Opinión

Prepárate. Ya llegó

En estos momentos de pánico mundial, poblaciones de primer orden luchan para detener esta pandemia llamada coronavirus...

Víctor Guzmán
Académico

miércoles, 25 marzo 2020 | 06:00

En estos momentos de pánico mundial, poblaciones de primer orden luchan para detener esta pandemia llamada coronavirus, con grandes cantidades de recursos tanto económicos como tecnológicos, incitando a la población a colaborar. Y aun así los decesos continúan diariamente. Surgen historias de la situación real en Europa que no escapan a las redes sociales, aunque parecen fantasiosas, pero, que no lo son. En ese instante, volteamos a ver las condiciones de nuestra nación.

Nos preguntamos y la respuesta al instante es axiomática. ¿Nuestro país tiene las herramientas tecnológicas, de especialidad y sobre todo económicas para una contingencia de tal magnitud?

Pues la respuesta ya la sabemos. Hoy más que nunca estamos en un déficit hospitalario con escasez de medicinas. Quizá sea el terror más grave al cual nos enfrentamos, no contar con una certidumbre hospitalaria.

De manera “normal” vemos a pacientes hospedados en los pasillos de los hospitales públicos, falta de camas y especialistas que dignamente atiendan a quien lo solicite. Infinidad de casos, donde los enfermos no son atendidos, mucho menos internados porque a simple vista no se les ve graves.

Diclofenaco, ibuprofeno y paracetamol, entre las más concurridas medicinas del cuadro básico de las farmacias de los hospitales sociales y que en ocasiones escasean.

La falta de especialistas es el tema de siempre, ¿cómo?, una ciudad tan grande y vasta en población, tenga que viajar a otros lugares por cirugías, valoraciones o en busca de especialistas de una determinada enfermedad. Infraestructura carente de infectólogos, epidemiólogos etc.

Estos problemas son de diario. Si le sumamos la pandemia, que dicen los especialistas, se avecina a gran escala, ¿qué va ser de nosotros?

La prevención es la acción que mejores resultados nos puede dar. Al ver las deficiencias con las que contamos, y viendo que es inevitable la llegada de dicho contagio, es de vida o muerte atender las indicaciones básicas para no desarrollar y expandir este problema de salud social.

A nivel Estado se dio la notificación de no salir de casa, cuidado y apoyo a los adultos mayores y niños; cierre de lugares de concentración social, como cines, albercas, museos etc. Así como escaladas prohibitivas, según avance el problema.

Mientras que, a nivel nacional, vemos una laxa sensibilidad por parte del Ejecutivo, dando una imagen y ejemplo de lo que no debemos hacer, como saludar de mano, dar besos y andar entre las multitudes. Situación que ha generado malestar en la comunidad, viendo como carece de concientización en estos momentos que más se necesita dar un buen ejemplo a las masas.

Da la sensación que no permite que otra nota sea más importante que él, que los reflectores jamás se le aparten.  Independientemente de las consecuencias, como en este caso… el YO, YO.

Independientemente de ello, una concientización nacional se debe generar, se espera no lleguemos a los difíciles momentos de las naciones del viejo continente y China. Nos piden y nos recalcan, no salir si no es necesario. No hacer compras de pánico, esto, sólo permite que haya escases de productos y por lo tanto encarecimiento de los mismos, como es el caso del alcohol, cloro y gel antibacterial. Entre otros productos.

Es momento de hacer consciencia y respetar en lo posible lo que los cánones de limpieza y aislamiento nos dictan. Es por el beneficio no sólo personal, sino de nuestra familia y comunidad. Es una etapa muy difícil pero no imposible.