Opinión

Pendientes con Juárez

La gobernadora electa de Chihuahua, Maru Campos busca tomar protesta en la Plaza de la Mexicanidad

Francisco Ortiz Bello
Analista

domingo, 18 julio 2021 | 06:00

La gobernadora electa de Chihuahua, Maru Campos, ha anunciado que ya realizó las gestiones necesarias para que el congreso del estado designe como recinto oficial la Plaza de la Mexicanidad, conocida popularmente como la “X”, con el fin de que sea en ese espacio donde ella rinda la protesta de Ley al asumir el cargo constitucional que obtuvo en la pasada elección del 6 de junio, como gobernadora del estado grande.

Una decisión política que, sin duda alguna, representa una clara intención de reconocer en los hechos la importancia que tiene nuestra ciudad en el contexto estatal, en varios rubros que son determinantes, tales como densidad poblacional, actividad económica, comercio exterior, producto interno bruto y otros más de igual relevancia.

Pero, además, expresamente, Maru ha manifestado que desea terminar con el añejo divisionismo que existe entre los capitalinos y los juarenses, que no es un asunto menor, aunque es un tema que se ventila poco abiertamente, subsiste desde hace muchos años en las relaciones formales entre gobiernos y la sociedad.

Al respecto, la gobernadora electa dijo: “Y sí, tomé esta decisión porque hay mucho qué hacer por Ciudad Juárez, pero sobre todo, hay mucho qué hacer de la mano de los juarenses”, lo que refleja, al menos en principio, una clara voluntad de poner atención especial a Juárez, lo que no ha hecho ninguno de los gobernadores originarios de esta frontera.

Es un hecho incontrovertible que los chihuahuenses votaron por Maru para que gobernara el estado, será la primera mujer en la historia de la entidad en llegar a ese alto cargo, por voluntad popular, y ante eso es inevitable remarcar que todos los señalamientos en su contra, principalmente de parte de sus opositores, han perdido fuerza y relevancia entre la opinión pública, y que, pese a todo, Maru tomará las riendas del estado a partir del próximo 8 de septiembre.

Entonces, a partir de esa premisa, resulta conveniente considerar y tomar en cuenta todas las acciones previas a la toma de protesta, que nos puedan dar luz sobre el estilo de gobernar que tendrá Maru, porque, a final de cuentas, en eso estriba mucho del futuro de los chihuahuenses y de los juarenses.

Precisamente por eso, esta decisión de Maru Campos de rendir su protesta oficial como gobernadora en esta frontera resulta de vital importancia, no solo por el mensaje político que envía al dejar de manifiesto que visualiza con claridad la importancia de la ciudad, sino porque además lo adereza con el señalamiento sobre terminar con la añeja rivalidad entre juarenses y “chihuahuitas”, que quizá el tema más importante y profundo que el meramente político.

Una rivalidad que data de muchos años, y que se centra básicamente en las enormes diferencias que destacan a Juárez como la ciudad de mayor importancia y relevancia del estado, no obstante que Chihuahua es la capital del mismo, y que se han ido acrecentando al paso de los años, y de las administraciones de gobierno, que siguen privilegiando por encima de todo, el desarrollo y crecimiento de la capital, dejando de lado a esta frontera.

Por todo ello, resulta al menos esperanzador que, quien va a gobernar los siguientes 6 años el estado, tenga muy claro y consciente, desde el principio, que Ciudad Juárez representa mucho de lo que es Chihuahua, y que los juarenses necesitamos un gobierno que nos visualice y que nos de la importancia que tenemos como ciudad. Eso hay que decirlo y reconocerlo ampliamente.

También debemos señalar que los resultados de la elección del pasado 6 de junio, aquí en la frontera, son una clara señal de la importancia que tiene ponerle atención a esta ciudad, ya que a Maru no le fue nada bien aquí en cuanto a votos de los juarenses, ya que en Juárez, su propuesta electoral obtuvo 132 mil votos contra más de 220 mil de Morena, o la propuesta de Juan Carlos Loera.

Ese es, desde luego, también un tema importante a atender desde la visión partidista o electoral. Lo que significa Juárez en el entorno político de la entidad, y lo que proyectamos los juarenses a la hora de votar. 

 Es por eso que, la decisión de Maru de realizar su toma de protesta formal como gobernadora en esta ciudad, envía muchos mensajes positivos para los juarenses, independientemente de la motivación u origen de la decisión, eso es lo de menos, porque lo que a final de cuentas importa es que, al fin, quien vaya a gobernar el estado, tenga clara la importancia de esta ciudad y el abandono en el que nos han tenido todas las administraciones estatales anteriores.

Maru Campos tiene ante sí un enorme reto. Quizá el más grande que haya enfrentado gobernador alguno. Debe iniciar una administración estatal a la que le precedió uno de los peores gobiernos que haya tenido Chihuahua en su historia, en todos los rubros. Iniciará su gestión prácticamente sin dinero para pagar la nomina del 15 de septiembre, y en medio del peor descredito para un gobierno panista, y con un gobierno federal de otro signo político.

Entre un mar de obras mal hechas, al menos en Juárez, mal planeadas y con pésimos resultados, sin dinero para continuarlas y ante el rechazo generalizado de la población, Maru deberá decidir qué es lo que se va a hacer con esas obras, así como con la forma de financiarlas si es que decide terminarlas.

Pero no es solo el tema de las obras públicas lo que dificultará enormemente el inicio de gestión a Maru Campos, hay también diversos temas políticos, sociales y financieros que ocuparán seriamente su atención. Va a recibir un estado en las peores condiciones producto de una pésima administración de Javier Corral.

Los chihuahuenses necesitamos con urgencia un gobierno eficiente, sensible a las demandas sociales, honesto, confiable y que sepa bien a lo que se enfrenta y como lo va a enfrentar. En alguna ocasión que tuve la oportunidad de entrevistar a Maru Campos para un programa de radio, me dijo que tenía claro que los temas fundamentales en su gobierno serían el adecuado manejo de las finanzas públicas, y la seguridad. Espero de verdad, y deseo fervientemente, que así sea.

Centrar la prioridad en los temas de finanzas públicas y seguridad, de ninguna manera quiere decir que los chihuahuenses no tengamos otras necesidades igual de apremiantes, como la salud, la educación o el desarrollo social. Pero, sin duda alguna, un buen gobierno estriba precisamente en que sepa priorizar cada una de estas necesidades o requerimientos sociales para darles el espacio y atención adecuadas.

Por lo pronto, los juarenses estamos ávidos de un gobierno estatal que no nos utilice, como lo han hecho todos los anteriores, solo para salir en la foto y justificar su ejercicio, sino que veamos reflejada en los hechos una autentica voluntad política para retribuirnos lo que, en justicia, nos corresponde.

Quizá tengan razón los “chihuahuitas” en denostar o despreciar a los juarenses, por cuanto a que somos una ciudad fea, comparada con la capital, pero también deben comprender que esa fealdad se debe en mucho a la falta de atención de gobiernos estatales y federales, por lo que es urgente que eso termine.

Nada me gustaría más que el gobierno de Maru Campos fuera el puto de partida de ese cambio tan necesario para nuestra ciudad, y también, nada me gustaría más que los juarenses pudiéramos ser partícipes de ese cambio.

La contienda electoral ya terminó. Es tiempo de continuar los esfuerzos para hacer de nuestra ciudad un buen lugar para vivir, y en ese propósito debemos dejar atrás cualquier resabio ideológico, político o partidista, sólo debe contar el ánimo de hacer bien las cosas y de exigir un buen gobierno. Nada más.

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