OPINIÓN

Para Norberto no hubo diplomacia que evitara su muerte

La noticias sobre este secuestro y asesinato fueron escalando a nivel nacional de manera muy rápida por las características de la víctima y su entorno

LA COLUMNA
de El Diario
martes, 11 junio 2019 | 06:00

• Para Norberto no hubo diplomacia que evitara su muerte


• El pecado de Rafa sale caro al Tribunal


• Tonatiuh y Padilla cerca de la puerta de salida


• Charlatanes ‘chuecos’ podrían llevarse sorpresa


El país completo amaneció ayer con la infortunada noticia sobre la muerte del estudiante universitario chihuahuense de 22 años, Norberto Ronquillo.

Ocurrió el hecho en la Ciudad de México. Norberto fue secuestrado el 4 de junio mientras se dirigía de la Universidad del Pedregal a su domicilio. Fue asesinado de forma cruel y su cuerpo abandonado por la zona de Xochimilco a pesar que sus padres entregaron pago por el rescate.

Autoridades de la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México informaron ayer a través de Twitter casi a las seis de la mañana que horas antes el cuerpo fue encontrado envuelto en bolsas y amarrado con alambres.

Norberto era originario de Meoqui, ubicado a menos de 100 kilómetros al sur de la ciudad de Chihuahua, prácticamente conurbado con la ciudad de Delicias. Toda la comunidad de esa zona estuvo pendiente del caso y apoyando a los padres del estudiante desde la fecha que ocurrió el plagio.

La noticias sobre este secuestro y asesinato fueron escalando a nivel nacional de manera muy rápida por las características de la víctima y su entorno: una familia bastante reconocida en su región por su trabajo, de clase media alta; un estudiante muy joven, comprometido con su responsabilidad como tal pero también con múltiples causas sociales.

Decenas de miles de familias en el país se ven en el caso de la familia Ronquillo. Trabajan extraordinariamente para brindar educación profesional a sus hijos, les permiten y les ayudan a viajar de sus lugares de origen a otras ciudades...

Sufren su ausencia aunque sea temporal. Conocen la situación tremenda de vulnerabilidad por la inseguridad que sigue azotando al país pero asumen los riesgos, privilegiando el futuro de sus jóvenes.

Fue en ese contexto que debió ayer el presidente Andrés Manuel López Obrador hacer espacio en su mañanera conferencia de prensa para lamentar lo ocurrido a Norberto y asegurar con “sinceridad” que “estamos trabajando para que haya paz... En poco tiempo vamos a tener resultados cada vez mejores”.

Este caso ilustra con claridad inobjetable que la percepción de inseguridad en el país no ha disminuido con López Obrador como presidente porque los hechos violentos se siguen sucediendo con igual o mayor intensidad que los cuestionados regímenes calderonista y peñista. No pudo evadir el tema aunque fuera en términos generales.

Amargó al presidente su mañanera el caso Ronquillo y la imparable violencia que padece México. Seguirían ayer las campanas al vuelo por eso que la Cuarta Transformación ha calificado de éxito en las negociaciones con los Estados Unidos sobre el tema migratorio, pero la otra realidad los sigue alcanzando sin plan ni estrategias claras que frenen o al menos hagan disminuir la delincuencia a seis meses y medio de transcurrido el régimen.

Para Norberto ni para las miles de víctimas del crimen hay delegaciones especiales que atiendan sus casos como la encabezada por Marcelo Ebrard en los Estados Unidos. De prioridades a prioridades, evidentemente la seguridad no es una de ellas para la Presidencia de la República.


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El magistrado Rafael Julián Quintana cometió sólo un pecado en unos cuantos días que tuvo la presidencia del Tribunal Superior de Justicia del Estado. Suplió a Pablo Héctor González.

Hace unas semanas llegó una sentencia de amparo al TSJE, ante la cual no supo cómo responder. Optó por inconformarse con la resolución, pero ni siquiera mandó las copias al juzgado federal correspondiente.

Le fue como en feria con la justicia federal. Metió al Pleno del Tribunal en apuros por la falta de dominio de un proceso que se supone es simple para cualquier abogado.

