Opinión

Pónganse zorras; más vale prevenir que lamentar

A Protección Civil le urge contar con las herramientas necesarias para proteger a la población, a los bomberos y voluntarios

Manuel Narváez
Analista

lunes, 27 septiembre 2021 | 06:00

A Protección Civil le urge contar con las herramientas necesarias para proteger a la población, a los bomberos y voluntarios.

La semana pasada la Coordinación de Protección Civil de Chihuahua realizó un simulacro de salvamento en el parque El Colibrí, reinaugurado antes de irse por Javier Corral y su camarada Cinthia Chavira.

El parque infantil ubicado sobre la avenida Tecnológico, frente a la Ciudad Deportiva, alberga una rueda de la fortuna de aproximadamente 45 metros de altura, la que puede apreciarse desde varios puntos de la ciudad capital.

Como la mayoría de las obras y remodelaciones de la fallida administración que culminó (GAD) el 7 de septiembre pasado, la de El Colibrí tuvo que ser revisada para seguridad de las familias que acuden a divertirse cada fin de semana.

Como mero dato informativo se dice que, al ser inaugurada la montaña rusa de esa ciudad infantil, cobró su primera víctima en la persona de quien fuera cónyuge de un ex senador de la República y dirigente de la CTM, en los años 80s.

El año pasado (2020), durante la instalación de la monumental rueda de la fortuna, un obrero perdió la vida.

En el simulacro de la semana pasada los bomberos no consiguieron su objetivo ya que la escalera más larga con la que cuentan apenas alcanza los 35 metros, es decir, 10 metros menos del máximo de la rueda de la fortuna, de donde se supone rescatarían a la supuesta víctima que habría quedado atrapada en lo más alto del popular juego mecánico.

Este hecho dejó al descubierto la vulnerabilidad y carencias con las que cuenta, no sólo la Unidad de Protección Civil del municipio de Chihuahua, sino seguramente la de Ciudad Juárez y otros municipios del estado.

Recordemos que la capital ha sido testigo de tragedias como la del avionazo en el aeropuerto Roberto Fierro, el incendio de los tanques de Pemex en la Av. Agustín Melgar y del AeroShow en el parque El Rejón, por mencionar algunos.

Hoy en día existen nuevas edificaciones que superan por mucho los 45 metros de altura en la ciudad capital, razón por la cual tengo mis dudas que esas construcciones cuenten, como lo dispone la legislación promovida por el suscrito, con rociadores para prevenir incendios.

Estamos a tiempo para prevenir desgracias de proporciones mayúsculas en caso de que ocurra un incendio en las alturas de alguno de los “rascacielos” que levantan por todo el Periférico de la Juventud.

Sería terrible e imperdonable, otra tragedia como la sucedida a los bomberos que perdieron la vida cuando combatían un incendio en la calle Libertad.

En aquel entonces, el exgobernador Reyes Baeza se rehusó a ordenar la publicación de la norma en el Periódico Oficial del Estado, por lo que el Congreso local tuvo que hacerlo conforme a sus facultades, ya ocurrida la desgracia.

El indolente Javier Corral tampoco tuvo la altura de miras porque sólo se apersonó para reinaugurar la ciudad infantil, pero no se preocupó de conocer si la Unidad de Protección Civil cuenta con el equipo necesario para realizar sus tareas.

Con el diagnóstico en la mano, la flamante administración recién estrenada tiene la obligación de sanear las omisiones y adquirir el equipo necesario o bien, exigírselos a los desarrolladores.

Estamos a tiempo

Es cuanto.

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