Opinión

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Para morir de envidia, pago a doctores cubanos

Los contratos sacados casi por la fuerza al Insabi apuntan que fueron 255 millones de pesos los entregados por tres meses de trabajo a 585 médicos de Cuba, quienes, para colmo de males, ni rastro de su paso dejaron por la Ciudad de México

LA COLUMNA
de El Diario

jueves, 23 septiembre 2021 | 06:00

-Para morir de envidia, pago a doctores cubanos

-Propuesta chihuahuita, o JMAS o Vialidad

-Ahora sí lanzará el PRI convocatorias

-Desfalco en el C-4 hasta con impermeabilizante

Con la envidia a flor de piel andan los médicos de Chihuahua que buscan retomar el rumbo de la Secretaría de Salud.

Han ido conociendo poco a poco las revelaciones sobre los montos estratosféricos que el Instituto de Salud para el Bienestar dio a los médicos cubanos traídos para “atender” la pandemia.

Los contratos sacados casi por la fuerza al Insabi apuntan que fueron 255 millones de pesos los entregados por tres meses de trabajo a 585 médicos de Cuba, quienes, para colmo de males, ni rastro de su paso dejaron por la Ciudad de México.

Mientras el nuevo secretario de Salud estatal, Fernando Sandoval, espera angustiosamente 11 millones de pesos en medicinas de parte del organismo federal, en la capital del país salieron con que les pagaron extraordinariamente bien a doctores que ni siquiera se sabe si realmente trabajaron.

Por tres meses, cada médico cubano habría cobrado 435 mil 897 pesos, o sea 145 mil pesos mensuales. Nomás para darnos una idea, el sueldo de los doctores chihuahuenses en el sistema de salud va de los 17 mil a los 25 mil pesos mensuales. Sus liebres en consultorios u hospitales particulares son otro cantar.

Claro, debe hablarse de relativismo en esos 145 mil al mes durante tres meses fueron para los galenos. En realidad fue una triangulación de financiamiento en euros (así lo establecía el contrato) para el presumido sistema de salud de la isla que se mantiene bajo el régimen castrista.

Así que el comparativo es peor. Con 11 millones de habitantes, Cuba recibió 255 millones de pesos de apoyo mexicano ante una contingencia especial, la pandemia; Chihuahua con 3.7 millones de habitantes tendría un miserable apoyo en medicinas por 11 millones de pesos.

Per cápita, 23 pesos para los cubanos y menos de cuatro pesos para los chihuahuenses. Así de claro, ridículo e inhumano en la tercermundista realidad del sistema de salud.

Esa total desproporción es un escándalo que crece en cada estado del país, sobre todo en entidades tan alejadas y marginadas como Chihuahua, donde los “héroes” han sido maltratados siempre, pero más ahora durante la crisis sanitaria.

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“Te damos la Junta de Agua, pero nos das Vialidad”, le dijeron entre broma y entre en serio en la capital del estado al presidente municipal de Juárez, Cruz Pérez Cuéllar.

Estuvo el martes el alcalde juarense en la ciudad de Chihuahua junto con los 66 alcaldes restantes del estado, convocados por la gobernadora María Eugenia Campos.

Desde luego no hubo tema específico general para ser abordado por Pérez Cuéllar ante el pleno de los presidentes municipales; quedó claro que el objetivo de los nuevos jefes de Palacio de Gobierno era dejar por sentada su disposición para trabajar conjuntamente con los 67 presidentes municipales.

Casi todos los alcaldes hablaron justo de eso, de apoyar y trabajar de la mano con la administración Marucampista.

Nada de reclamos por la Junta Municipal de Agua (JMAS) a la que ha echado el ojo Pérez Cuéllar desde la campaña electoral y sobre la que todos sus antecesores, y muchos juarenses, consideran deben ser manejada por el Municipio.