El caso llevó a que ayer el Pleno del Tribunal se reuniera para dar respuesta a una serie de cuestionamientos planteados formalmente por un abogado, Gamaliel Chávez, sobre las ambigüedades que existen entre las facultades de los magistrados que integran el TSJE y las del Consejo de la Judicatura del Estado.

Resulta que el CJE tiene encargada a su visitaduría una investigación a dos magistrados, a raíz de una serie de señalamientos que pasarían por irrelevantes de no ser por las confusiones legales que existen entre lo que puede y no puede hacer este órgano administrativo del Poder Judicial.

A nivel federal el Consejo de la Judicatura tiene autoridad sobre todo el Poder Judicial, exceptuando a los ministros y sus salas que integran la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

A nivel estatal, en cambio, el CJE tiene facultades aún cuestionadas para actuar sobre todo el Poder Judicial, incluidos los magistrados que conforman el pleno del TSJE.

Sobre eso versa todo el embrollo actual. Una respuesta que debió ser simple por parte de Quintana remitió a la controversia constitucional 179/2017, cuya sentencia modificó por completo al Consejo de la Judicatura.

La sesión de ayer del pleno del Tribunal a raíz de un caso tan simple volverá a poner al TSJE en la mira de la Suprema Corte, ya se verá.


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A quien le ha caído de peso toda la bronca migratoria es nada menos que al responsable del tema, el doctor en Ciencias Sociales Tonatiuh Guillén López, comisionado del Instituto Nacional de Migración.

Operadores cercanos al superdelegado federal Juan Carlos Loera de la Rosa aseguran que el Doc. Tonatiuh ha sido severamente amonestado por su menos que raquítico papel desde que inició la crisis migrante.

El funcionario ha reconocido con autocrítica su situación pero también ha buscado aclarar que el instituto carece de recursos humanos y económicos del tamaño necesario para hacer frente a la situación extraordinaria.

Desde la frontera con Guatemala, todo el trayecto de la República, hasta la frontera norte con los Estados Unidos, ha sido imperceptible el trabajo de Migración por escaso y malo.

Ese es el punto que tendría al funcionario con medio cuerpo afuera de la institución con todo y justificaciones a favor...Y si sale él, en automático dejaría el cargo su delegado en Ciudad Juárez, su casi compadre también doctor y catedrático en la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (UACJ), Héctor Padilla Delgado.

Quizá sea usado como pretexto ideal aquello de que las delegaciones federales dejarán de existir.


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El dirigente de la Organización Nacional de Protección al Patrimonio Familiar, el exrecluso José Guadalupe Barrios, anda desatado en la promoción de engomados para evitar el decomiso de autos “chuecos”, su negocio particular.

Toda esta semana permanecerá en Juárez, desde donde coordina las diferentes oficinas que tiene en el estado la Onappafa dedicadas a la venta de pegotes para autos que ingresaron ilegalmente al país.

El dirigente y sus lugartenientes venden la idea de que ya está aprobada una ley en el Senado de la República para la regularización de “chuecos”, con la bendición del presidente Andrés Manuel López Obrador.

Se han prestado para ello algunos legisladores de la Cuarta Transformación, quienes tienen la encomienda, efectivamente, de estudiar el marco legal para una eventual regularización, la enésima que tendría el estado.

Pero ni está aprobada una ley, ni está siquiera en análisis propuesta alguna, salvo la lanzada por Barrios Núñez, quien la hizo sobre las rodillas y sin conocer las implicaciones económicas que tendría una medida de este tipo.

La Asociación Mexicana de Distribuidores de Automotores acaba de entregar en la Secretaría de Economía la documentación completa de la actividad de Barrios y demás charlatanes de los “chuecos”.

Hay un compromiso del Gobierno federal con la AMDA de no sacar una regularización a rajatabla y menos para que sea negocio de unos cuantos vendedores de engomados.

Los "pafos" podrían llevar una sorpresa en estos días, con una señal clara de que el proceso que presumen y venden, no va.