Opinión

OPINIÓN

Poco ingenio para robar en Gobernación

Los expedientes ya están en marcha. Su integración contiene coloquiales testimonios que detallan las poco ingeniosas formas que los inspectores de Gobernación estatal tenían para engordar las bolsas de sus jefes durante la administración del corralato

LA COLUMNA
de El Diario

viernes, 07 enero 2022 | 06:00

-Poco ingenio para robar en Gobernación

-Demuestran Chapitos y Menchos que ellos mandan

-Reciben la mano y agarran el pie en materia Covid

-Serán anfitriones de boda en medio de océano de Covid

Los expedientes ya están en marcha. Su integración contiene coloquiales testimonios que detallan las poco ingeniosas formas que los inspectores de Gobernación estatal tenían para engordar las bolsas de sus jefes durante la administración del corralato. Por todas partes aparece el nombre de la entonces jefa del área, la exdiputada local, Maribel Hernández y su operador-colector en la calle, Óscar Talamantes.

Daban los inspectores, por ejemplo, “permisos” para fiestas de 15 años o bodas por extraños 10 mil pesos, pero los lugares operaban como antros. Un permiso de un fin de semana era prolongado por semanas y hasta por meses.

Llegaron al colmo de varios casos ya conocidos, autorizaron en tianguis de fin de semana en colonias de la periferia la venta de alcohol en algunos puestos dedicados a la comida.

Estuvieron a nada de incluir cerveza en los changarros de las deliciosas chilindrinas, esas de chicharrón de harina con repollo y otras verduritas encima.

De esos inspectores no quedó piedra sobre piedra.

El miércoles estuvo en Juárez el jefe de Gobernación en el Estado, Eloy García. Sostuvo encuentros de evaluación con su representante en esta frontera, Alejandro Jiménez Vargas.

Jiménez “con el apoyo de Chihuahua” no dejó piedra sobre piedra entre los inspectores. Quitó a Talamantes, también a un tal Marco Fierro, a un Francisco Antonio Varela e inclusive a otro tal Rogelio González.

Fueron retirados esos servidores públicos con todo y sus charolas, pero las investigaciones sobre su mal desempeño apenas están agarrando forma. Mínimo, vendrá la inhabilitación y multa; máximo, la prisión.

El Estado ha preferido quedarse sin esos inspectores y enfrentar temporalmente su falta en las revisiones a negociaciones que venden alcohol a seguir con el montón de quejas recibidas cada día sobre los lucrativos acuerdos bajo el agua llevados a cabo por ellos.

Esa es la determinación alcanzada por los dos funcionarios estatales el miércoles.

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El estremecedor caso Zacatecas es símbolo por excelencia del fracaso del Gobierno federal en materia de seguridad.

Muchas entidades del país sufren el acoso de la inseguridad, por infortunio nos es familiar Chihuahua y en particular Juárez con su promedio de 100 asesinatos por mes, pero la guerra en Zacatecas es infernalmente cruda.

Ayer y hoy los titulares noticiosos son ocupados por la decena de cuerpos abandonados en una camioneta justo afuera del Palacio de Gobierno de Zacatecas, donde gobierna Morena, con David Monreal Ávila como gobernador.

Los voceros de las distintas corporaciones policiacas han coincidido que la batalla es entre “Los Chapitos”, operadores del Cártel de Sinaloa con “Mayo” Zambada a la cabeza; y el Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG), liderado por Nemesio “Mencho” Oceguera.

A finales de noviembre pasado fue dejada otra decena de cuerpos colgados en un puente de Ciudad Cuauhtémoc, también en Zacatecas, y también en el contexto de esa misma guerra entre los dos poderosos cárteles.

No es necesario profundizar en análisis estadísticos ni revisar alcances entre uno y otro bando para concluir que operan por encima de los gobiernos estatal y federal no solamente en Zacatecas sino en Jalisco, Michoacán, Guerrero, Nayarit, Colima, Guanajuato, Morelos, Quintana Roo, la Ciudad de México, el Estado de México... y más.

Mientras la Cuarta Transformación concentra todo su poderío en pelear contra el INE, contra los conservadores, contra medios informativos, contra periodistas y contra otros muchos sectores de la sociedad, el crimen organizado exhibe en toda su crudeza el control de las riendas en materia de inseguridad.

No hay Guardia Nacional, ni Ejército, ni Marina, ni inteligencia de ninguna índole ocupadas en detectar el levantón y muerte de diez personas, sus cuerpos arrojados al interior de una camioneta y trasladados por concurridas vialidades hasta el centro político de Zacatecas, el Palacio de Gobierno.

La historia con distintas tonalidades y ligeramente menos terrorífica se repite por todos los rincones del país. Aquí son frecuentes los desmembrados; en la sierra los enfrentamientos son pan de cada día y desesperante la inacción de las corporaciones de seguridad, esencialmente la que debiera llevar la batuta por sus alcances legales y potencial de armamento, la federal.

