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Opinión

Péndulos del poder ¿víctimas o verdugos?

Hay tres nuevas formas de ejercer el poder hoy en día: la polarización, el populismo y la posverdad

Javier Horacio Contreras Orozco

domingo, 31 julio 2022 | 06:00

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Hay tres nuevas formas de ejercer el poder hoy en día. Muy simples y cotidianas. A veces somos verdugos y otras veces las víctimas. Los poderosos, al ver que el poder se les iba agotando por el uso desmedido y masivo de las redes sociales (NAIM, 2022), optaron por la fórmula de las 3P y acudieron a desarrollar la estrategia de la polarización, el populismo y la posverdad. Así de sencillo. 

Los seres humanos tenemos varias fascinaciones que nos obsesionan o enloquecen. Desde una persona que puede despertarnos sentimientos encontrados, como un péndulo que puede ir del amor al odio y a la inversa, o a la tentación del control y manipulación para ejercer poder. La historia es el mejor mosaico donde quedaron plasmadas acciones de mujeres y hombres que cambiaron el rumbo ejerciendo el poder, dominando o conquistando, arrasando, convenciendo o avasallando. Pero siempre, el poder fue definitivamente el factor de cambio. 

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¿En dónde radica el poder en nuestros tiempos?, ¿de dónde procede, quién lo genera y quién nos lo retira?, ¿somos más poderosos con Internet en el siglo XXI?, o ¿hemos perdido el poder de cambiar el mundo con nuestras ideas y nuestro espíritu ante una fuerza poderosa externa que nos somete? 

Desde lo legal hay tres representaciones que consideramos como los tres poderes supremos en una sociedad democrática: el ejecutivo, el legislativo y el judicial, sobre los que giran todas las instituciones.

Luego bautizaron a los medios de comunicación como el “cuarto poder” con la idea de que pudiera ser un contrapeso o equilibrio de abusos o excesos de los tres poderes anteriores, aunque sin el reconocimiento o atribución legal. Al aparecer en Internet se crearon las redes sociales y se les etiquetó como el “quinto poder”.

Antes del surgimiento de las redes sociales, Alvin Toffler señaló que existían tres fuentes de poder en el ser humano: la fuerza, bruta y dominante, que desencadenó la violencia; el dinero, que acaparó y controló todo, generando la riqueza, y la tercera, la mente, con ideas y conocimiento, que detonó la tecnología. Lamentablemente, la violencia sigue vigente y parece ser que la racionalidad humana se manifiesta de manera belicosa imponiendo la ley de la selva en las ciudades y hasta en las grandes urbes. Hay un retroceso a la bestialidad. La riqueza marca grandes diferencias y se ha aliado a la violencia para ejercer de manera totalitaria condiciones de control. En cuanto a la fuente del poder del conocimiento, parece que vamos perdiendo la carrera, pues mientras más avanzamos en tecnología, más retrocedemos en humanidad. 

Moisés Naim, en su libro ‘El Fin del Poder’, lanzó la teoría de que los gobiernos y políticos empezaron a perder poder debido a las redes sociales, por el acceso de muchas, muchísimas personas, arrebatándoles el micrófono o la tribuna. Sin duda, las redes sociales han empoderado para bien y para mal a las personas. Y lamentablemente muchos de los vicios criticados a los políticos o gobiernos, los usuarios de las redes los adquirieron en su afán de suplirlos. Y hasta en lo malo también los han sustituido.

En 1930 el filósofo español Ortega y Gasset, sin existir Internet, alertó en lo que llamó la rebelión de las masas, que ahora, en pleno siglo XXI toma vigencia por la masificación de las redes sociales. ¿Qué otro producto, aparte de las redes, podemos considerar en nuestro días como auténticamente masivo? 

Creo que ni la moda, el deporte o la misma televisión están al nivel del uso y consumo como las redes sociales, y precisamente son las herramientas actuales de información de las grandes mayorías. 