Nomás en manos de Javier Corral la JMAS tuvo un desempeño igual de deficiente que toda la administración, pero su potencial económico y operativo es bastante atractivo para cualquier autoridad. Maneja un presupuesto cercano a la mitad de lo que maneja todo el Municipio; dos mil 300 millones frente cerca de cinco mil 500 millones de pesos.

La gobernadora y Cruz se reencontraron en la capital del estado tras la toma de protesta de ella y tras el “incidente” en el que ella no asistió a la toma de Pérez Cuéllar. Aparentemente sin diferencias de fondo.

Pero luego resurgió entre sus colaboradores en la reunión del martes en Chihuahua el tema de la JMAS y la respuesta entre en broma y entre serio fue esa: “te damos la Junta, pero nos das Vialidad”.

No es comparable Vialidad con la descentralizada del Gobierno estatal, pero es carnosa no solo en ingresos, sino en poder policiaco. Por ahí pasan todos los chismes de detenidos alcoholizados y no alcoholizados y trayectos en fiestas nocturnas.

De ahí la broma inicial: o JMAS o Vialidad.

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Ahora sí, el Comité Ejecutivo Nacional del PRI que encabeza Alejandro “Alito” Moreno, dio luz verde a la dirigencia estatal para que lance convocatorias hacia la selección de sus dirigentes, pero primero los municipales.

Como se había anticipado, no hay proceso interno tricolor por más gasolina que le metan los acelerados que sueñan con la dirigencia que encabeza Alejandro Domínguez.

Lo que está por salir son convocatorias para, primero, renovar 60 consejos políticos municipales, pues aunque hace meses se conformaron cerca de 20, en realidad sólo siete tienen base jurídica sólida, los demás son totalmente simulados.

Por eso, de los 67 que hay en el estado, son 60 los que deben elegirse, instalarse y ponerse en operación en las siguientes semanas.

Terminada esa tarea, ya podrían lanzarse convocatorias para elegir a los correspondientes dirigentes municipales.

Igual, hay que construir esa estructura desde los cimientos del PRI en todos los municipios del estado, que están perdidos en su gran mayoría desde 2016. Cómo estarán las cosas que Guadalupe y Calvo y Guachochi son los únicos que puede presumir el tricolor como propios.

Meses de pegar ladrillo sobre ladrillo, pues, son los que faltan para esa labor. Y será hasta el final cuando venga la renovación estatal.

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A quien lo quiera oír, el jefe del Departamento de Mantenimiento de la Secretaría de Seguridad estatal, José Roberto Araiza, presume que con todo y cambio de titular en la dependencia seguirá en el cargo que ha usado para crecer inexplicablemente sus ingresos.

Al funcionario se le señala, es un secreto a voces, de hacer transas hasta con el impermeabilizante que se usa para tapar las goteras del Centro de Control, Comando, Comunicaciones y Cómputo (C-4), ubicado en la carretera a Aldama de la ciudad de Chihuahua.

Nada menos el año pasado eso hizo. Planeó y ejecutó una impermeabilización millonaria que no se hizo con todo el costo reportado. Simularon hacerlo en algunas partes y en otras ni siquiera eso, para embolsarse más del clásico diezmo al que son tan afectos algunos funcionarios públicos.

Pero además, Araiza Sáenz trae un desfalco con la gasolina, porque cobra cuotas a quienes quieren traer la tarjeta de suministro abierta, mientras que a los que no se reportan, en cambio, no les suelta más que unos cuantos litros para las unidades oficiales.

De esta forma, unos consumos aparecen exageradamente altos, dado que no tienen límites para carga de combustible, y otros muy bajos.

Eso afecta incluso la operatividad de la Policía Estatal, pues a su mando están hasta patrullas que no reciben gasolina para que los agentes hagan sus tareas.

El funcionario, por razones similares, fue echado de la Fiscalía General del Estado y de repente apareció en la SSPE, durante la administración pasada.

Quién sabe de qué se agarra para asegurar que lo van a sostener ahora que el nuevo secretario, Gilberto Loya, ha llegado con tijeras afiladas a revisar a fondo la estructura de la dependencia.

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