No hay señales de acción seria, ni visos que la habrá.

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El director general de Gobierno, Eloy García, prácticamente dijo a comerciantes y restauranteros que el gobierno ofrece la mano y ellos agarran el pie en materia de aforos sanitarios.

Sostuvo el funcionario estatal, tercero al mando en la Secretaría General de Gobierno, un encuentro con todos ellos y con representantes de los transportistas. Públicamente, aparecieron todos muy cordiales y bien portados.

Fue en privado donde varios de los hombres y mujeres de empresa solicitaron subir al menos un 20 por ciento los aforos y convertir así en menos pesada la cuesta de enero. Si no todos los días al menos los siguientes fines de semana.

Muy aguerrida la lideresa de los restauranteros, Cristina Cunninham, encabezó la petición para ampliar los aforos y pidió también que los restauranteros formen parte del Consejo Estatal de Salud.

García no es de primaria en ese tipo de operaciones. Se defendió muy bien, apoyado por su representante en Juárez, Alejandro Jiménez. Dejó para la interpretación que si autoriza el estado a 50 por ciento los aforos en restaurantes y antros, estos alargan fácil al 150 por ciento, y más ahora que gobernación del estado fue desmantelado entre sus inspectores por razones expuestas líneas arriba.

Recordó que el estado fue flexible hasta donde pudo el fin de año precisamente para no afectar la economía de los chihuahuenses. Insistió que la cuesta de enero es siempre complicada bajo cualquier circunstancia.

Sin ser médico, pero sí buen político, aminoró la presión entre los presentes apelando a las solas estadísticas que siguen reflejando un severo incremento en contagios y fallecidos por el terrible Coronavirus. Casi 180 infecciones en un solo día en Juárez, seis fallecidos; cerca de 500 contagios en la ciudad de Chihuahua, dos fallecidos.

Esa realidad, y también la confianza en la palabra de la nueva administración estatal, aplacó dudas y animosidades.

Todos tranquilos por lo menos de aquí a que llegue la angustiosa revisión del nuevo semáforo.

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Tranquila casi hasta el aburrimiento lució ayer una comida que sostuvieron en el exquisito Shangri La los regidores panistas con su jefe partidario estatal, Gabriel “El Gaby” Díaz Negrete.

El objetivo principal de Díaz fue definir a la regidora Alma Arredondo. O jala con el grupo de ediles panistas o sigue jalando por su lado más próxima al interés de Morena, el partido con el control de la alcaldía. Así fue planteada la disyuntiva.

-Jalo con el PAN, respondió ella sin necesidad de pellizcos ni presiones a sabiendas de que mañana puede echar reversa sin mayor cargo de conciencia.

Presidió el gastronómico encuentro el Gaby, acompañado por el jefe de los regidores azules que venía batallando horrores con Alma, Joob Quintín Flores. Estuvieron también los regidores Víctor Talamantes, Austria Galindo y Amparo Beltrán.

Amparo cargó con su compañero y cofrade Enrique “Quique” Torres de manera virtual (foto en versión digital). Lo cuida tanto o más que a su mascota “Simona”. Solo a distancia pudo saborear el regidor el chile amor clásico del  Shangri.

Falta por definir solamente el destino que tendrá la polémica coordinación del adulto mayor que le fue concedida a Arredondo por Morena como factura por sus buenos servicios. Para dirigir esa área Alma tenía primero en la lista a supercuatito, Darío Cárdenas, pero hay señales que caerá sin haber cobrado la primera quincena. Hasta ahora.

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Por supuesto que las fiestas de 15 años y las bodas se programan con muchos meses de anticipación.

Así debe haber ocurrido con la unción de la que serán anfitriones mañana dos funcionarios municipales, Francisco “Paco” Ibarra y Yolanda Morquecho; el primero pertenece el gabinete municipal, es director de la Operadora Municipal de Estacionamientos; la segunda es administradora del Departamento de Regidores.

Esa fiesta debe tener al menos seis meses de preparativos para llevarse a cabo en La Cité. El problema es que la Presidencia Municipal está inmersa en un literal océano de Covid, al menos debe haber 200 contagiados, varios de ellos miembros también del gabinete.

Ahora positiva con la terrible enfermedad, la directora de Salud del municipio, Daphne Santana, lanzó gritos de alerta para extremar precauciones desde hace 10 días. Y una de las promotoras para las pruebas Covid es nada menos que la señora Morquecho.

Desde luego, muchos invitados a la fiesta son funcionarios municipales que ahora no se explican cómo no fue suspendida frente a las actuales peligrosas condiciones.

Ya está programado y pagado todo. Los músicos, los renteros del salón, etc., no perdonan un centavo por la suspensión, así que debió ser ese el razonamiento para continuar hacia el extrapeligroso escenario. Mañana es la fecha.

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