El médico francés Gustavo LeBon había profetizado desde 1895 el advenimiento de la era de las multitudes en su obra ‘Psicología de las Multitudes’. Sigmund Freud, sobre el mismo tema, se expresó como la “miseria psicológica de las masas” y Serge Moscovici (1985) calificó a la masa como “el animal social que ha roto su correa” por su fuerza indomable y ciega, capaz de superar todos los obstáculos, de desplazar montañas o de destruir la obra de los siglos. 

El mismo Moscovici sostuvo que en el mundo civilizado las masas hacen revivir una irracionalidad que se creía en vías de desaparición, como el desorden de una época primitiva llena de demencia y de dioses. En lugar de disminuir a medida que la civilización progresa, su papel no hace sino crecer y embellecerse. Evacuada de la economía por la técnica y la ciencia, la irracionalidad se concentra en el poder y se convierte en su eje. 

La propuesta de las 3P del venezolano Naim establece que estamos en la era del populismo, la polarización y la posverdad, como nuevas estrategias de los poderosos que son una amenaza a nuestra libertad, prosperidad y supervivencia porque es el poder en una forma nueva y maligna.

Este planteamiento se basa en las campañas de los populistas, de gobiernos de izquierda o de derecha, que para obtener el poder recurren al catastrofismo, generando pesimismos, criminalizando a rivales políticos, utilizado amenazas externas, militarizando o paramilitarizando, despreciando a los expertos, con ataques a los medios de comunicación y mesianismo, entre otros.

Creado el marco populista se despliega la segunda fase, que es la polarización, dividiendo a la sociedad de manera maniqueísta en buenos y malos, negando, inclusive, que la parte contraria tenga el derecho legítimo a aspirar al poder negando la regla democrática de considerar la posible alternancia en el poder.

En esos argumentos es cuando se cae en la posverdad o pseudoverdad. No es la simple mentira, sino va más allá, al intentar sustituir la realidad y encajar una versión propia, parcial o ideológica en el esquema de la realidad, a pesar de la evidencia. 

Las redes sociales juegan un papel fundamental en la posverdad, al ser parte de la estrategia para instalar seudo acontecimientos. Naim dice por su parte que “la posverdad va mucha más allá de la simple mentira. El objetivo principal de la posverdad no es que se acepten las mentiras como verdades, sino enturbiar las aguas hasta hacer que sea difícil distinguir la diferencia entre la verdad y la falsedad. Los tres mecanismos juntos –populismo, polarización y posverdad– tienen la capacidad de frenar la tendencia del poder a debilitarse, pero con un costo terrible. Porque las tres pes constituyen una receta para perseguir y mantener el poder que es básicamente antidemocrática y no está sujeta a los principios constitucionales ni al control de las instituciones”. 

Para cerrar, yo creo que la más grave de las 3 pes es la posverdad, porque es la máxima expresión de la banalización de la verdad (CONTRERAS, 2020), es como un desprecio inaudito por buscar la verdad y ceder fácilmente a la mentira o cualquier sustituto de la verdad. Es la torpe confusión entre el mundo sensitivo y el cognitivo. Tan simple como confundir los sentidos con la razón. Nos hemos entrampado en un ambiente de incredulidad, desconfianza y relativismo que nos ha conducido a un autismo cognitivo, donde ya no sabemos ni nos interesa qué es verdadero o falso y a una depresión relativista donde nos da la mismo decir que lo blanco es negro y lo negro es blanco o como quiera o se acomode a cada uno.

CONTRERAS O, Javier H., (2020) La banalización de la verdad, Universidad Autónoma de Aguascalientes y Universidad Autónoma de Chihuahua, Textos Universitarios No 146, México

MOSCOVICI, Serge (1985), La era de las multitudes. Un tratado histórico de psicología de las masas, Fondo de Cultura Económica, México.

NAIM, Moisés (2013) El Fin del Poder, ed. Debate, México 

NAIM, Moisés (2022) La Revancha de los Poderosos, ed. Penguin Random House, México 

SANCHEZ-PARGA, José (2005) Poder y Política en Maquiavelo, ed. Homo Sapien, Argentina 

TOFFLER, Alvin (1994) La Tercera Ola, ed. Plaza&Janés, Barcelona

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