero al crecimiento personal en lo económico, a los negocios, que muchos funcionarios realizan mezclando una cosa con otra y generando para sí importantes ganancias, y ya sea que las reinviertan en la misma actividad política o en su próxima campaña, o las siembre para otros negocios. El mal servidor público comete un grave delito, pero además traiciona la voluntad del pueblo que lo colocó allí precisamente para que usara honradamente del erario para el desarrollo de programas sociales, obras y servicios a favor de la gente, sin el arancel maldito que se queda en manos de los mismos funcionarios y que a final de cuentas tendrá que subsanar el ciudadano, con sus impuestos.

El tema viene al caso por la curiosa intención de imponer rápidamente un oneroso servicio de alumbrado público en ciudad Juárez y en la capital, en ambos casos a un alto costo y fuera de la capacidad financiera de las dos administraciones municipales. La duda es razonable, sobre el destino de los recursos, puesto que ambos proyectos, el de “Juárez Iluminado” y el “Iluminemos Chihuahua” superan por miles de millones a otros similares, y los promotores, es decir, los alcaldes de Juárez y Chihuahua, sin brindar mayores explicaciones quieren dejar la deuda para las siguientes cinco administraciones.

En los dos casos estaríamos hablando del mayor atraco a los ciudadanos en la historia de ambos municipios, en los dos se pretende dar atole con el dedo diciendo que no existe deuda. Una premisa totalmente falsa y engañosa, pues se asegura que no se pedirá un peso en crédito a ningún banco, cosa que es cierta, pero eso no significa que no habrá deuda, ésta se contraería con una empresa privada, que en todo caso sería la que otorgue el crédito al municipio. Se firmaría un contrato y habría un compromiso de cada ayuntamiento de pagar, no en lo que resta de ambas gestiones municipales sino que se pagaría con el ingreso del DAP de los siguientes cinco trienios y lo que queda del presente.

Lo curioso es que tanto el Cabildo de Ciudad Juárez como el de Chihuahua, los alcaldes han decidido cerrarle el paso a las propuestas, los dos recurren al golpeteo contra quienes, desde la oposición presentamos nuestras propuestas, y en ambos la llave del diálogo o del debate en este asunto está cerrada, nomás hay censura a la crítica y mayoriteo en las decisiones.  

Pero, vamos por partes, ¿por qué no debe autorizarse el “Juárez Iluminado”? Nuestra querida frontera sufre un atraso terrible en el desarrollo social desde hace décadas, y es evidente que durante los dos años y medio que lleva al frente el independiente Armando Cabada, la situación no ha cambiado mucho que digamos. Los ciudadanos siguen reclamado, como al inicio de su primer período, pero ahora a gritos, que se avoque al tema de la seguridad, que por lo que más quiera se coordine con el gobierno estatal y el federal y trabajen para pacificar a esta frontera, que ha vuelto una vez más a ocupar los primeros niveles en el mundo en las estadísticas de índices delictivos, como en sus peores años, así lo describió hace poco la revista Proceso en un reportaje realizado en esta ciudad sobre el tema.

Me parece que no podemos hacer una inversión de 5 mil 273 millones de pesos y dejar endeudado al municipio en 17 años más, cuando apremia la seguridad, la estrategia policíaca, el equipamiento adecuado, la contratación y capacitación de muchos más policías. Nada menos en abril pasado, se contabilizaron 152 homicidios en tan solo ese mes. Desgraciadamente volvemos a los primeros lugares del ranking internacional, como la ciudad más violenta, seguida de Chihuahua. Por eso nos preguntamos: ¿a poco con la luminiscencia que irradien los flamantes LEDs se espantarán los sicarios, extorsionadores, carjacking, secuestradores, traficantes de drogas, y cual cucarachas abandonarán las calles?, tanto Cabada como Maru Campos en la capital, juran y perjuran que sus proyectos es el hilo negro para desterrar la inseguridad. Por favor.

