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Opinión

Plomo en la sierra

Este fue el título de una película protagonizada por Eric del Castillo, Rafael Goyri, y el exduartista-excorralista Jesús Velázquez, antes que éste se entregara a las fauces corralistas

Sixto Duarte
Analista

jueves, 21 julio 2022 | 06:00

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Este fue el título de una película protagonizada por Eric del Castillo, Rafael Goyri, y el exduartista-excorralista Jesús Velázquez, antes que éste se entregara a las fauces corralistas. En esta película, se narran distintas historias violentas que tienen lugar en la Sierra de Chihuahua. Es una película de balazos, por decirlo de una forma.

Desafortunadamente, el título no es solamente una fantasía. Desde hace muchos años, la Sierra de Chihuahua es gobernada por distintos grupos criminales, quienes imponen su ley, e incluso algunos gobiernos. Lo que antes era una zona atractiva para muchos (colonizadores, religiosos, mineros) hoy es zona exclusiva de las bandas del crimen organizado.

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La disputa territorial por las zonas donde se produce, trafica y mueve la droga se ha venido acentuando cada vez más. Desafortunadamente, este dominio hegemónico no parece tener fin. Fue en épocas de Reyes Baeza cuando se filtró aquel video de Creel, donde una gavilla integrada por decenas de hombres armados, imponían su ley, una fría mañana, según se puede advertir de las imágenes. En ese momento, el video fue un escándalo que dejó muy mal parado al gobierno de Baeza ante la opinión pública nacional. Lo que en su momento sorprendió a muchos (ver la impunidad con que operaban estos delincuentes), ahora es lo cotidiano en esas zonas.

En semanas recientes, un integrante de estas bandas criminales asesinó a dos sacerdotes jesuitas y un guía turístico. En su momento se hizo un escándalo mundial. Las fuerzas del orden se movilizaron, deteniendo decenas de delincuentes en esa región, pero sin dar con el responsable de dicho asesinato.

Ahora, a menos de cinco kilómetros de los límites con Chihuahua, en la ranchería de San Simón, Choix, Sinaloa, fue detenido Rafael Caro Quintero, fundador del Cartel de Guadalajara, hoy integrante del Cartel de Sinaloa.

Estos dos hechos vienen a reflejar el profundo retraso en materia de seguridad que se vive en la Sierra de Chihuahua. Desafortunadamente, solo con estos eventos recordamos la profunda crisis de seguridad en esta zona del país. Luego, después de un tiempo, se volverá a olvidar y los habitantes de esta zona volverán a ser gobernados por las bandas criminales.

 

Las autoridades deben atender estos temas para evitar que Chihuahua se convierta en un Tamaulipas o un Michoacán. No estamos lejos, pero siempre hay posibilidad de empeorar.

El gobierno federal debe, primeramente, cerrar las fronteras a las armas que vienen de Estados Unidos. Estos grupos alcanzan el poder que detentan precisamente por el armamento que poseen. Sin este, serían quizá pequeñas bandas que delinquen, pero no con la capacidad que lo hacen hoy.

Posteriormente, gobierno federal y estatal deben recorrer esta zona, aprehender a los generadores de violencia, y difundir programas de desarrollo social, de empleo, apoyos al campo y a la producción forestal. Llevar servicios de salud y educación. Quizá muchos piensen que soy ingenuo o que estoy descubriendo el hilo negro por expresar esto, pero los grados de ingobernabilidad de varias zonas del país rayan ya en lo absurdo.

Hasta el momento, los gobiernos no voltean a ver esta zona en virtud que representan zonas poco rentables desde una perspectiva electoral. Sin embargo, esas regiones inhóspitas, violentas, y alejadas del desarrollo son el caldo de cultivo perfecto para que se causen problemas mayores, como el surgimiento de grupos guerrilleros, paramilitares, además de los grupos criminales que ahí operan, justamente como sucedió en su momento en Colombia.

En la medida que se atienda estas zonas, se evitará un problema mayor a futuro.

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