Opinión

Protocolos de papel

Actualmente existen protocolos para “casi” todos los acontecimientos que pudieran suscitarse en el tema de detenciones

Ma. Guadalupe Mancha Valenzuela
Abogada

viernes, 02 abril 2021 | 06:00

Esta semana fue viral la privación de la vida de Victoria, en Tulum, Quintana Roo, este hecho fue provocado por cuatro policías de esa ciudad. Ante la indignación de mujeres exigiendo justicia para Victoria, es preciso analizar los protocolos con los que cuentan las policías en Ciudad Juárez. 

Actualmente existen protocolos para “casi” todos los acontecimientos que pudieran suscitarse en el tema de detenciones; tenemos un protocolo de actuación policial, un protocolo de uso de la fuerza, un protocolo de detención de menores en conflicto con la ley, un protocolo de actuación para la detención de una mujer, entre otros.

Cuando un elemento termina su academia se concluye que acreditó la capacitación en dichos protocolos y se le entregan estos por escrito en un compendio de manuales, que incluso se encuentran bajo resguardo del policía y si él los extravía los tiene que pagar o reponer físicamente.

Pero si estos protocolos son tan importantes y están al alcance de los policías, ¿por qué se les olvida seguirlos? Puede ser por la mala selección de los perfiles de policías, por la falta de actualización en dichos protocolos o simplemente por la arbitrariedad de los policías que detienen y que no velan por el respeto a los derechos humanos.

El uso de la fuerza, según se establece en la ley, es muy claro, en primer nivel establece la presencia de la autoridad, la cual se manifiesta a través del uso correcto del uniforme, el equipo y una actitud eficaz, esto lleva a un control cooperativo por parte del policía ante la persona que se va a revisar o a detener, mediante indicaciones verbales, advertencias o señalización.

Si no se obedece a este primer mecanismo, se pasa al control mediante contacto, cuando la intervención es momentánea en funciones motrices, es decir, una reducción física de movimientos mediante acciones cuerpo a cuerpo a efecto de que se controle a la persona que se está resistiendo, si no se ha logrado el control de la persona siguen las técnicas de sometimiento o control corporal, es el impedimento de funciones corporales y daños menores en estructuras corporales.

Si la resistencia continúa, sigue un nivel donde se pueden utilizar armas incapacitantes menos letales, esto con la finalidad de someter la resistencia activa de la persona. Estas tácticas defensivas buscan un sometimiento en la persona y su límite superior es el daño de estructuras corporales no vitales.

Y por último tenemos la fuerza letal, que es el último nivel del uso de la fuerza y permite la utilización de armas de fuego para repeler las resistencias de alta peligrosidad. 

El uso de la fuerza es permitido solamente ante amenazas o agresiones reales, actuales e inminentes, es decir, ante una situación en donde la persona se resiste de tal manera que pone en riesgo la integridad física del policía.

Lo anteriormente expuesto es un protocolo que se debe de seguir, como una receta de cocina, paso a paso, sin saltarse ninguno. Lamentablemente la falta de capacitación en los policías de la ciudad impide que esto se lleve a cabo, ya que se trabaja de una manera reactiva, debido a las características y problemática de Ciudad Juárez, en donde solo se somete a los detenidos sin mediar una interacción entre las partes, y es ahí donde se pone en peligro la vida y seguridad de las personas, ya que al hacer un uso excesivo de la fuerza puede desencadenar en la muerte, con escasas excepciones como algún atentado en donde el policía debe repeler la agresión, pero en la mayoría de las detenciones al policía se le olvidan los protocolos, los cuales no pone en práctica por la falta de diligencia en sus deberes diarios y simplemente se convierten en protocolos de papel.

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