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Opinión

Pertinencia cultural

Conozco a muchos indígenas, de distintas regiones de Chihuahua e incluso, de otros estados

Kenya C. Durán Valdez
Catedrático

sábado, 30 julio 2022 | 06:00

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Además de la política, el rubro que me apasiona, -de entre todos los ámbitos sociales en los que me he desenvuelto-, es el que tiene que ver con los pueblos originarios. No me declaro “indigenista”, como tal, puesto que tendría que prepararme mucho más para serlo; a lo mucho, me describo solamente como “pro-indigenismo”. De ahí mi idea de escribir en esta ocasión, un poco sobre el respeto que todas y todos debemos tener para con quienes son dueños originales de esta tierra.

Conozco a muchos indígenas, de distintas regiones de Chihuahua e incluso, de otros estados. He tenido la fortuna de estar cerca, en sus comunidades, observar sus tradiciones, presenciar sus festividades y tratar de entender y comprender su cultura. Especialmente, para poder conducirme con la debida pertinencia.

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Considero que quienes no nacimos indígenas, -aunque a final de cuentas, todos provenimos del mismo origen prehispánico-, debemos conocer por lo menos lo básico de sus sistemas normativos y un poco de sus costumbres, para visibilizar la presencia indígena en los diversos aspectos de la vida cotidiana.

La educación ha permitido que haya profesionistas destacados de origen indígena; las reformas electorales ponderan la participación política de personas pertenecientes a estos pueblos, lo que lleva a que en la actualidad sea un número significativo de regidores, síndicos y otros puestos de elección, ocupados por indígenas; en el ámbito gubernamental, hay muchos servidores públicos indígenas, tanto en el Ejecutivo, e incluso en el Poder Judicial, que se desempeñan como traductores, intérpretes o defensores, entre otras funciones.

En Chihuahua, existe la presencia de más de 25 pueblos originarios, -algunos de ellos que migraron del sur del país-; los cuatro pueblos de nuestro estado son: Rarámuri (o tarahumara), con casi 100 mil habitantes; el Ódame (o tepehuán) con alrededor de 15 mil personas; el pueblo Warijó (o guarojío, o guarojíes), de los cuales hay poco menos de mil; y el pueblo O´oba (o pima), que solo representa el .48 por ciento, es decir, alrededor de 650 personas.

En México existen 68 pueblos, con 364 variantes lingüísticas; podremos afirmar que no es que exista una mayoría mestiza y que los indígenas sean una minoría; debemos partir por reconocer que hay muchos grupos con cultura y formas de vida diferentes. De ahí, la importancia de la pertinencia cultural; es decir, la forma correcta en que debemos comportarnos al interactuar con personas indígenas. 

Sin darnos cuenta, hemos forzado a que sean ellos quienes se adapten a nosotros. Pretendemos que hablen el castellano, cuando no es su lengua materna. Ya muchos indígenas son bilingües, precisamente por el gran esfuerzo que ellos hacen por adaptarse a la cultura mestiza. No nos hemos detenido en el camino, a observar y aprender de la gran riqueza que ellos nos aportan, como por ejemplo con sus festividades tradicionales; el sincretismo que han logrado, mediante la mezcla entre elementos religiosos propios (politeísta) y la influencia católica; la importancia que tiene para ellos la tierra, la naturaleza, los elementos, los ciclos agrícolas; o la extraordinaria organización interna que tienen a través de sus sistemas normativos. 

Considero que es mucho lo que tenemos que aprenderles. En ocasiones, hasta usamos como si fuera “burla” o “chiste”, el decir que una fotografía “nos roba el alma”; sin saber siquiera el significado y relevancia que para ellos tiene el alma de las personas y que por ello se requiere de su consentimiento para poder fotografiarles. La mujer indígena tiene cuatro almas, mientras el hombre tiene 3. Es su creencia y estamos obligados a respetarles.

A mucha gente se le hace fácil o divertido participar en las danzas que ellos realizan; como si se tratara de un juego; sin conocer a fondo el significado real de esos bailes, vestimenta, listones, colores, pintura de la cara y cuerpo; y que no puedes involucrarte o interferir en su celebración, a menos que ellos te inviten a hacerlo.

Si acudes a una localidad indígena, debes dirigirte con sus autoridades tradicionales; es muy complejo su sistema y ellos se lo toman muy en serio, con una serie de facultades o funciones que tienen en la jerarquía de cada pueblo. Que uno como visitante debe respetar. Tienen una estructura de mayores, capitanes, alguaciles, soldados, tenientes y gobernadores, siendo el principal, el warú siriame (o silíame). (le denominan: sontálisi, mayola, alawási, chapeyó, fariseo, tenaánchi, sakitani) entre otros. La pronunciación y escritura es variable, según la región de la sierra o comunidad.

Desafortunadamente, los indígenas se sienten discriminados y mal atendidos tanto por la gente en general, como por los funcionarios en lo particular. A veces, hasta sin mala intención y pretendiendo ser empáticos, o por ignorancia o desconocimiento, hay quienes cometen errores al dirigirse a los indígenas; por ejemplo: es incorrecto decirles “hermanos”, “comadres”, “indios”, “gobernadorcillos”. Esas son formas inapropiadas y discriminatorias. 

A través de este artículo, solo pretendo incentivar a los lectores, a que investiguemos un poco más sobre los pueblos indígenas y les demos un trato digno, de respeto y tolerancia, igual como queremos ser tratados.

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