Opinión

Precandidaturas, reacomodos y dudas

Como se anticipaba en este espacio, el proceso electoral local en marcha da cuenta ya de múltiples reacomodos en los partidos políticos contendientes

Sergio Pacheco González
Analista

martes, 26 enero 2021 | 06:00

Como se anticipaba en este espacio, el proceso electoral local en marcha da cuenta ya de múltiples reacomodos en los partidos políticos contendientes, con miras a la elección de los candidatos y candidatas que habrán de definir su futuro político inmediato el próximo 6 de junio.

Si la pretensión del alcalde juarense por convertirse en candidato a la gubernatura nominado por Morena no constituyó una sorpresa, su posterior registro como precandidato a diputado federal plurinominal lo es menos. Reitera también que en la política real cuentan los acuerdos que se establecen entre dirigencias y actores políticos con algún capital político de consideración, como el que posee el alcalde en funciones.

Que las ideologías y las plataformas electorales de los partidos políticos sean o no coincidentes con quienes los representen en los procesos electorales, ha dejado de tener, si alguna vez la tuvo, la importancia que la ciudadanía le asigna y por la que debate ardorosamente en familia, con amistades o en el círculo de trabajo.

Así, que quien contendió por Morena a la Presidencia Municipal juarense e incluso fue transitoriamente reconocido como vencedor en la elección de 2018, se registre ahora como precandidato externo del PAN al mismo cargo, justificando su decisión en que este “es un partido que respeta sus ideales, a diferencia de otras dirigencias de otros partidos”, no repara en la pertinencia de reflexionar sobre sus propias decisiones, al desafiliarse del PRI para contender por Morena y ahora por Acción Nacional. ¿En su desafección anterior lo motivaron incongruencias ideológicas? ¿O supo leer y aprovechar la coyuntura política? ¿O quizá ambas razones?

No obstante, es comprensible la molestia, que por cierto comparten sectores de la militancia morenista, de que quien impugnó su triunfo y a la postre logró reelegirse en el cargo, tenga prácticamente asegurada su curul en la próxima legislatura federal, hecho que será posible por la votación que presumiblemente el partido obtendrá como resultado de la suma de esfuerzos y capitales que acumula. Y obvio es decirlo, un capital como el que posee el aún alcalde no se arriesga por nada.

Al respecto es pertinente tomar nota de lo dispuesto en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.

Artículo 52. La Cámara de Diputados estará integrada por 300 diputadas y diputados electos según el principio de votación mayoritaria relativa, mediante el sistema de distritos electorales uninominales, así como por 200 diputadas y diputados que serán electos según el principio de representación proporcional, mediante el Sistema de Listas Regionales, votadas en circunscripciones plurinominales.

Artículo 54. Fracción II. Todo partido político que alcance por lo menos el tres por ciento del total de la votación válida emitida para las listas regionales de las circunscripciones plurinominales, tendrá derecho a que le sean atribuidos diputados según el principio de representación proporcional;

III. Al partido político que cumpla con las dos bases anteriores, independiente y adicionalmente a las constancias de mayoría relativa que hubiesen obtenido sus candidatos, le serán asignados por el principio de representación proporcional, de acuerdo con su votación nacional emitida, el número de diputados de su lista regional que le corresponda en cada circunscripción plurinominal. En la asignación se seguirá el orden que tuviesen los candidatos en las listas correspondientes.

Considerando este contexto, ¿qué lugar ocupará en la lista, si su registro procede, el alcalde reelecto? 

El PAN, por su parte, tiene cuatro precandidaturas a la alcaldía. Tres de ellas son de externos y sólo un panista reconocido como militante del partido y quien ha ocupado diversos cargos en administraciones municipales y en la estatal, que está por concluir. 

Además del mencionado, se registraron el fiscal general del Estado y un reconocido pastor evangelista, quien deberá cumplir con la normatividad vigente.

La Constitución Política del Estado de Chihuahua establece, en su Artículo 127, Fracción IV, que deberá demostrar su estado seglar, es decir, laico. Deberá también cumplir con el Artículo 130 constitucional, inciso d), que señala: “En los términos de la ley reglamentaria, los ministros de cultos no podrán desempeñar cargos públicos. Como ciudadanos tendrán derecho a votar, pero no a ser votados. Quienes hubieren dejado de ser ministros de cultos con la anticipación y en la forma que establezca la ley, podrán ser votados”.

Es decir, tendrá que demostrar haberse separado formal, material y definitivamente de su ministerio cuando menos cinco años antes del día de la elección (Artículo 14 de la Ley de Asociaciones Religiosas y Culto Público).