PUBLICIDAD

Opinión

Papá gobierno

Desde que tengo memoria he escuchado la frase 'papá gobierno', machacada una y mil veces

Baldemar Méndez Antonio
Analista

sábado, 06 agosto 2022 | 06:00

PUBLICIDAD

Ciudad de México.— Desde que tengo memoria he escuchado la frase “papá gobierno”, machacada una y mil veces, siempre en sentido peyorativo, reclamando a la clase pobre que pida a “papá gobierno” que resuelva sus problemas, en vez de ponerse a trabajar. Las clases empresarial, media y, peor, la pobre, lo repiten con frecuencia, forma parte de esta narrativa falsa impuesta a la población. Para aclararla partamos de conocer el objetivo del pago de impuestos. 

Según el SAT, los impuestos son una contribución (pago) de carácter obligatorio y sirven para proveer de recursos al gobierno para la satisfacción de necesidades de carácter colectivo como: educación pública, impartición de justicia, seguridad, hospitales públicos, infraestructura y servicios de vías públicas, programas y proyectos de apoyo al desarrollo social y económico. No tiene como fin salvar empresas, que no son bienes colectivos.

PUBLICIDAD

Papá gobierno nunca ha existido para la población, pero, así como nos han impuesto la narrativa de que la élite empresarial paga impuestos y la población no, cuando, desde Luis Echeverría, es al revés, así nos han impuesto la narrativa de que la población pide a papá gobierno que resuelva sus problemas cuando es lo contrario. Ejemplos sobran. 

Durante las crisis económicas, papá gobierno condena a la clase asalariada, empleada, a apretarse el cinturón, y a la élite patronal, empleadores, los rescata. Desde López Portillo, con la primera devaluación del peso en México, papá gobierno creó dos tipos de cambio, el dólar ordinario, para el ciudadano común, y el dólar preferencial, más barato, para la élite empresarial. A la clase empleada papá gobierno no le condona impuestos, a la élite empresarial sí. Papá gobierno creó el Fobaproa para salvar a la élite empresarial, no a la población, al contrario, transfirió a los empleados la deuda de los empleadores. ¡Los meseros pagando la cuenta de los comensales! En el narco-gobierno de Felipe Calderón, con la pandemia de la influenza AH1N1, la élite empresarial exigió a papá gobierno que se endeudara para salvarlos de la crisis económica y papá gobierno ¡endeudó al país! Recientemente, con la crisis económica provocada por la pandemia del coronavirus, nuevamente, corrieron con papá gobierno a exigir que se endeudara para salvarlos y, por fin, AMLO los rechazó. 

Vemos con claridad la alianza y complicidad histórica entre élite empresarial y papá gobierno; y el divorcio entre éste y la clase empleada, que finalizó con el gobierno de AMLO. Al separar éste el poder político del económico invirtió la relación y les cerró las arcas de la nación, la de recaudación de impuestos, a la que no contribuían, pero disponían para su beneficio y saqueo. El proyecto de nación de este gobierno se enfoca, como una de sus políticas de estado, a la justa distribución de la riqueza, no la de los ingresos, como modificaron los conservadores el término, que va más allá de la semántica. 

Me he referido a la clase empleada y a la clase empleadora deliberadamente, la clase empleada, como la clase media y pobre, que recibe un salario; incluyendo autoempleados, en oposición a la clase empleadora, la que posee los medios de producción y que emplea a la primera. Esta referencia me parece más útil para aclarar la narrativa falsa de “Un México ganador-saqueador” o de “aspiracionistas contra los que esperan todo de papá gobierno”, que manejan la oposición PRI-PAN-PRD como proyecto de nación.  

No es lo mismo el aspiracionismo de los empleadores y el “aspiracionismo” de la clase empleada. Sin embargo, los empleados aspiracionistas confunden su “aspiracionismo”, de movilidad social, con el aspiracionismo acumulador de riqueza del empleador y le compran el discurso aspiracionista, por ser “ambos” aspiracionistas, cayendo en la trampa de creer que pertenecen a la misma clase-ideología. Parece fácil deducir que, si alguien recibe un salario, es un empleado, no un empleador. Peor, los empleados aspiracionistas, esos que llaman López al presidente, convencidos ideológicamente de pertenecer a la clase empleadora, se convierten en clasistas, con su misma clase, y simpatizan, y votan, por un partido de empleadores, patronal, de derecha.

Con el PAN, partido representante de los empleadores, en la presidencia, los “defensores” de los trabajadores en la Secretaría del Trabajo, Carlos Abascal con Vicente Fox y Javier Lozano con Calderón, combatieron a los sindicatos y los derechos sindicales de los trabajadores, de los empleados. La desaparición de sindicatos y la legalización del outsourcing son ejemplos. Tan son contrario al derecho de los empleados que existe un parteaguas, antes y después de estos gobiernos panistas, en torno a la seguridad social en México, que se fue a pique con la Ley Lozano, con apoyo del PRI. Su proyecto de nación y su política es, y será, la defensa de los empleadores, no de los empleados. ¿Por qué los empleados votan por los empleadores? ¿Cómo pasó Chihuahua de ser un estado cuna de la Revolución Mexicana a ser un estado prianista, de derecha, conservador? Sí, imponer la narrativa-ideología, poseer los medios de información, es importante.

PUBLICIDAD

ENLACES PATROCINADOS

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD

close
search