Desde hace décadas el presupuesto de la ciudad no da abasto más que pagar los sueldos de la enorme burocracia, para dar mantenimiento, y eso a medias, del equipamiento urbano. Para atender algunas contingencias, y eso con dificultades. Ahí está el caso lamentable de los colectores, que generan hundimientos y el consabido desastre, hasta entonces se mueve la débil maquinaria del Ayuntamiento para tratar de reparar el daño, algunos de ellos con víctimas mortales.  

Las calles y sus respectivos baches siguen siendo una monserga, con la cual no ha podido ni medianamente hacerle frente la administración de Armando Cabada, quien aseguraba que en la primera gestión quedaría subsanado el problema, y ¡oh sorpresa!, éste se agravó. Tampoco los rayos de las nuevas lámparas taparían los hoyancos, algunos de características lunares.

El Municipio de Juárez no tiene la capacidad para endeudarse de esta manera, no debería hacerlo, son otras las prioridades y a la par es incorrecto el camino que sigue el presidente municipal en su propósito, puesto que es un proyecto muy caro y sin justificación real.

En el caso del “Iluminemos Chihuahua” hay condiciones parecidas a la frontera, y también muchos argumentos para cuestionar el proyecto, cuyo símil del 2016 presentado por el exalcalde Eugenio Baeza, fue aprobado por la entonces diputada, ahora alcaldesa, y el cual buscaba reconvertir 72 mil 200 luminarias a la tecnología de LED, a un costo de 1 mil 280 millones de pesos. Pero, que habrá pasado en la economía para que ahora la presidenta municipal nos quiera vender un proyecto similar, con 81 mil luminarias, con sólo 9 mil unidades de diferencia pero cinco veces más caro que ese otro  de hace tres años (6 mil 600 millones de pesos).  

Y en cuanto a la deuda que dejará por 15 años más a los de su gestión, como es también el caso de Juárez, ciertamente no se piensa abrir un crédito con un banco pero sí con una empresa, la encargada del proyecto. Es como cuando vamos a comprar un electrodoméstico para la cocina o una pantalla, y la sacamos a crédito, no nos estamos endeudando con la tasa de un banco, pero sí con la tienda departamental que no perdona ni un abono, y en ocasiones resulta más cara que sacar el dinero del banco.

Que no vengan a decirnos que no nos costará un peso, serían más de 6 mil millones, que implican el pago de todo lo que surja del Derecho de Alumbrado Público durante cinco administraciones municipales más y los dos años y medio que le restan a la presente. Y hay que decir que cada vez son más las empresas y personas en lo individual que se están amparando en contra del DAP, que a decir de los abogados no es un “derecho” propiamente  que paga de manera directa el ciudadano, como es el caso del agua potable y el alcantarillado. En este caso, es una triangulación entre la CFE y los ayuntamientos.  

Y como muchos políticos a la vieja usanza, utilizan el lenguaje de manera confusa, con cifras a medias, sobre todo cuando se trata de negocios turbios, que entre menos información tenga la gente mejor para ellos, porque habría menos reclamos en el futuro, por eso debo apuntar aquí que nuestra propuesta no es que se deje de instalar luminarias LED en las calles donde falta iluminación, y aquellas que se están descomponiendo estamos de acuerdo a que se reemplacen con estas otras. No se tirarían a la basura las lámparas que sí sirven, nomás las descompuestas. Por eso critican a un servidor, por oponerme a ese megafraude, es una situación que les ha molestado muchísimo porque estamos descubriendo su verdadera intención que no es precisamente la de modernizar el municipio, sino la de hacer un “guardadito” para el 2021, un guardadito de miles de millones.

Nosotros estamos haciendo una contrapropuesta, que me parece más sensata, y si verdaderamente no hubiese intención de hacer negocio con las lámparas deberían considerarla tanto en Juárez como en Chihuahua: que se reemplacen todas las lámparas que puedan, pero con los recursos disponibles en los dos años y medio que les queda de gestión, no más. Así como los están haciendo en Morelia, municipio gobernado por Morena, y en el cual se pretende reemplazar 73 mil luminarias, pero la inversión para la administración actual sería sólo de 310 millones de pesos. O está el caso de Aguascalientes, donde invierten 600 millones de pesos. Entonces, hablaríamos de un proyecto responsable y no de un negocio redondo.

 

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