Opinión

Prospectiva 2022

En estos días pululan como renacuajos en tiempo de aguas videntes, profetas, augures, astrólogos, chamanes, taumaturgos, nigromantes, cartomancianos, brujos, magos, druidas, similares y conexos, que han hecho sus predicciones de lo que va a ocurrir en este naciente año

Arturo García Portillo
Analista

viernes, 07 enero 2022 | 06:00

En estos días pululan como renacuajos en tiempo de aguas videntes, profetas, augures, astrólogos, chamanes, taumaturgos, nigromantes, cartomancianos, brujos, magos, druidas, similares y conexos, que han hecho sus predicciones de lo que va a ocurrir en este naciente año. Y ya nos asustamos con la muerte de algún famoso (Chabelo no), o nos tranquilizamos con anuncios de corte venturoso.  

No procedemos así quienes debemos tomar previsiones de sucesos futuros para incorporar en los planes de trabajo, sea de gobierno o empresas. Esto no ocurre a la ligera. Se juega mucho con estos análisis, de tal manera que incluso se asignan probabilidades estadísticas para la incidencia de ciertos sucesos en función de estudios meticulosos. Esto permite sortear mejor los riesgos o aprovechar las oportunidades. 

Tomemos por ejemplo el año 2020. Es cierto que no hubo quien pronosticara “este año habrá una pandemia”. Pero sí hubo, hoy lo sabemos, organismos muy sofisticados o personas con capacidad de procesar información, que anticiparon que tarde o temprano iba a ocurrir una de ellas. Lo que debíamos tomar en cuenta es la probabilidad de que ocurriera, esta naturalmente era mayor cada año que pasaba. 

Pues bien, para proceder racionalmente con esto es necesario recurrir a la “prospectiva”, que es la ciencia de las causas de la evolución de la sociedad y las situaciones derivadas de ello. 

Aclarando por delante que no soy especialista en el tema, tomo datos para determinar algunas características esperadas para México y Chihuahua en el 2022. Por ejemplo:

1. El control de la pandemia. Sé que no parece. Estamos en pleno crecimiento del número de casos, disparado de modo impresionante justo estos días en Chihuahua. Pero diversas notas y algunos especialistas apuntan a que en efecto este año pueda controlarse en definitiva. Alimentan esa afirmación que siguen en aumento los vacunados y con refuerzo. Otra es que esta última ola terminará de contribuir a la llamada “inmunidad de rebaño”, y además a mediados de año habrá disponibilidad de medicinas que atiendan la cura de la enfermedad, no solo la prevención. Y se quedarán también muchos de los hábitos que hemos adquirido en este proceso, en la dimensión productiva, educativa y de salud. 

2. Bajo crecimiento económico. Luego de un año de expansión, el pasado, debido al rebrote de la contracción del inicio de pandemia, volveremos a los niveles modestos en torno del dos por ciento. Casi todos los análisis de bancos y consultorías lo sitúan por ahí. Eso por desgracia significa bajas oportunidades de empleo, y estos no de alta remuneración. El problema es que para crecer al seis por ciento se requieren cambios estructurales que no se han hecho, ni se harán. Al contrario, se desmantelaron algunos elementos que iban en esa dirección. Esto sí tiene impacto en los estados, como Chihuahua. La lucha por atraer inversiones será fuerte y exigirá dedicación y empeño. Hay alguna oportunidad para aquellos que quieran ir por empresas que prefieran la cercanía con Estados Unidos. 

3. Política con ruido creciente. No habrá tampoco mucho que modifique el escenario inercial que estamos viviendo, pero sí alguna turbulencia. Al inicio de año va a captar algo de atención el tema de la destitución del presidente, y seguramente se va a gastar innecesariamente mucho dinero, pero no tendrá un impacto significativo ni siquiera para valorizar la imagen presidencial que en todo caso se mantiene alta. También van a seguir adelante las precampañas de los aspirantes de hecho a la silla presidencial, tanto los oficiales como los opositores. Y eso causa algo de inestabilidad. Las elecciones locales no parece que ofrezcan algún motivo de preocupación, casi todas tienen un resultado previsible. Así que por el lado político no esperamos mucho, pero se irá calentando el ambiente.

4. En materia de seguridad no me queda claro qué esperar en términos generales. No habrá una variación de la estrategia seguida por el Gobierno federal que es seguir metiendo al Ejército en estas tareas, crecer la Guardia Nacional, y apostar a lo social y no a enfrentar a delincuentes. Pero en lo social no vamos a ver alternativas pronto, con tan bajo crecimiento. Las tasas de inseguridad han crecido sostenidamente en los últimos años y esto no tiene visos de cambiar. Ahora bien, eso es lo que respecta a delitos. Ni hablar del Estado de Derecho, que sería en realidad la apuesta fundamental, la que realmente vale la pena. 

Finalmente, para Chihuahua todo lo anterior proyecta claroscuros. No tenemos procesos políticos. Estamos razonablemente blindados de la baja de crecimiento. Los nuevos gobiernos estatal y municipales anticipan que podemos tener mejores niveles de seguridad y la competencia por la aprobación buenos resultados generales. Esperaríamos un año relativamente tranquilo, con desarrollo modesto, pero desarrollo.  

Notas de Interés

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