Opinión

Polarizados

Como cada elección, la próxima, la del 6 de junio, se vende como la más grande de la historia

Yuriria Sierra
Analista

jueves, 27 mayo 2021 | 06:00

Ciudad de México.- Como cada elección, la próxima, la del 6 de junio, se vende como la más grande de la historia. Y no es que sea un dato incierto, sin embargo, hoy podríamos decir que en dos semanas podríamos estar hablando, en realidad, de la elección más votada en la historia. Ocho de cada 10 mexicanos con credencial para votar vigente tiene decidido acudir a las urnas. Ocho de cada 10, un porcentaje mayor al registrado en la elección presidencial de 2018, cuando el porcentaje de abstención llegó casi al 40%. Ojalá que esta estimación se convierta en una realidad, no sólo porque de esa manera los triunfos que se obtengan tendrán un mayor alto de legitimidad, sino porque también hablará del compromiso político de nosotros, los ciudadanos.

Este dato lo reveló la última encuesta del Gabinete de Comunicación Estratégica, que dirige Liébano Sáenz. Aunque en este mismo estudio de opinión encontramos los que podrían ser los factores que motivarían a más mexicanos a votar en una proporción similar a la que se obtuvo en 1994, cuando ganó Ernesto Zedillo y cuando la abstención fue ligeramente mayor al 20%.

Así es como llegaremos a las urnas: cinco de cada 10 mexicanos no le confiaría las llaves de su casa al Presidente; cuatro de cada cinco está en total desacuerdo con su forma de gobernar; cinco de cada 10 no cree que Andrés Manuel López Obrador vaya a aceptar los resultados de la elección si no le son favorables; cinco de cada 10 considera que el Instituto Nacional Electoral debe sancionarlo por su injerencia en el proceso.

Y aunque estos datos parecerían indicar un nivel de desaprobación capaz de restar poder en Palacio Nacional y en el Poder Legislativo para el próximo periodo, en realidad, parece no ser suficiente para que esto suceda. En esta misma encuesta también se indica que cinco de cada 10 mexicanos tiene una buena o muy buena opinión del Presidente; también dice que cuatro de cada 10 le tiene absoluta confianza; el mismo porcentaje está de acuerdo con su forma de gobernar y, lo más interesante, en la misma proporción están quienes creen que Morena conservará la mayoría en la Cámara de Diputados; y cinco de cada 10 cree que si en este momento se pusiera en votación la revocación de mandato, Andrés Manuel López Obrador terminaría su sexenio.

En resumen, va de nuevo, así es como llegaremos a las urnas: profundamente polarizados. Si bien pesa el apoyo que recibe el Presidente, también está pesando el descontento entre quienes siempre han sido sus detractores y quienes se han ido desencantando por cómo ha ejercido su gobierno. Lo interesante es que parece que mientras Morena y sus aliados siguen operando como lo han hecho en los últimos años, quienes continúan sin darse cuenta, quienes no han entendido el punto de cuál tiene que ser su papel, es justo la oposición que sigue moviéndose a partir de los ejes que provocaron que hoy ya no sean parte de los tomadores de decisiones.

Finalmente, al presidente le funciona la narrativa de la división, porque ante los discursos estériles y la casi inacción de sus contrarios, mantiene a su base en movimiento y, por lo pronto, según esta encuesta, esto parece suficiente para asegurar al menos la mayoría simple en San Lázaro y garantizar así el futuro de las iniciativas que presente. La alianza legislativa firmada hace un par de días por PRI, PAN y PRD es una gran estrategia para asegurar una foto, pero, ¿qué han logrado estos tres partidos durante estos más de dos años de gobierno? ¿Cuál ha sido su fuerza?

Mordieron el anzuelo de la polarización y se olvidaron de construir un proyecto. No sólo se trata de pararse en la otra esquina.