Opinión
OPINIÓN

Pasan con trabalenguas contagios de 43 a 428

La manipulación de la información por parte de la Secretaría de Salud estatal es tan obvia que se presenta hasta en power point en los informes diarios

LA COLUMNA
de El Diario

sábado, 27 junio 2020 | 06:00

-Pasan con trabalenguas contagios de 43 a 428

-Lo regañan por hacerse el interesante

-En el poder desde Barrio hasta Corral

-Madero tiene mil 500 y necesita cinco mil

La manipulación de la información por parte de la Secretaría de Salud estatal es tan obvia que se presenta hasta en power point en los informes diarios.

Los trabalenguas del llamado vocero del coronavirus, Arturo Valenzuela, son fuente de enredo interminable.

Sin necesidad alguna, se incorporan datos ajenos a la plataforma oficial SISVER (Sistema de Vigilancia Respiratoria), que maneja el Gobierno federal con muestreos que incumplen con los requisitos.

El registro paralelo contabiliza más de 700 casos en el estado. El brinco de ayer fue descomunal tanto para Chihuahua como para Juárez. 181 y 428 respectivamente.

Son cuatro mil 299 casos positivos, que causan alarma y por supuesto tienden a pensar en regresar al rojo, pero no es otra cosa que la actualización de subregistros, casos extemporáneos, y casos alejados del rigor, sin asidero real en los tiempos ni metodología.

En ese vaivén se encuentra la entidad a expensas del capricho contable en materia de Covid por parte del Gobierno del Estado.

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No le fue nada bien a un funcionario corralista por hacerse el interesante en su Face.

Uno de los varios y variados directores de Comunicación Social del Gobierno estatal, Francisco Javier Arroyo, “informó” el jueves que anduvo por la Ciudad de México “en el Centro de Inteligencia de la desaparecida Comisión Nacional de Seguridad que luego pasó a la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana”.

Nomás dio a conocer que allá andaba. No ofreció mayores detalles sobre esa “gira” a la ciudad de los temblores que indudablemente cubrió con viáticos a cargo del presupuesto público chihuahuense.

Pero alguien lo regañó en su misma cuenta. J. Guadalupe Pérez escribió: “Ese espíritu feisbukero que hace a las personas que no tomen en serio su papel y se van con el protagonismo de tomarse fotos y publicarlas aun cuando son instalaciones estratégicas… Si yo veo el hangar y la aeronave, distingo lo que dicen las pantallas, imaginas qué hará con tu foto el crimen organizado?”.

Es cierto, lo mandan y le pagan por esos viajes para que desarrolle precisamente un trabajo serio y profesional pero es todo lo contrario. De hecho es el denominador común entre los “directores” de esa dependencia del Gobierno estatal. Hacen de todo, menos trabajar. Una visitada a sus redes sociales sorprendería a cualquiera por la frivolidad que les caracteriza.

Tienen demasiado tiempo libre con salarios de insulto. Y todavía le llaman home office.

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La segunda legislatura en el sexenio de Francisco Barrio (de 1995 a 1998) frenó los intentos de una decena de reformas, o más, que el entonces gobernador no pudo pasar por el Congreso del Estado.

Entonces los opositores hablaban de una tiranía de Barrio Terrazas. El momento se enmarcaba en la famosa nómina confidencial, el comienzo de “las muertas de Juárez” revictimizadas desde el poder y los escándalos de corrupción que crecían en la segunda mitad de la administración.

En aquel tiempo los opositores de esa legislatura, cuando el PAN había perdido la mayoría, festejaban los reveses que le daban al barrismo. Entre ellos estaba el dirigente y dueño del Partido del Trabajo, Rubén Aguilar Jiménez, quien sigue vigente tras haber sido cinco veces diputado local y federal.

De hecho es Aguilar un denominador común entre aquellos opositores de entonces y los de hoy. En la imagen que aparece en la versión digital de La Columna puede verse cómo era diputado entonces, en 1996, y cómo lo es ahora, cuando el Legislativo acaba de rechazar la reforma electoral de Javier Corral.

La foto la compartió Álvaro Terrazas, actual asesor del Legislativo en la bancada tricolor, hijo de quien también fuera orgulloso diputado opositor en aquel tiempo.

Al margen de las intenciones visibles y ocultas de la reforma corralista apaleada en el Congreso, llama la atención la permanencia política de quien se niega a soltar los hilos del PT. Jamás ha ganado una elección, como tampoco sus hijos, pero ha estado sentado en curules estatales y federales más que cualquiera.

Don Rubén ha llegado a tener hasta cuatro votos en el Legislativo, por sí mismo, a través de sus hijos o de los operadores incondicionales que tiene (su familia en Chihuahua, sus socios en Juárez); los ha hecho valer millones, literalmente.

El PT -y en eso coinciden dirigentes, legisladores, funcionarios- es la muestra clara de que es necesaria una reforma política y electoral. Pero debe ser seria, profunda, discutida con el tiempo suficiente y con una apertura real a la ciudadanía. Lo contrario, pues, a la que se trató de presentar como el gran legado democrático que dejaría Corral.

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El senador Gustavo Madero se quedó callado tras el desastroso paso por el Congreso del Estado de la propuesta de reforma electoral. Era obvio, de aprobarse sería el beneficiario directo de un sistema ideado en Palacio de Gobierno para hacerlo candidato a la gubernatura.

Duró varios días el senador haciéndole campaña a favor a la reforma corralista, con malos resultados. Pasado el brinco siguió en cuarentena y aislamiento hasta de las redes sociales.

Ayer tuvo intercambio de mensajes con algunos de los integrantes de su equipo, la mayoría incrustados en el Gobierno estatal, lo que es considerado uno de sus mayores errores, el de mostrarse como parte fundamental de la administración corralista.

De esos mensajes se infiere, según quienes sondean a su grupo, que sin reforma el plan del legislador sigue en pie, con la meta de reunir cinco mil votos de un padrón panista estimado en poco más de nueve mil militantes. La meta es muy alta si los cálculos optimistas actuales apuntan a que tiene sólo mil 500 en la bolsa.

Se supone que antes, Madero con su influencia de exidirigente y Javier Corral como gobernador y padrino del proyecto, van a pedir al Comité Ejecutivo Nacional del PAN que haya elecciones abiertas en Chihuahua para elegir candidato. La negativa la tienen segura, pero lo van a intentar.

La alternativa es que sea consulta directa a las bases y de ahí a pelearle votos indecisos a la alcaldesa Maru Campos. Más cuesta arriba ya no se puede.