Opinión

Patología, normalidad y reactivación

Covid-19 se entiende como una nueva enfermedad que se expresa a través de un conjunto de síntomas

Sergio Pacheco González
Analista

martes, 19 mayo 2020 | 06:00

El Diccionario de la Lengua Española señala, en su sitio web, que se entiende por patología la parte de la medicina que estudia las enfermedades, así como al conjunto de síntomas de una enfermedad, y añade que, en sentido figurado, se puede hablar de patología social. 

En este orden, Covid-19 se entiende como una nueva enfermedad que se expresa a través de un conjunto de síntomas que, como la información disponible indica, pueden derivar en fatalidades si se conjuntan con patologías prexistentes. Específicamente hipertensión (21.72 por ciento), obesidad (20.83 por ciento), diabetes (18.49 por ciento) y tabaquismo (8.47 por ciento), como publicó la página https://coronavirus.gob. mx/datos/ el domingo 17 de mayo. 

A diferencia de esta aproximación, la patología social, como la concebían los fundadores de la sociología, hace referencia a hechos anormales. Por ejemplo, para distinguir unos de otros, sirva el ejemplo del crimen, hecho que es, desde esta perspectiva, un hecho normal. Al respecto Durkheim escribía: “El crimen no se observa sólo en la mayoría de las sociedades de tal o cual especie, sino en todas las sociedades de todos los tipos”. Es normal, en ese sentido, más no por ello deseable. 

El mismo sociólogo francés distingue entre lo normal y lo patológico. “Sin duda, puede suceder que el crimen mismo tenga formas anormales; esto es lo que ocurre cuando por ejemplo llega a una tasa exagerada. No es dudoso, en efecto, que este exceso sea de naturaleza mórbida. Lo normal es simplemente una criminalidad con tal de que alcance y no supere, por cada tipo social, cierto nivel que tal vez no es imposible fijar de acuerdo con las reglas anteriores”. En el caso de nuestro país y particularmente en nuestro municipio, se ha insistido en los riesgos de normalizar la situación de violencia que se ha extendido desde 2008 a la fecha. 

Como también es pertinente evitar asumir como una condición normal, la pérdida de vidas y el menoscabo de la calidad de vida a causa de la obesidad y el tabaquismo. Sin duda, todos y todas podemos asumirnos en Juárez en situación de vulnerabilidad. 

La persistencia de los crímenes violentos, de los homicidios y feminicidios, los que han ubicado a esta ciudad como la más violenta del mundo, parecieran dar cuenta de que vivimos una suerte de patología, como lo evidencian las tasas de mortalidad, ya sea asociadas al Covid-19, a los homicidios y feminicidios o las muertes asociadas a enfermedades crónico degenerativas. De hecho, la Organización Mundial de la Salud señala que “Las enfermedades cardíacas, los infartos, el cáncer, las enfermedades respiratorias y la diabetes, son las principales causas de mortalidad en el mundo, siendo responsables del 63 por ciento de las muertes”. 

En este sentido es pertinente preguntarse, ahora que se ha popularizado el “regreso” a la nueva normalidad, ¿qué significa una nueva normalidad? Si se asume simplemente como el reinicio de las actividades de todo tipo al concluir las restricciones derivadas de la pandemia, podríamos concluir rápidamente que no hemos aprendido nada de esta experiencia. Así, por ejemplo, el Consejo de Ministros del gobierno español aprobó, el martes 28 de abril, el Plan para la Transición hacia una Nueva Normalidad. 

En este documento describe como nueva normalidad, una condición en la que “Terminan las restricciones sociales y económicas, pero se mantiene la vigilancia epidemiológica, la capacidad reforzada del sistema sanitario y la autoprotección de la ciudadanía”. En nuestro país, no se está muy lejos de esta interpretación, en tanto se plantea como una reactivación de las actividades productivas y educativas, de manera gradual y con protocolos de seguridad que prevengan se enfermen las y los trabajadores, así como estudiantes y personal docente que retome las sesiones presenciales. En los Estados Unidos, la situación no es más alentadora. 

Su presidente lo expresa de manera transparente: “Queremos volver a donde estábamos. Queremos estadios muy, muy grandes llenos de gente. Queremos recuperar los deportes. Extrañamos los deportes. 

Necesitamos los deportes en términos psicológicos; la psicología de nuestro país”. (https://us.marca.com/claro/mas-tr ending/2020/05/18/5ec1db39ca4741142d 8b460b.html). Esta es la paradoja del regreso a la nueva normalidad. 

La reactivación del gatopardismo: que algo cambie para que todo siga igual. No es esto lo que queremos. No queremos normalizar la violencia, no queremos más años de vida perdidos por hábitos de consumo que deterioran nuestro organismo, limitan el desarrollo de nuestras capacidades y afectan el bienestar individual y colectivo. 

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