Parques de bolsillo

En nuestra ciudad hemos visto numerosos espacios que han sido abandonados y luego utilizados para ser estacionamientos...

Verónica González
Analista
martes, 11 junio 2019 | 06:00

En nuestra ciudad hemos visto numerosos espacios que han sido abandonados y luego utilizados para ser estacionamientos informales o que tienen hierba que ha sido descuidada, predios que no han sido ocupados por alguna intervención arquitectónica o baldíos que sólo sirven para tirar cascajo y residuos de la construcción, la mayoría han servido como lugares que en los cuales se tiene la percepción de inseguridad o vulnerabilidad de las personas que transitan cerca de ellas. 

Dentro de las intervenciones urbanas han surgido algunas propuestas que modifiquen estos espacios, como la construcción de espacios que sirven como plazas públicas o parques, sin embargo, esto es muy costoso puesto que se debe adquirir el predio y posteriormente hacer la construcción. 

Una alternativa de bajo costo y de implementación a corto plazo son las plazas de bolsillo, se debe su nombre a que se identifican como lugares que tienen mobiliario táctico que permite trasladarse a otro espacio y que pueden destinarse a una intervención definitiva. Estas plazas nacieron en Santiago de Chile, en donde se buscó que a través de estas modificaciones se ocuparan los terrenos baldíos de propiedad pública. Este proyecto comenzó en el año 2016 y en un período de dos años se implementaron 12 plazas en la región metropolitana. 

Actualmente diversas ciudades en América como Buenos Aires, Argentina; Bogotá, Colombia; Montevideo, Uruguay y Nueva York, EU han implementado parques de bolsillo los cuales han incidido en resolver problemas diversos en contextos urbanos como la inseguridad, la falta de equipamiento, la carencia de vegetación, la ausencia de espacios de expresión de arte como la pintura, la música, entre otros.

Los parques de bolsillo tienen su origen en la década de 1940 en Ámsterdam, en donde el proyecto buscaba potenciar espacios deteriorados por la Segunda Guerra Mundial. Posteriormente, otras ciudades europeas replicaron las intervenciones ajustándolas a su contexto urbano. 

En Nueva York se han desarrollado 74 plazas que ocupan 30 hectáreas urbanas, y el modelo que ellos implementan está basado en que grupos comunitarios operan, mantienen y administran los espacios. Con ello se promueve la responsabilidad en la implementación de proyectos y se potencian las capacidades de los usuarios en la toma de decisiones y en el diseño de espacios considerando sus necesidades particulares. 

Dos beneficios adicionales de este tipo de espacios es: un costo menor que los diseños tradicionales y el tiempo en la implementación, que es muy breve. Adicionalmente embellecen el espacio público y fomentan sinergias entre los habitantes que colindan con estos espacios. 

Luego de este breve resumen sobre estos espacios, la duda es si en Juárez pudieran existir intervenciones de este estilo. Imaginemos que en el Centro de la ciudad pueden ocuparse los predios deshabitados, sucios y descuidados, y pudieran cambiar en lugares de recreación en donde personas de todas las edades convivan.

Imaginemos también que en estos parques pueden hacerse actividades recreativas y hasta fomentar torneos de ajedrez, en los que compitan niños, jóvenes y adultos mayores. Donde se puedan dar talleres para aprender un oficio o hasta crear huertos urbanos. Las opciones pueden ser variadas y pueden adaptarse dependiendo de las necesidades de la población que ocupa los espacios públicos. Las propuestas de intervención y los modelos propuestos pueden surgir de los habitantes logrando modelos participativos y comunitarios, incidiendo en la atención directa de la población.

Ahora, imaginemos un Centro Histórico con muchos parques de bolsillo, con plazas de proximidad, en donde nos sintamos seguros, confortables, que podamos salir a este lugar y poder utilizarlo con diversos usos, adicionalmente que lo cuidemos y lo adaptemos. Sin duda ese centro, podría ser uno de los más concurridos, llegando a ser un ejemplo a nivel mundial sobre la intervención urbana eficiente y sobre todo por fomentar la seguridad en los espacios públicos. Sin duda esto puede ser una alternativa que los juarenses disfrutaríamos y nos motivaría a involucrarnos más en proyectos urbanos necesarios para nuestra ciudad. ¿Tú estarías dispuesto a participar?